Exfuncionario del Ministerio de Educación de La Pampa rechazó la sanción a docente por dictar ESI
Hernán Ochoa, exSubsecrtario de Coordinación y exDirector de Educación de Gestión Privada del Ministerio de Educación de La Pampa, analizó el caso de Mauro Aromando y rechazó su sanción. En un post
Hernán Ochoa, exSubsecrtario de Coordinación y exDirector de Educación de Gestión Privada del Ministerio de Educación de La Pampa, analizó el caso de Mauro Aromando y rechazó su sanción.
En un posteo realizado en la red social Facebook, el exfuncionario de Educación durante la gestión del gobernador Oscar Mario Jorge y la ministra Jacqueline Evangelista, Hernán Ochoa señaló:
Para analizar la denuncia del docente Mauro Aromando de manera clara, podemos desglosar los argumentos, los hechos denunciados y las normativas en juego en tres ejes principales:
- El eje de la Educación Sexual Integral (ESI) y el derecho a defensa: El desencadenante directo de la suspensión por 20 días sin goce de sueldo es la acusación de una familia que consideró que el docente se entrometió en la «intimidad familiar» al preguntar al estudiantado cómo se autoperciben.
- La postura del docente: Aromando sostiene que aplicó contenidos oficiales del cuadernillo de la ESI para abordar mitos y prejuicios de género, una práctica amparada por la Ley Nacional de Educación Sexual Integral (26.150) y la Ley Nacional de Identidad de Género (26.743). Afirma que estas dinámicas se trabajan transversalmente y que un segundo estudiante testigo declaró no haberse sentido intimidado.
- La irregularidad administrativa: El docente denuncia que el proceso sancionatorio vulneró su derecho a defensa, ya que se labraron actas a partir de la queja de un solo alumno sin informarle previamente, sin darle copia de las actuaciones y sin permitirle realizar un descargo formal antes de aplicar la suspensión.
- Identidad cultural vs. Normas de Seguridad e Higiene: Otro punto crítico del conflicto radica en las amonestaciones recibidas por la vestimenta del docente en el taller, lo cual él interpreta como un acto de discriminación hacia sus raíces originarias.
- Símbolos culturales: Se le cuestionó el uso de prendas representativas de la cultura ranquel (como el poncho de alpaca y la vincha). Las autoridades argumentaron que estas prendas violan las normas de seguridad e higiene para el trabajo en taller por el riesgo con las herramientas.
La defensa del docente: Aromando argumenta que debajo de las prendas tradicionales vestía la ropa de trabajo reglamentaria (pantalón de grafa y remera) y que la lana de alpaca no es inflamable. Además, denuncia un criterio desigual (persecución), señalando que otros docentes asisten con ropa informal (bermudas o pantalones de gimnasia) sin recibir sanciones, y que el propio subsecretario de Educación Técnica no utilizaba ropa de seguridad cuando daba clases.
Condiciones edilicias, de seguridad y denuncias de autoritarismo: El docente enmarca su sanción en una contraofensiva de la gestión escolar debido a que él venía denunciando malos tratos hacia el alumnado y deficiencias graves en la institución.
Trato a los estudiantes:Denuncia que el equipo de gestión impide el ingreso de alumnos que no tienen la ropa de trabajo (la cual el Estado debería proveer pero no lo hace), obligándolos a cambiarse a la intemperie o haciéndoles perder horas de clase, violando los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Según la ART y la Superintendencia de Riesgo de Trabajo consultadas por él, la falta de vestimenta no anula la cobertura médica.
Falta de insumos y peligro real: Aromando señala una contradicción institucional: mientras la escuela lo sanciona a él por usar un poncho, permite que los alumnos trabajen en el taller sin los Elementos de Protección Personal (EPP) adecuados (gafas, delantales de cuero, extractores de gases para soldadura), en aulas sin ventanas ni ventilación adecuada, lo que ya ha causado descompensaciones por el calor.
Concepciones del poder: El texto describe un cruce entre el docente y el director respecto a los «acuerdos de convivencia». Mientras el docente defiende el debate y la representación de las minorías, acusa al director de manejarse con lógicas autoritarias, comparando la gestión escolar con una dinámica donde «el que gana hace lo que le parece», ignorando las leyes democráticas que rigen el sistema educativo
En síntesis :
La gestión del Ministerio de Educación expone una vocación tan desenfrenada como corporativa por abrir sumarios administrativos a la velocidad del rayo, operando bajo una lógica de «defensa propia» e institucional para blindar la burocracia antes que para proteger a la comunidad educativa.
Esta adicción al castigo exprés y a las actas persecutorias no es más que una cortina de humo para invisibilizar su total incapacidad de gestión ante los problemas reales que asfixian el entramado cotidiano de las escuelas.
Mientras se persigue con saña a un docente por vestir su identidad cultural o aplicar leyes nacionales vigentes, el Ministerio decide ignorar deliberadamente el colapso estructural diario: aulas sin ventilación donde el alumnado se descompensa por el calor, la falta crónica de elementos de protección básica en los talleres y un clima institucional marcado por el autoritarismo y la vulneración de derechos.
Al priorizar el disciplinamiento administrativo por sobre la resolución del peligro real y pedagógico, las autoridades demuestran que después de 13 años en los cargos les importa mucho más salvar el pellejo burocrático y maquillar las estadísticas que garantizar condiciones dignas, seguras y democráticas para enseñar y aprender.
Esp Hernán Ochoa
Profesor en Historia/UNLPam
Especialista en Gestión Educativa/FLACSO