Perfiles falsos: ataques invisibles, daño real
En Victoria, una participante del Carnaval decidió bajarse tras la primera noche. La razón: una lluvia de mensajes anónimos y crueles en redes sociales. Quienes escriben desde perfiles falsos creen que sus palabras no tienen consecuencias. Se equivoc
En Victoria, una participante del Carnaval decidió bajarse tras la primera noche. La razón: una lluvia de mensajes anónimos y crueles en redes sociales. Quienes escriben desde perfiles falsos creen que sus palabras no tienen consecuencias. Se equivocan.
Ani Aguirre, con 26 años de trayectoria en el Carnaval, contó que los ataques la golpearon en un momento difícil: un día antes, su familia sufrió un incendio y la presión emocional era enorme. No fueron críticas sobre el traje o la actuación, fueron ataques directos a mi persona y a la comunidad LGTB. Comentarios que hieren, que dañan, que generan ansiedad y pánico, relató.
El fenómeno no es nuevo, pero sí urgente: la cobardía digital deja huellas reales. La responsabilidad es de quienes ocultan su identidad para insultar, denigrar y humillar. Las redes no son un ring para destrozar a otros, son una herramienta para crear, compartir y construir comunidad.
Si hay justicia, llegará también a lo virtual: en Entre Ríos se trabaja en proyectos que sancionan agresiones digitales, con penas económicas y hasta cárcel. Pero mientras tanto, queda el mensaje claro: cada comentario ofensivo cuenta, y cada cobarde detrás de un perfil falso debe saberlo.
Es hora de ponerle fin a la violencia anónima. Las palabras importan. Las redes importan. Las personas importan.
A continuación, pueden escuchar la entrevista completa aquí abajo.