La mora familiar sigue en alza y el crédito no logra despegar - Informe Digital
En abril llegó al 12,1% en préstamos a individuos. El Nación y la Ciudad activaron planes de refinanciación.
Aunque bancos y Gobierno insisten en que lo peor de la morosidad ya quedó atrás, los datos oficiales de abril muestran otra cosa: la irregularidad en los préstamos a familias siguió subiendo, sobre todo en el crédito al consumo. El problema no es solo el atraso en los pagos; también pesa la falta de nuevos préstamos, que mantiene el cuadro general en rojo.
La mora en los préstamos a individuos trepó al 12,1% en abril, el nivel más alto en 20 años, según el Informe sobre Bancos del BCRA. Los créditos personales llegaron al 14,9% de irregularidad en la cartera, con un alza de 0,5 puntos en el mes, y las tarjetas de crédito alcanzaron el 12,5%, con un incremento de 0,7 puntos. En el total del crédito al sector privado, la morosidad subió al 7,3%.
La distancia entre el discurso oficial y los números no está en los préstamos impagos, sino en la caída del crédito nuevo. El mismo informe muestra que en abril el financiamiento al consumo retrocedió 0,9% en términos reales, en un contexto de retracción general del crédito al sector privado.
Ese dato explica por qué, aun si la mora empezara a estabilizarse, el indicador seguiría luciendo negativo mientras no repunte el stock total de préstamos. Y por ahora no hay señales de un cambio de fondo.
En los bancos admiten que hoy no están saliendo a colocar préstamos en casi ninguna línea por dos motivos. El primero es la falta de demanda: el consumo privado sigue estancado y muchos clientes buscan tapar baches antes que financiar compras. En el crédito a empresas, el panorama tampoco mejora.
El segundo motivo es defensivo: las entidades quieren bajar riesgo y limpiar carteras antes de volver a expandirse. Por eso priorizan la deuda pública, endurecen la evaluación de clientes, no actualizan límites de tarjetas y sostienen tasas altas.
La excepción sigue siendo el crédito en dólares, impulsado por el buen momento del comercio exterior. La prefinanciación de exportaciones y otras líneas en moneda extranjera sostienen la actividad en varios bancos. Por eso algunas entidades siguen presionando al BCRA para que flexibilice aún más la posibilidad de prestar en dólares, restringida como medida precautoria desde la crisis de 2001.
Cada vez que el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, habló sobre la suba de la morosidad en el crédito familiar, sostuvo dos ideas. La primera es que la irregularidad habría tocado su pico durante el verano y ya estaría empezando a bajar. Los datos de abril, con las salvedades de la medición, ponen en duda esa lectura.
El segundo mensaje oficial es que no habrá medidas concretas para aliviar la situación. Bausili dijo que intervenir sería decidir sobre el dinero de la sociedad y que el BCRA no está dispuesto a hacerlo. En ese marco, no se esperan auxilios clásicos como topes generalizados a las tasas, extensión de plazos ni alivios regulatorios para facilitar refinanciaciones.
El proceso de digestión de la mora está muy avanzado. Muchos bancos ya han visto el pico de la mora, algunos en diciembre, otros en febrero o marzo. Eso hace que algunos bancos ya empezaron a retomar una política de expandir el crédito, dijo Bausili en su última conferencia de prensa.
Pese a ese diagnóstico, ya hubo respuestas desde la órbita oficial. Un mes atrás, el Banco Nación lanzó un primer kit de soluciones para quienes necesitan refinanciar deudas, con tasa fija nominal del 65%, plazos de hasta 72 meses y montos de hasta $100 millones. También ofreció la cancelación de deudas con tarjetas, con tasas del 35% hasta $10 millones.
Esta semana el Nación avanzó con un nuevo mecanismo de refinanciación para deudas de consumo, esta vez con tasas del 12% al 14% ajustadas por UVA y plazo de hasta 120 meses. Se trata de un rescate más amplio que el anterior: el primer plan alcanzó a deudores en situación 1 y 2, con hasta 90 días de atraso. En esta segunda etapa, la refinanciación admite deudores en categorías 3, 4 y 5, incluida la de los irrecuperables, según la clasificación del Banco Central.
En la Ciudad de Buenos Aires también hubo movimiento. La Legislatura porteña sancionó un Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, que permitirá refinanciar deudas de tarjetas y préstamos personales a una tasa del 35% para familias con ingresos menores a 10 salarios mínimos, unos $3,7 millones. El plan se implementará a través del Banco Ciudad y se espera la adhesión de otras entidades financieras.
Aunque los datos oficiales sobre morosidad llegan hasta abril, las semanas posteriores reforzaron el escenario de retracción en todos los préstamos. En junio, con el último dato oficial al día 23, el stock total de préstamos al sector privado en pesos creció apenas 0,5%. Dentro de ese cuadro, el consumo siguió flojo: los personales subieron solo 0,6% y el saldo de tarjetas cayó 4,2%, al igual que los prendarios, con una baja de 0,4%. Con ese nivel de actividad, la morosidad tiene margen para seguir alta.