Este lunes llega la Luna de Fresa
El plenilunio alcanzará su punto máximo durante la noche del lunes 29 de junio y podrá apreciarse desde distintos puntos de Argentina, siempre que el cielo permanezca despejado.
El plenilunio alcanzará su punto máximo durante la noche del lunes 29 de junio y podrá apreciarse desde distintos puntos de Argentina, siempre que el cielo permanezca despejado.
La Luna de Fresa será protagonista del cielo nocturno este lunes 29 de junio. El plenilunio alcanzará su punto máximo a las 20.56, hora argentina, y podrá observarse desde todo el país si las condiciones meteorológicas acompañan. En Paraná, la fase de Luna llena también está prevista para ese horario.
El fenómeno llega pocos días después del solsticio de junio, que marcó el inicio del invierno en el hemisferio sur. Por esa razón, durante esta época del año la Luna llena recorre una trayectoria elevada en el cielo y puede permanecer visible durante buena parte de la noche.
No será necesario utilizar telescopios ni equipos especiales para seguirla. La recomendación es buscar un lugar abierto, con una vista despejada hacia el horizonte y alejado, en lo posible, de luces intensas que dificulten la observación.
A qué hora y desde dónde se podrá observar
El instante exacto del plenilunio será a las 20.56, aunque la Luna se verá prácticamente completa también durante la noche del domingo 28 y la del martes 30 de junio. La fase llena no cambia de forma repentina, por lo que habrá más de una oportunidad para observarla.
Desde Argentina, podrá apreciarse desde ciudades, zonas rurales y sectores costeros, siempre que no haya una cobertura importante de nubes. Los mejores momentos suelen darse después del atardecer, cuando el satélite aparece sobre el horizonte y comienza a ganar altura.
Por qué se llama Luna de Fresa
El nombre de la Luna de Fresa no está vinculado con un cambio de color del satélite. La denominación proviene de pueblos algonquinos del noreste de Estados Unidos, que asociaban la Luna llena de junio con la maduración y la cosecha de frutillas silvestres.
Por ese motivo, no se espera que la Luna se vuelva rosa, roja o fucsia. Puede adquirir tonos anaranjados cuando se encuentra cerca del horizonte, pero ese efecto se produce por la atmósfera terrestre y no por una modificación propia del fenómeno.