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Provinciales
Ahora 01/07/2026 09:55 4 min de lectura

Una mirada desde la alcantarilla. Los fariseos - AHORA Entre Ríos

Hay un sistema de control y vigilancia que usamos a diario y que nos vuelve enemigos. Grabamos con el celular y buscamos la parte sustanciosa: para parecer. Opciones: buenísimos y geniales (nosotrxs), pésimos y reprobables (lxs otrxs). POR BELÉN ZAVA

Una mirada desde la alcantarilla. Los fariseos - AHORA Entre Ríos
Foto: Ahora

Los fariseos

Me gusta la Biblia, pienso siempre que es el libro más trascendente de mi vida, sin embargo, no fue leyendo que llegué a ella, fue en la transmisión. Mediante una atención aún en una forma de la escucha esquiva, la de la infancia. Hacemos siempre como que no oímos. Y por las imágenes, que de tan vistas parecen que no se miran. Digo que aunque me crié con una madre que diariamente leía sus libros de rezos, y que en la escuela teníamos clases de catequesis, la Biblia para mí (siempre en mayúsculas) contenía un imaginario tan amplio como mis fantasías. Era el cuento más atractivo de todos.

La Biblia tiene encanto literario y después tiene la parte aburrida que es el sermón del cura que limita el sentido y aplica enseñanzas. No me gustan las moralejas, ni la comida masticada, ni que me digan a qué moto de la moralidad subir y acelerar. Los fariseos aprendían de memoria los mensajes, señalaban qué estaba bien y qué mal. Actuaban de buenos. Cuidaban con rigor que se cumpliera la ley.

Jesús en cambio habla de vasos que están limpios por fuera. Una superficie reluciente. ¿El interior? bien, gracias. Jesús es lindo como personaje porque habla en la omisión. Actúa y tiene gestos. Me gustaría siempre que haya una Jesusa. No una María que se resigna. Una que revoluciona.

Hace unos días pienso en cómo reprobamos con liviandad (como decía Sor Juana de los hombres necios) cualquier cosa que sabemos que no está bien. Olvidamos que hay recortes por todos lados, por ejemplo, hace unos días a Julia Mengolini un libertario editó parte de su programa para que pareciera que iba en contra de las feministas, justamente a alguien que ha puesto su nombre y cuerpo en luchas difíciles, cuando los tiempos negaban esa posibilidad.

Pero es fácil y queda bien amonestar lo que otrx dice. Escrache para la forma y desconocimiento del fondo: otra pasión humana.

A veces digo que si grabaran mi día completo con mis hijos podría ser la María más abnegada o la bruja más demente. Convivo con las gradaciones que me llevan en escalas de la miseria a la salvación, una salvación doméstica que termina en disculpas por haberme pasado en el tono de la voz, en la deformación de la cara. No les pego a mis hijos y me parece absurdo escribir esta aclaración, pero siento que hay distancias que nos rescatan. El apoyo en los otros cuando no damos más. El apoyo para comprender que un trabajo nos lima la conciencia y la paciencia. El apoyo para no hablar por unos minutos. Apoyo en silencio sin juicios.

Cuando visitaba a mi abuelo en el geriátrico me daba pena él y me daban lástima las enfermeras y cuidadoras y ver cómo se erosionaba la cara de mi madre que lo había tenido un tiempo en casa y le lavaba el cuerpo viejo sin fuerzas, todo cagado. Soportaba el mal carácter y la incipiente demencia, y la injusticia en el reclamo de todos los sanos alrededor. Ella no decía mucho, quizás por cansancio, quizás se enfermera y dejaba que su organismo estallara. Una implosión. Yo lo escuchaba y lo puteaba, viejo de mierda, entre dientes después, la pena. Francisca a veces me dice quisiera otra mamá y no una que me rete, me causa gracia porque ella es chistosa y tan actuada que me baja los elásticos de la rigidez. Y yo quisiera y enumero un sinfín absurdo de cosas y circunstancias que nos devuelven la magia del lenguaje. Nombrar para crear y para esquivar los enojos. Francisca es una varita mágica en mi vida. Un punto de inflexión donde yo no soy yo, si no todas las niñas que pude haber sido. Un salmo hermoso.

Pero es cierto. A veces quisiéramos no ser nosotros dentro de nosotros mismos.

Hay un sistema de control y vigilancia que usamos a diario y que nos vuelve enemigos. Grabamos con el celular y buscamos la parte sustanciosa: para parecer. Opciones: buenísimos y geniales (nosotrxs), pésimos y reprobables (lxs otrxs). Fariseos decía Jesús: hacen todas sus obras por ser vistos los hombres. Y en otra cita: sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos.

La época es compleja. Los pueblos chicos son grandes infiernos. Un adulador de repente te tira cascotazos.

La levadura de la hipocresía, otra figura.

La Biblia se lee entre nuestra propia mugre.

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