Emanciparse en Argentina: se necesitan más de $2 millones por mes para vivir solo
Un informe revela la creciente dificultad para independizarse: el costo de vida supera ampliamente el salario promedio y la vivienda concentra gran parte del gasto. En Argentina, independizarse se ha convertido en un desafío cada vez más complejo. Se
Un informe revela la creciente dificultad para independizarse: el costo de vida supera ampliamente el salario promedio y la vivienda concentra gran parte del gasto.
En Argentina, independizarse se ha convertido en un desafío cada vez más complejo. Según un informe de la consultora Focus Market, un joven necesita actualmente alrededor de $2.085.853 mensuales para cubrir sus gastos básicos y sostener un nivel de vida independiente sin ayuda económica familiar.
El dato expone una fuerte brecha con el salario promedio neto del sector privado formal, que en diciembre se ubicó en $1.600.263, casi $500.000 por debajo de lo requerido para vivir solo.
La vivienda, el principal obstáculo
El acceso a la vivienda aparece como el mayor condicionante. Mantener un monoambiente implica un gasto mensual cercano al millón de pesos, incluso antes de considerar otros consumos básicos:
Alquiler: $550.000
Expensas: $212.000
Servicios (luz, gas, agua): $104.320
Prorrateo de depósito/contrato: $45.833
En total, el costo del hogar asciende a $912.153, lo que representa aproximadamente el 45% del presupuesto total necesario.
Gastos básicos en alza
A los costos habitacionales se suman otros gastos esenciales para la vida cotidiana:
Alimentos y limpieza: $466.299
Salud (prepaga básica y medicamentos): $250.735
Transporte: $143.123
Conectividad (internet, celular y ocio): $113.658
Este conjunto de gastos refleja la presión constante sobre el poder adquisitivo en un contexto inflacionario.
Jóvenes que postergan la independencia
Frente a este escenario, cada vez más jóvenes retrasan su salida del hogar familiar. Según los datos relevados, el 38,3% de los argentinos entre 25 y 35 años cerca de 1,8 millones de personas continúa viviendo con sus padres.
Lejos de tratarse de una elección, esta tendencia responde a la imposibilidad de afrontar los costos de una vida independiente, en un contexto donde los ingresos no logran acompañar el ritmo de los alquileres y servicios.
Así, la emancipación, históricamente considerada un paso natural en la vida adulta, se transforma hoy en un objetivo difícil de alcanzar para gran parte de la juventud.