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Provinciales
Perfil 02/07/2026 10:54 4 min de lectura

El humor negro como espejo de las miserias familiares: El Alma de la Noche sacude la cartelera independiente

Con funciones los sábados a las 20:30 en el Teatro Ñaca, la perturbadora comedia de la catalana Blanca Bardagil es dirigida por Sebastián Bauzá. En diálogo con Vivo Perfil, el director revela cómo es llevar a escena la historia de tres hermanos que c

El humor negro como espejo de las miserias familiares: El Alma de la Noche sacude la cartelera independiente
Foto: Perfil

El límite entre la cotidianiedad y lo macabro suele ser mucho más delgado de lo que quisiéramos admitir. Sobre esa cuerda floja camina El Alma de la Noche, la comedia negra escrita por la reconocida autora catalana Blanca Bardagil que se presenta todos los sábados a las 20:30 en el Teatro Ñaca (Julián Álvarez 924, CABA). La puesta sumerge al espectador en un living familiar donde las rutinas domésticas y los silencios guardados terminan tiñéndose de una oscuridad tan inquietante como desopilante.

Bajo la dirección general de Sebastián Bauzá, la obra cobra vida gracias a las sólidas actuaciones de un elenco integrado por Bianca Vicari, Valentín Born Pinto, Luciana Carullo y Santiago Rapela.

Para sostener esta atmósfera claustrofóbica y de doble sentido, la producción cuenta con un minucioso entramado detrás de escena: el diseño de escenografía y vestuario pertenece a Sabrina López Hovhannessian (con la asistencia de Nicole Rufanacht), el diseño de iluminación está a cargo del prestigioso Claudio del Bianco y la asistencia de dirección recae en Victoria Rodríguez. A un mes de su estreno y con funciones programadas para todo julio, Bauzá dialogó con Vivo Perfil sobre el largo camino del texto a las tablas y el impacto emocional que provoca en la platea.

Un secreto guardado en carpeta

Para Bauzá, el reencuentro con esta inquietante historia familiar no es una casualidad reciente. "Es un texto que tenía en carpeta hace como cinco años. Lo utilicé en algunas oportunidades y lo fui trabajando en mi escuela de teatro", confiesa el director. Lo que lo cautivó desde el primer momento fue la audacia de la dramaturgia de Bardagil para abordar el tabú. "Me parecía maravilloso cómo la autora contaba una situación tan dramática como tener a una madre muerta en su habitación desde hace tres semanas y que uno de los chicos ni siquiera se haya dado cuenta. Tenía muchas ganas de dirigir ese humor negro hace años y finalmente encontré al elenco ideal para ocupar ese lugar".

Llevar adelante la propuesta fluyó de manera orgánica gracias al profesionalismo del equipo de actores. Al ser consultado sobre su dinámica de trabajo actual y si es de los directores que modifican la obra función a función, Bauzá se muestra seguro: "El dibujo de lo que queremos está muy claro, por lo que no hay grandes modificaciones. Sí veo todas las funciones y tomo notas en las primeras semanas para ir corrigiendo pequeños detalles. El resto ya forma parte del vivo natural que todos buscamos en el teatro. Estamos maravillados con lo que está sucediendo con el boca a boca y la repercusión periodística", celebra. Aquí la entrevista completa:

Entre la risa y la incomodidad

La trama, que expone a tres hermanos disputándose el cuerpo -y el destino- de su madre fallecida en la habitación contigua, no deja a nadie indiferente. Bauzá reconoce que el texto genera una fuerte división en las sensaciones de quienes ocupan las butacas del Teatro Ñaca. "Convengamos que no es un tema fácil para nada", analiza el director. "Mucha gente sale muerta de risa y otra sale muy incómoda. La obra es muy polarizadora porque, en definitiva, retrata la miseria de los vínculos. Muchos espectadores se acercan al final y dicen: 'Buenísimo el universo de la obra, pero a mí me tocó vivir algo similar en la realidad'. No con un cadáver en la casa, claro, sino con el tener que discutir entre hermanos qué hacemos con una madre enferma, quién se hace cargo y cómo nos dividimos las responsabilidades", explica sobre la profunda identificación que despierta.

Este cruce de tensiones familiares no es ajeno a la trayectoria del director, quien encuentra en El alma de la noche un hilo conductor con sus búsquedas artísticas previas. "Hace unos 10 años hice Los opas de la familia crónica, que planteaba una situación muy parecida: qué hacemos con la vejez de los padres cuando ya absorbió los últimos años de vida de tres hermanos. Esta obra me hizo recordar aquella experiencia tan linda y me atrapó por la misma razón", concluye Bauzá, invitando al público a reírse de lo absurdo y a espiar, aunque sea de reojo, los rincones más incómodos de la condición humana. Encontrá acá más info sobre las entradas.

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