Contacto

Volver a la portada
Provinciales
TN 29/06/2026 09:01 4 min de lectura

Cómo evitar que se agrieten las manos y los labios durante el invierno

Las bajas temperaturas no solo provocan sensación de frío, también pueden afectar la circulación sanguínea y favorecer la resequedad de la piel.

Cómo evitar que se agrieten las manos y los labios durante el invierno
Foto: TN

Durante los meses más fríos del año, es común que muchas personas noten que sus manos se vuelven ásperas, se enrojecen o incluso presentan pequeñas grietas. Los labios también suelen verse afectados, con descamación, ardor o heridas que pueden resultar dolorosas.

Aunque estos síntomas suelen atribuirse únicamente a la falta de hidratación, existen otros factores relacionados con el invierno que también influyen.

El frío provoca una respuesta natural del organismo conocida como vasoconstricción. Esto significa que los vasos sanguíneos se estrechan para conservar el calor corporal, reduciendo el flujo de sangre hacia las extremidades. Como consecuencia, la piel recibe menos oxígeno y nutrientes, mientras que el viento, la baja humedad ambiental y los ambientes calefaccionados favorecen la pérdida de agua y el deterioro de la barrera cutánea.

Por qué las manos y los labios son las zonas más afectadas

Las manos están expuestas constantemente al ambiente, al lavado frecuente y al contacto con distintos productos que pueden alterar la protección natural de la piel. Los labios, por su parte, cuentan con una capa protectora más fina y poseen menos glándulas sebáceas que otras regiones del cuerpo.

Según la American Academy of Dermatology (AAD), el frío, el viento y la baja humedad reducen la capacidad de la piel para retener agua, lo que favorece la aparición de sequedad, irritación y grietas. Además, el uso de agua muy caliente para lavarse las manos o la cara puede agravar el problema al eliminar los aceites naturales que protegen la superficie cutánea.

Entre los factores que aumentan el riesgo de resequedad durante el invierno se encuentran:

- La exposición prolongada al frío y al viento.

- Los cambios bruscos entre ambientes calefaccionados y exteriores.

- El lavado frecuente de manos.

- El uso de jabones agresivos.

- La baja humedad ambiental.

- La disminución del flujo sanguíneo hacia las extremidades.

Qué hábitos ayudan a proteger la piel durante el invierno

Los especialistas coinciden en que la prevención es la herramienta más eficaz para evitar las grietas y la irritación. De acuerdo con Mayo Clinic, la aplicación frecuente de cremas humectantes ayuda a reforzar la barrera protectora de la piel y disminuye la pérdida de agua.

También recomiendan utilizar bálsamos labiales hidratantes varias veces al día y evitar la costumbre de humedecer los labios con saliva, ya que esto puede empeorar la resequedad.

Para reducir el impacto del frío, se aconseja:

- Aplicar crema hidratante después de cada lavado.

- Utilizar protector labial durante el día.

- Beber suficiente agua, incluso cuando no haya sensación de sed.

- Usar guantes al realizar actividades al aire libre.

- Evitar duchas excesivamente calientes.

- Mantener una adecuada humedad en los ambientes interiores.

Según especialistas de Cleveland Clinic, los productos que contienen ceramidas, glicerina, ácido hialurónico o vaselina suelen ser especialmente útiles para restaurar la barrera cutánea y proteger la piel frente a las agresiones ambientales.

Cuándo una grieta puede indicar un problema de circulación

Si bien la mayoría de los casos está relacionada con la resequedad propia del invierno, algunas personas pueden presentar trastornos circulatorios que agravan los síntomas. Uno de los más conocidos es el fenómeno de Raynaud, una condición en la que los vasos sanguíneos reaccionan de manera exagerada al frío.

Leé también: Cómo impacta el frío en el corazón, los pulmones y el cerebro y cómo protegerse de las bajas temperaturas

De acuerdo con MedlinePlus, este trastorno puede provocar cambios de color en los dedos, sensación de adormecimiento, hormigueo y dolor debido a la disminución temporal del flujo sanguíneo. En estos casos, el cuidado de la piel debe complementarse con una evaluación médica.

Los especialistas recomiendan consultar si las grietas son profundas, sangran con frecuencia, aparecen signos de infección o si los cambios de color y sensibilidad en las manos se repiten de manera habitual. Detectar a tiempo una alteración circulatoria puede ayudar a prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida durante los meses más fríos del año.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por TN y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026