Grasa blanca o amarilla en la carne: cuál es la diferencia y por qué cambia su color
El tono de la grasa puede generar dudas al comprar carne, pero no siempre indica mala calidad. Conocé por qué varía su color y qué significa cada caso.
Al momento de comprar carne en una carnicería o supermercado, la mayoría de las personas suele enfocarse en el tipo de corte o el precio. Sin embargo, hay un detalle que muchas veces pasa desapercibido: el color de la grasa, que puede ser blanca o amarillenta.
Aunque la grasa amarilla suele generar desconfianza y asociarse erróneamente con carne en mal estado, lo cierto es que este fenómeno tiene causas naturales y no está relacionado directamente con la calidad del producto.
Por qué algunas carnes tienen grasa amarilla
La grasa amarillenta se debe, principalmente, a la alimentación del animal. En el caso de bovinos criados a pasto, la dieta rica en vegetales aporta carotenoides, pigmentos naturales presentes en las plantas.
Estos compuestos se acumulan en el tejido graso y generan la coloración amarilla característica. Por eso, cuanto más tiempo se alimenta el animal con pasturas, más intensa puede ser esta tonalidad.
Qué indica la grasa blanca en la carne
La grasa blanca o más clara suele asociarse a animales jóvenes o a sistemas de alimentación basados en granos y balanceados, que contienen una menor presencia de carotenoides.
En estos casos, la grasa mantiene un color más blanco o marfil, algo que en algunos mercados es valorado por su apariencia más uniforme, especialmente en sistemas de engorde a corral.
Grasa blanca o amarilla: cuál es mejor
Los especialistas coinciden en que no existe una grasa mejor que otra. El color no define por sí solo la calidad de la carne.
El sabor, la terneza y la jugosidad dependen de múltiples factores como la raza del animal, la alimentación, la edad y el proceso de maduración de la carne.
En este sentido, la grasa amarilla no es un indicador de mala calidad, sino de un tipo de crianza basada en pasturas. La grasa blanca, por su parte, tampoco garantiza un producto superior.
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Cuándo hay que prestar atención a la grasa de la carne
Si bien el color amarillo puede ser completamente normal, hay ciertas señales a las que conviene estar atentos al momento de comprar carne:
- Olor desagradable o ácido
- Textura pegajosa o viscosa
- Cambios de color inusuales en la carne
- Presencia de manchas verdosas o grisáceas
En estos casos, el problema no está en el color de la grasa, sino en una posible alteración o mal estado del producto, por lo que se recomienda no consumirlo.