Una mirada desde la alcantarilla. Pastores
Suena el balido de un pecho abierto al ras del suelo mientras los nenes pastan con la pelota saltando sobre sus empeines. POR BELÉN ZAVALLO
No éramos pastores pero atravesábamos el mismo camino
con nuestro peso inquieto
ovejas o niños pueden estar hechos de lo mismo
una hebra se despega de la piel
pelo merino en la chica que abre cáscaras de mandarinas
sentada sobre el tronco caído que ahora es banco.
Suena el balido de un pecho abierto al ras del suelo
mientras los nenes pastan con la pelota saltando sobre sus empeines.
Un coro baja desde las ramas y caen hojas
sonidos de hormigas y el perfume de los nogales
donde un caballo resopla.
Las moscas entre sus ojos y la mujer que lo mira
enterrándose en sus pupilas.
Caballo, oveja, pastor y niña tropiezan en su lomo.
Gira la bufanda tejida por su madre, espanta cosas
como si tuviera cola y crines
regula la temperatura con espasmos.