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Urgente24 30/06/2026 22:38 4 min de lectura

Cavallo cuestiona el RIGI y señala el verdadero obstáculo para la economía

El exministro Domingo Cavallo advierte que la clave del crecimiento argentino no pasa por regímenes impositivos especiales.

Cavallo cuestiona el RIGI y señala el verdadero obstáculo para la economía
Foto: Urgente24

El exministro de Economía Domingo Cavallo sostuvo que el crecimiento sostenido de la economía argentina no dependerá de regímenes especiales como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) o el denominado "superRIGI", sino de la eliminación de los incentivos que, a su juicio, siguen castigando a las exportaciones y a la inversión en todos los sectores productivos.

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Cavallo cuestiona el RIGI y señala el verdadero obstáculo para la economía

Domingo Cavallo advierte que el actual boom exportador ha dado lugar a dos interpretaciones contrapuestas. Por un lado, quienes consideran que las inversiones en energía, minería y tecnología impulsarán una nueva etapa de crecimiento. Por otro, quienes alertan sobre el riesgo de una "enfermedad holandesa", es decir, una excesiva dependencia de un reducido número de sectores exportadores.

El exfuncionario rechaza ambas visiones y sostiene que el verdadero desafío pasa por crear condiciones de competencia para toda la economía.

El verdadero obstáculo para la economía: el sesgo antiexportador

Según Cavallo, el contexto internacional se caracteriza por una creciente incertidumbre derivada del acelerado cambio tecnológico, las políticas comerciales de Estados Unidos y las tensiones geopolíticas. El exministro expresó:

El economista sostiene que las exportaciones argentinas alcanzarán este año los US$ 100.000 millones, mientras que las importaciones representarán menos del 80% de ese monto. Sin embargo, relativiza ese desempeño al recordar que, si desde 2002 las ventas externas hubieran mantenido el ritmo de expansión registrado durante la década de 1990, hoy deberían ubicarse en torno a los US$135.000 millones.

Además, señala que la mejora de los precios internacionales habría permitido un desempeño mucho mayor. Como ejemplo, recuerda que la soja pasó de cotizar US$170 por tonelada en 2001 a alrededor de US$440 en la actualidad, mientras que el petróleo aumentó desde US$25 por barril hasta aproximadamente US$75. Bajo esas condiciones, afirma, Argentina podría estar exportando más de US$190.000 millones si no se hubiera reinstalado el denominado "sesgo antiexportador".

La comparación con Brasil: un espejo de oportunidades perdidas

Para respaldar su planteo, Cavallo compara la evolución con Brasil. A fines de los años noventa, Argentina exportaba US$26.000 millones, frente a US$48.000 millones del país vecino. En la actualidad, Brasil exporta cerca de US$350.000 millones, mientras Argentina apenas alcanza los US$100.000 millones.

El exministro define el sesgo antiexportador como la diferencia entre el tipo de cambio efectivo que recibe un exportador y el que enfrenta un importador. Cuando el segundo resulta más favorable, explica, se desalientan las inversiones destinadas a abastecer mercados internacionales y se reducen las posibilidades de aprovechar economías de escala.

También sostiene que esa distorsión encarece la incorporación de bienes de capital e insumos importados, afectando la productividad. Como ejemplo menciona el sector agropecuario. Durante la década de 1990, asegura, la eliminación de retenciones y la incorporación de nuevas tecnologías permitieron que los rendimientos agrícolas argentinos prácticamente alcanzaran los niveles de Estados Unidos.

Sin embargo, desde 2002 la reimplantación de derechos de exportación y la falta de protección de la propiedad intelectual sobre semillas provocaron un nuevo retraso frente a Brasil, que hoy exporta productos agropecuarios por un valor tres veces superior al argentino.

El "sesgo antiinversor": el costo del financiamiento

Cavallo también identifica un "sesgo antiinversor", vinculado al elevado costo del financiamiento. A su entender, las tasas de interés de mediano plazo, tanto internas como externas, deberían ubicarse por debajo del crecimiento potencial de la economía, que estima en torno al 5% anual, para estimular la inversión privada.

Como parte de esa estrategia, propone eliminar definitivamente los controles cambiarios, garantizar la libre movilidad de capitales y acumular reservas internacionales, con el objetivo de reducir el costo del crédito y facilitar tanto las inversiones como las exportaciones.

En ese marco, cuestiona la idea de sostener un tipo de cambio real elevado como principal herramienta para promover las ventas externas. Según Cavallo, la experiencia posterior a 2002 demostró que un dólar alto, combinado con controles cambiarios y restricciones financieras, profundizó los desequilibrios, redujo el acceso al crédito y limitó el crecimiento económico, pese al favorable contexto internacional de precios de las materias primas.

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