La historia de Garry Rodrigues, el futbolista que trabajó como cartero de noche y enfrentará a la Selección argentina
La figura de Cabo Verde tuvo que repartir cartas mientras perseguía el sueño de ser futbolista. Ahora es una de las piezas clave del seleccionado africano que buscará dar el golpe ante la Argentina en los 16avos de final.
La histórica clasificación de Cabo Verde a los 16avos de final del Mundial 2026 está sostenida por varias historias de sacrificio y superación. Una de las más impactantes es la de Garry Rodrigues, una de las figuras del seleccionado africano, que antes de convertirse en futbolista profesional trabajó como cartero durante las noches para poder mantenerse mientras perseguía su sueño.
En su primera participación mundialista, Cabo Verde consiguió resultados históricos: empató con España y Uruguay en sus dos primeros partidos y selló el pase a la siguiente ronda con otra igualdad frente a Arabia Saudita. Ahora tendrá el desafío más importante de su historia cuando enfrente a la Selección argentina en el primer cruce de eliminación directa.
La liga caboverdiana es semiprofesional y tiene escasa proyección internacional. Por eso, los Tiburones Azules construyeron su seleccionado con futbolistas que desarrollaron sus carreras en Europa y otras ligas competitivas. De hecho, solo 12 integrantes del plantel nacieron en Cabo Verde; el resto representa al país por sus raíces familiares. Uno de esos casos es el de Garry Rodrigues.
El sacrificio de Garry Rodrigues antes de llegar al fútbol profesional
Garry Rodrigues nació el 27 de noviembre de 1990 en Róterdam, Países Bajos, en el seno de una familia de inmigrantes caboverdianos. Desde chico convivió con dos identidades: la ciudad donde creció y el país de origen de su familia.
Mientras buscaba hacerse un lugar en las divisiones inferiores del Feyenoord, uno de los clubes más importantes de Róterdam, tuvo que conseguir un empleo porque el fútbol todavía no le alcanzaba para vivir. El sueño de llegar al profesionalismo exigía un esfuerzo adicional.
Así comenzó a trabajar en TNT Post, donde clasificaba y repartía correspondencia. Durante el día entrenaba y por las noches cumplía turnos como cartero. Las pocas horas de descanso y el desgaste físico no lo hicieron abandonar su objetivo y, con el paso del tiempo, logró iniciar su carrera profesional.
El propio Rodrigues contó más adelante que nunca quiso trabajar mientras jugaba al fútbol porque sabía que la falta de descanso podía perjudicar su rendimiento. Sin embargo, no tenía otra alternativa si quería mantenerse.
Con el tiempo llegó la oportunidad. Rodrigues se consolidó como futbolista profesional y pasó por clubes de Bulgaria, España, Grecia, Turquía y Arabia Saudita, entre otros países. Actualmente juega en el Apollon Limassol, de la primera división de Chipre.
El llamado de Cabo Verde que cambió su carrera
La convocatoria para representar a Cabo Verde llegó en 2013, cuando estaba por cumplir 23 años. Aunque también podía jugar para Países Bajos, el país donde nació, no dudó en aceptar el llamado por el fuerte vínculo que mantiene con las raíces de su familia.
Esa decisión terminó convirtiéndolo en uno de los referentes del seleccionado. Gracias a su velocidad, capacidad de desequilibrio y buena pegada, Rodrigues se ganó un lugar importante en la generación que llevó a Cabo Verde al punto más alto de su historia futbolística.
Uno de los momentos más emotivos de su carrera con la selección ocurrió en la Copa Africana de Naciones 2024. En el debut ante Ghana, ingresó desde el banco cuando el partido estaba empatado y convirtió el gol del triunfo en tiempo de descuento.
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El festejo recorrió el mundo. Rodrigues corrió directamente a la tribuna para abrazar a su padre, quien lo acompañó durante todo su camino. El hijo de inmigrantes caboverdianos que años antes repartía cartas por las noches para perseguir su sueño celebraba uno de los goles más importantes de la historia de su selección. Ese sentido de pertenencia explica, en buena parte, el espíritu con el que Cabo Verde afronta su histórica participación mundialista.