La viuda del mecánico dejó entrever que "el problema no era con él"
La esposa de Sebastián De Armas, Estela Ríos fue recibida por la fiscal del caso y, aunque mantuvo reserva respecto al avance de la causa, sostuvo: "Él me ha
Mientras avanza la investigación por la muerte de Sebastián de Armas, el mecánico de 45 años fallecido en el taller ubicado sobre calle Echeverría al 1400, en Resistencia, su esposa, Estela Ríos fue recibida este martes por la fiscal del caso y pidió que justicia, aunque evitó referirse al contenido del expediente.
"Les dije que era una persona con un corazón enorme, siempre dispuesta a ayudar, por su vocación de bombero, porque la tenía en el alma, por esa acción desinteresada por ayudar a otros siempre. Eso les conté, que él era una excelente persona con un corazón enorme y que era un hombre trabajador, que trabajaba todo el tiempo", expresó.
Respecto el avance de la investigación, la mujer mantuvo reserva: "Prefiero en este momento no hablar mucho de eso. Por respeto a todo lo que se va desarrollando, no quiero interferir, no quiero ser un obstáculo".
En el lugar, Ríos agradeció el trabajo de la Justicia y reiteró el reclamo de la familia: "Les agradezco de todo corazón, y lo único que la familia y yo queremos es que se haga justicia, que nada nos va a devolver a él".
Asimismo, describió a De Armas como una persona solidaria y comprometida con el trabajo y con los demás. "Él era una persona con un corazón enorme, un trabajador que iba a ayudarle a quien sea", sostuvo.
La mujer también dio cuenta que existió un inconveniente entre el taller y la mujer detenida, en relación a una factura. "Él me había comentado que ella se había acercado a reclamar, pero no a él, porque el problema no era con él, por una boleta simplemente, que eso lo llevaba el socio. Él solo se encargaba de toda la parte mecánica".
Finalmente, manifestó que mantiene expectativas en el avance judicial y también en sus convicciones religiosas: "Confío porque estoy viendo cómo va yendo. Confío en Dios sobre todas las cosas. Siempre íbamos a misa, éramos de juntarnos un rato antes de la misa. Y sé que por toda la gente a la ayudó, Dios va a hacer justicia".
Este lunes, G.M.P., la única detenida, se abstuvo a declarar por el caso y fue formalmente imputada por el delito de homicidio agravado por alevosía.