Menos burocracia para la ciencia aplicada al campo: simplifican el control de los microorganismos modificados
La Secretaría de Agricultura unificó trámites y lanzó un formulario digital inteligente para agilizar los ensayos y la comercialización de desarrollos clave para el agro, como vacunas y bioetanol.
La biotecnología aplicada al sector agropecuario argentino asiste a una profunda transformación en sus reglas de juego.
En sintonía con la agenda de simplificación administrativa y modernización del Estado, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP), bajo la órbita del ministerio de Economía, oficializó la actualización de la normativa que regula la evaluación y aprobación de los Microorganismos Genéticamente Modificados (MGM).
La medida apunta a consolidar un esquema más ágil, previsible y eficiente para el desarrollo de herramientas tecnológicas clave en el campo.
A través de la publicación de la Resolución N° 96/2026, el gobierno nacional busca desarticular la histórica burocracia que ralentizaba los procesos científicos y comerciales.
La nueva normativa establece un Reglamento y un Formulario Único que concentran los trámites en tres ejes operativos bien definidos: la autorización para realizar ensayos experimentales en condiciones controladas, la evaluación de riesgos previa a la salida comercial y la validación de ausencia de microorganismos viables en los productos derivados.
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Este nuevo marco normativo reemplaza de manera definitiva el esquema anterior, el cual obligaba a los desarrolladores a transitar por canales administrativos separados y engorrosos tanto para la fase de prueba en laboratorio como para la posterior habilitación comercial.
De este modo, la unificación de los procedimientos busca ordenar los procesos internos del organismo, evitar la duplicación innecesaria de documentación y aliviar la carga administrativa que recae sobre investigadores, empresas del sector privado e instituciones del sistema científico-tecnológico del país.
Unificación de procesos para acelerar los desarrollos
La principal innovación operativa de la medida radica en la implementación de un formulario electrónico, unificado e inteligente.
Según explicaron fuentes oficiales, este sistema autoguiado cuenta con una lógica adaptativa que se amolda de forma automática al tipo de trámite iniciado por el usuario.
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Esto no solo orienta la carga de información de manera precisa, sino que minimiza la posibilidad de errores y mejora sustancialmente la consistencia de los datos presentados ante la autoridad de aplicación.
Asimismo, la resolución fija plazos de respuesta estrictos y definidos, aportando la previsibilidad que los inversores y desarrolladores reclaman históricamente.
Desde el punto de vista técnico, las autoridades aclararon que "la flexibilización de los trámites no implica un relajamiento en los controles sanitarios ni ambientales".
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El nuevo marco legal mantiene rigurosamente los criterios científicos que orientan la evaluación de riesgos, sosteniendo el análisis caso por caso y garantizando un canal de comunicación fluido con los solicitantes.
Además, la norma refuerza la articulación con otros marcos regulatorios estratégicos, tales como los encargados de fiscalizar los insumos de origen biológico, los productos fitosanitarios y la inocuidad alimentaria.
El objetivo detrás de esta integración es evitar superposiciones normativas y asegurar un abordaje integral del riesgo biológico.
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El impacto económico y productivo de estas tecnologías no es menor. Según datos oficiales provistos por la actual administración, durante el último bienio de gestión se autorizaron comercialmente 22 microorganismos genéticamente modificados en el territorio nacional.
Estos desarrollos biotecnológicos resultaron determinantes para maximizar la eficiencia en la producción de bioetanol y para la elaboración de vacunas de avanzada contra diversas enfermedades que afectan a la producción ganadera.
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Con la puesta en marcha de la Resolución N° 96/2026, la Argentina busca dar un salto de competitividad frente a las demandas de los mercados globales, posicionando sus normativas a la par de las exigencias globales y ratificando su rol como país de referencia en el desarrollo de biotecnología aplicada a la producción agroindustrial de vanguardia.