Hoy se cumple 52 años Del crimen del Padre Mugica: cuando el peronismo empezó a devorarse a sí mismo
Por Guillermo Apdepnur Hoy, 11 de mayo de 2026, se cumplen 52 años del asesinato del padre Carlos Mugica, una de las figuras más influyentes y controvertidas de la Argentina de los años 70, ( Sacerdote, identificado con el Movimiento de Sacerdotes pa
Por Guillermo Apdepnur
Hoy, 11 de mayo de 2026, se cumplen 52 años del asesinato del padre Carlos Mugica, una de las figuras más influyentes y controvertidas de la Argentina de los años 70, ( Sacerdote, identificado con el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundista). Su muerte, ocurrida en medio de la feroz interna del peronismo, sigue generando debates sobre la responsabilidad política y el contexto de violencia que enfrentó al propio movimiento justicialista. Entre las acusaciones a la Triple A y las tensiones irreversibles con Montoneros, el crimen permanece como uno de los episodios más oscuros de aquella época.
El asesinato del padre Carlos Mugica continúa siendo uno de los episodios más controvertidos de la violencia política argentina de los años 70. A más de cinco décadas del crimen, la discusión sobre quién decidió eliminarlo sigue atravesada por testimonios, documentos, operaciones políticas y reinterpretaciones históricas. Sin embargo, existe un punto donde la mayoría de las investigaciones coinciden: Mugica fue asesinado dentro de una lógica de violencia surgida desde sectores vinculados al propio peronismo de la época. El sacerdote, identificado con el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y con fuerte trabajo social en la Villa 31, mantuvo inicialmente cercanía ideológica con sectores de la Juventud Peronista y con Montoneros. Pero esa relación comenzó a deteriorarse cuando Mugica empezó a cuestionar públicamente la lucha armada. Tras el regreso de Juan Domingo Perón al país y especialmente luego de la masacre de Ezeiza en 1973, las diferencias dentro del peronismo se profundizaron. Mugica sostenía que, con Perón nuevamente en el poder y en un contexto democrático, la violencia armada dejaba de tener justificación política. Esa postura generó un fuerte malestar dentro de Montoneros, que consideraba que el proceso revolucionario debía continuar. Existen registros y testimonios de la época que muestran el creciente distanciamiento. Mugica criticó públicamente la militarización de la organización y comenzó a acercarse a posiciones más alineadas con el peronismo ortodoxo. Desde sectores montoneros, algunos lo acusaban de abandonar la causa revolucionaria. Esa tensión alimentó durante décadas sospechas y teorías sobre una posible participación de la organización en el crimen o, al menos, sobre un contexto político donde Mugica había quedado aislado entre dos sectores enfrentados del mismo movimiento. Sin embargo, la hipótesis que tomó mayor fuerza judicial e histórica apunta hacia la Triple A, organización parapolicial creada bajo el amparo del aparato estatal y vinculada directamente al entonces ministro José López Rega. El nombre más señalado como ejecutor material fue el de Rodolfo Almirón. La pregunta central sigue siendo: ¿por qué la Triple A habría decidido asesinar a Mugica si el sacerdote ya estaba enfrentado con Montoneros? La respuesta más repetida entre historiadores e investigadores es que, aun distanciado de la guerrilla, Mugica seguía representando un modelo de sacerdocio popular, cercano a sectores pobres y con discurso social crítico.
Para la derecha peronista y los grupos parapoliciales de la época, cualquier figura asociada al tercermundismo, al activismo villero o a ideas de transformación social podía convertirse en un enemigo potencial, incluso aunque rechazara la lucha armada. Además, la Triple A operaba bajo una lógica de depuración ideológica dentro del peronismo. El objetivo no era solamente combatir guerrilleros armados, sino eliminar voces consideradas ambiguas, incómodas o difíciles de controlar políticamente. Mugica tenía una enorme influencia simbólica y social, especialmente entre jóvenes y sectores populares. El asesinato ocurrió el 11 de mayo de 1974, cuando el sacerdote salía de celebrar misa en la iglesia San Francisco Solano, en Villa Luro. Fue atacado a balazos y murió poco después. La investigación judicial nunca logró una condena firme sobre los responsables materiales e intelectuales, aunque con el paso de los años la hipótesis Triple A quedó como la versión predominante en ámbitos judiciales e históricos. Más allá de las disputas interpretativas, existe un elemento difícil de discutir: el crimen se produjo dentro de la feroz interna del peronismo de los años 70.
Tanto la Triple A como Montoneros surgían, de distintas maneras, del universo político peronista. Mugica terminó atrapado entre esas tensiones y fue asesinado en un contexto donde el enfrentamiento interno había escalado hacia la violencia extrema.
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-Otra acusación muy fuerte fue que mandó a matar al padre Mugica. -Otra mentira. Cuando mi Papá iba a sacar el libro de Astrología en 1964, lo lleva a una impresora que le recomendó un policía conocido que integraba la banda musical. Pero finalmente, le confiesan que no pueden hacerlo y que lo estaban imprimiendo en la calle Salguero donde está ahora el Paseo Alcorta y atrás había una villa. Mi papá va y empieza a hablar y se entera que la impresora era una cooperativa que tenía un enorme conflicto judicial. Va tanto a la cooperativa para acelerar su libro, que termina siendo el presidente. Allí lleva de cliente a Isabel para que imprima unos afiches a favor del retorno de Perón. Atrás, en la iglesia de la villa, estaba el padre Mugica y nace la amistad. Años más tarde lo lleva como asesor al Ministerio de Bienestar Social. Cuando lo asesinan a Mugica, lo afectó muchísimo. Días antes de la muerte, en la revista peronista «Las Bases», se publicó un reportaje donde Mugica habla maravillas de mi Papá y de la gestión del ministerio. A Mugica lo mataron los Montoneros.
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