Vaca Muerta acelera: el oleoducto clave entra en su tramo decisivo - Parlamentario
Con un 73% de avance, el Vaca Muerta Oil Sur se encamina a habilitar la exportación en buques de mayor porte desde enero. El Gobierno sostiene que será un punto de inflexión para eliminar cuellos de botella, multiplicar ingresos y consolidar el salto
Con un 73% de avance, el Vaca Muerta Oil Sur se encamina a habilitar la exportación en buques de mayor porte desde enero. El Gobierno sostiene que será un punto de inflexión para eliminar cuellos de botella, multiplicar ingresos y consolidar el salto exportador del shale oil.
El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ingresa en su etapa final de construcción y se prepara para cambiar de escala la producción petrolera en la Cuenca Neuquina. Con un avance del 73%, el oleoducto aparece como la obra clave para eliminar las restricciones de transporte que hoy limitan el crecimiento del shale oil y, al mismo tiempo, abrir una nueva etapa exportadora.
Así lo confirmó el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, quien destacó que a partir de enero el sistema permitirá comenzar a cargar buques de mayor porte. Es una obra que va a permitir empezar a exportar en mejores condiciones y sin los cuellos de botella actuales, sostuvo.
El VMOS es una infraestructura estratégica para conectar la producción de Vaca Muerta con el Atlántico y ampliar la capacidad de evacuación de crudo. En el Gobierno consideran que su entrada en operación plena modificará la balanza comercial energética, al habilitar un salto en las exportaciones en los próximos años.
Según las proyecciones oficiales, la finalización del ducto tendrá un impacto directo en el ingreso de divisas. González estimó que, una vez operativo, el sistema podría generar exportaciones por entre 14.000 y 15.000 millones de dólares anuales. Es un cambio estructural para la economía, remarcó.
El funcionario también vinculó el avance del proyecto con la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Si bien aclaró que el VMOS ya estaba identificado como una obra necesaria, aseguró que el esquema fue determinante para asegurar el financiamiento. Era un proyecto de unos 3.000 millones de dólares que necesitaba respaldo bancario. Sin el RIGI, ese financiamiento no se concretaba, explicó.
En esa línea, planteó que el nuevo marco regulatorio, junto con las reformas económicas, aceleró el ritmo de inversión en sectores clave. El crecimiento que se proyecta para energía y minería es mucho más intenso que antes, con un impacto significativo en la economía, señaló.
La estructura financiera del oleoducto dependía, en gran medida, de condiciones de previsibilidad jurídica que facilitaran el desembolso de los bancos. Según González, ese escenario no estaba dado anteriormente, lo que había demorado decisiones de inversión. Hoy los inversores cuentan con reglas más claras, y eso hace posible obras de esta magnitud, afirmó.
El Gobierno sostiene que el despliegue de incentivos fue clave para destrabar proyectos en Vaca Muerta. Sin incentivos, estas inversiones no se hacían. El contexto argentino no generaba la confianza necesaria, reconoció el funcionario.
Con la obra en marcha y en su tramo final, la ampliación de la capacidad de transporte se convierte en la pieza central para que el crecimiento productivo se traduzca en exportaciones concretas. En ese sentido, el VMOS aparece como el eslabón faltante para que el shale argentino logre escala global.
El avance del oleoducto también está impulsando nuevas inversiones en áreas productivas. González mencionó el caso de Rincón de Aranda, cuyo desarrollo se expandió a partir del nuevo marco de incentivos. Las compañías están ampliando sus planes porque ahora ven condiciones para hacerlo, indicó.
La meta oficial es ambiciosa: que los sectores de energía y minería alcancen una balanza comercial de 50.000 millones de dólares. En ese esquema, el aporte del Vaca Muerta Oil Sur es considerado decisivo, incluso para superar el peso histórico del complejo agroexportador.
En paralelo, el Gobierno destacó que los compromisos de inversión vinculados al RIGI ya se acercan a los 150.000 millones de dólares. El régimen establece que las empresas deben ejecutar al menos el 40% del monto comprometido en los primeros dos años, lo que busca garantizar un flujo sostenido de obras.
Con el 73% de avance ya alcanzado, el VMOS se consolida como uno de los proyectos energéticos más relevantes en ejecución. Su finalización no solo permitirá aumentar las exportaciones de petróleo, sino que también apunta a redefinir el perfil externo de la economía argentina en los próximos años.