Mateo Hünicken, consultor del agro: "Los problemas familiares pueden hacer más daño que una sequía"
Estudió administración, tiene 32 años y trabaja para que en el agro se apliquen las buenas prácticas de las grandes compañías. El espíritu no es corregir ni juzgar, sino implementar procesos, explicó.
Básicamente, lo que yo hago es ayudar a separar lo familiar de la empresa. Así define Mateo Hünicken el trabajo que hace como consultor del agro.
El joven de 32 años, que es licenciado en administración de empresas agrarias, se viralizó por mostrar que se mete en el área más sensible del campo.
Si bien el clima y las reglas del mercado ante los ojos de muchos parecieran ser los dos únicos puntos que generan crisis o incertidumbre en el productor, lo cierto es que la historia familiar, los vínculos, la falta de conversaciones difíciles y la indefinición de roles son cuestiones que pueden provocar más daño en las hectáreas que una temporada de sequía, la caída de un rayo o una inundación.
La administración de un campo no tiene que ver solo con la rentabilidad, la productividad y la eficiencia, sino también, dice el cordobes, con las emociones y la claridad en la comunicación.
El espíritu de mi trabajo no es corregir ni juzgar lo que pasa en cada casa, sino implementar procesos; buscar puntos en común para lograr cumplir con las expectativas de todos los involucrados y que el campo, en tanto empresa, siga funcionando y no se rompa por rencores acumulados o silencios que existieron durante muchos años en esa familia, le explicó Hünicken a TN.
Entre su experiencia personal, su formación académica y su paso por el sector corporativo, Mateo encontró su propósito de vida. Sé que en el sector hay una generación de productores que no está acostumbrada a recibir consejos, es difícil romper con esa cultura, pero comprenden que es necesario tener esas conversaciones difíciles para que no sea vea perjudicado el negocio, indicó el licenciado.
El cordobés reveló que generalmente son las mujeres o los hijos de los productores quienes lo contactan para intentar solucionar los problemas, y definir el horizonte de la empresa.
Los campos muchas veces son manejados por costumbres, por lo aprendido de generación en generación, y no hay roles definidos como en las industrias. Yo siempre explico que el diagnóstico que hago como consultor es sobre el rol empresarial que cada miembro de la familia va a tener en el campo, no sobre la familia en sí, detalló.
Mateo comprende que muchos trabajadores después de dejar el cuerpo y el alma en el campo se encuentran con que los hijos tienen otros intereses y se plantean su vida. Busco empatizar con las dos partes, no me involucro en lo legal como transferencias de dinero, conformaciones societarias. Establezco muy bien los límites de mi función, y no permito para nada la violencia a pesar de ser partícipe de discusiones acaloradas, le dijo a TN.
El joven, que se apoya mucho en su papá que es productor y lo ayuda a entender cómo piensa el hombre de campo, reconoce que lo que hace no lo estudió en la facultad y el camino lo va haciendo día a día.
No lo leí en las fotocopias, pero hay que animarse a tener conversaciones difíciles para evitar rencores que luego estallan; hay que comunicarse más; y definir el horizonte, tener un objetivo comercial, hacia dónde ir con el campo. Cuando la visión se define, los roles son más claros y la empresa sigue en pie, reflexionó el consultor.