Crónicas del Hogar San Martín: 18 años entre la enseñanza y la realidad social
El Hogar San Martín forma parte de la historia institucional de la ciudad. Para reconstruir su funcionamiento a lo largo del tiempo, Burro de Arranque dialogó con Raúl Zeballos, quien trabajó allí durante 18 años y fue testigo de su transformación,
El Hogar San Martín forma parte de la historia institucional de la ciudad. Para reconstruir su funcionamiento a lo largo del tiempo, Burro de Arranque dialogó con Raúl Zeballos, quien trabajó allí durante 18 años y fue testigo de su transformación, desde sus inicios como albergue hasta su etapa de judicialización.
Del Albergue de Menores a la judicialización
En sus comienzos, la institución funcionaba donde hoy se ubica el comercio Vic Sider, bajo la denominación de Albergue de Menores. Según recordó el ex trabajador, en esa etapa recibía principalmente a jóvenes provenientes de zonas rurales que no contaban con un lugar donde residir y que, además de alojamiento, accedían a formación en oficios.
Posteriormente, con el traslado al edificio definitivo, el hogar pasó a depender del ámbito judicial y comenzó a alojar adolescentes de hasta 18 años con causas penales, entre ellas robos de gravedad e incluso homicidios.
Talleres y formación
La infraestructura estaba compuesta por dormitorios comunes, comedor y espacios destinados a talleres. Entre las actividades formativas se encontraban carpintería, herrería y apicultura. También se elaboraban instrumentos musicales que luego eran vendidos para recaudar fondos destinados a la compra de materiales.
Contexto social
El entrevistado señaló que muchos de los jóvenes provenían de contextos de alta vulnerabilidad social, en algunos casos con padres privados de la libertad y al cuidado de familiares. Consideró que el entorno social resultaba determinante para comprender las trayectorias que derivaban en su institucionalización.
Régimen disciplinario y cierre
En determinado período se intentó implementar un sistema más estricto, con características similares a un régimen disciplinario de mayor rigidez. No obstante, esa modalidad no llegó a consolidarse plenamente.
Tras el cierre definitivo del hogar, parte del personal fue trasladado a una vivienda frente a Plaza Libertad y, posteriormente, a distintas dependencias para cumplir funciones de seguimiento y acompañamiento de jóvenes con causas judiciales.
Un vínculo que trascendió lo laboral
El ex trabajador destacó el vínculo construido con muchos de los adolescentes durante su permanencia en la institución, al punto de convertirse en padrino de bautismo de uno de ellos, quien actualmente reside en la ciudad.
Hoy, el edificio del antiguo Hogar San Martín permanece sin actividad, mientras persiste el debate en torno a las políticas de contención y acompañamiento de adolescentes en conflicto con la ley.
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