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Provinciales
TN 27/06/2026 05:27 8 min de lectura

Más de 30 años después de la caída de la URSS, la Revolución cubana gira hacia el libre mercado para escapar a la presión de Trump

Aprobó 176 medidas que eliminan la planificación central y reducen el rol del Estado. Pero nadie habla de una apertura política.

Más de 30 años después de la caída de la URSS, la Revolución cubana gira hacia el libre mercado para escapar a la presión de Trump
Foto: TN

La Revolución cubana, bajo el peso de una asfixiante presión de Donald Trump, inició un proceso de reformas económicas de sesgo capitalista que buscan emular el modelo Vietnam y aplacar una insostenible y creciente tensión social que puso a la isla al borde del colapso.

El plan demoró 30 años en gestarse. La duda es si el presidente estadounidense se dará por safisfecho con el nuevo rumbo económico sin una apertura política o sin un jugoso premio personal y una ganancia sustancial para los negocios de su país como sucedió en Venezuela.

Cuba no tiene otra opción que emprender reformas económicas y políticas inmediatas, sentenció en una reunión en la OEA celebrada esta semana el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau.

Pero nadie en La Habana habla de apertura política. Solo de enterrar los últimos vestigios de comunismo para adherir a lo que se conoce como una economía socialista de mercado como la de Vietnam o China.

El plan es muy importante, aunque le faltan partes. Al menos que se hayan aprobado 176 medidas y que casi todas van hacia una desestatización, hacia una eliminación de la planificación central y que muchas hablan textualmente de que vamos hacia el mercado, a mí me parece importante", dijo a TN el economista Omar Everleny Pérez, exdirector del Centro de Estudios de la Economia Cubana.

Tres décadas después

Los primeros esbozos de reajustes liberales fueron puestos sobre la mesa del entonces presidente Fidel Castro a comienzos de los años 90, después de la desintegración de la antigua Unión Soviética. El viejo líder, fallecido en 2016, se refugió en lo que llamó resistencia y rechazó una apertura económica liberal. La isla se derrumbó.

Poco y nada cambió desde entonces. Las reformas, a cuentagotas y con fuertes trabas burocráticas e ideológicas, sufrieron idas y vueltas. Mientras Vietnam avanzaba a un sistema de apertura comercial y libre mercado con fuerte control político unipartidista, Cuba se aferró a su viejo modelo.

El resultado es conocido: una economía derruída por errores propios, corrupción y un embargo estadounidense vigente desde 1961 y que Trump agravó con un bloqueo petrolero total que dejó a la isla sin combustible, sin transporte, sin luz y con su industria y el turismo paralizados. Hoy Cuba está a un paso de un estallido social.

Varias medidas lucen inéditas y hasta sorprendentes si se tiene en cuenta el histórico rechazo de la nomenklatura cubana a cualquier reforma económica.

Entre otras, las medidas incluyen:

- La aprobación de la banca privada bajo supervisión del Banco Central.

- El establecimiento de instituciones financieras no bancarias o no financieras de capital privado (nacional o extranjero) para microcréditos.

- La eliminación de las restricciones a los pagos en divisas entre negocios con capital extranjero y sus proveedores nacionales.

- La apertura de cuentas en divisas por parte de personas jurídicas y naturales, sin autorización administrativa previa.

- La autorización a los cubanos residentes en el exterior a que inviertan directamente en la isla en igualdad de condiciones con el capital extranjero y las empresas estatales.

- La eliminación de las trabas burocráticas comerciales.

- La extensión del límite del otorgamiento de derechos de superficie hasta 99 años y de derechos de usufructo por más de 50 años para la inversión extranjera.

- El permiso de inversión extranjera en La Habana Vieja y otras zonas patrimoniales.

- La eliminación del uso obligatorio de entidades empleadoras para seleccionar y contratar al personal.

- La autorización de todas las solicitudes pendientes de emprendimientos privados.

- Permitir a las empresas privadas superar el límite actual de 100 trabajadores.

- Autorizar a que una persona natural pueda ser titular de más de una empresa privada.

- La creación de mipymes (pequeñas y medianas empresas) en la agricultura. Hasta ahora solo podían operar cooperativas.

- La entrada de nuevos inversores en el turismo bajo nuevas modalidades de negocio y la expansión internacional de franquicias cubanas.

- La posibilidad de desarrollar negocios de naturaleza inmobiliaria en La Habana y otras zonas vinculadas a este sector.

- La autorización a las cooperativas a importar y comercializar combustibles como insumo y otorgar las facultades a las cooperativas de realizar comercio exterior de forma directa, así como gestionar directamente financiamientos externos y abrir cuentas bancarias en el exterior.

Everleny Pérez, uno de los tres economistas independientes que el gobierno de Miguel Díaz-Canel consultó para diagramar este plan, dijo que las medidas están bien instrumentadas, pero advirtió: El tema es la desilusión del pasado.

Muchos períodos anteriores de llamamiento, conceptualización, congresos de partido, enumeración de tareas y medidas no se cumplieron. Y cuando la economía mejoró viraron hacia atrás algunas medidas, sobre todo el trabajo por cuenta propia, recordó.

Para el economista, el momento hoy es distinto totalmente. En Cuba lo que hay es una bancarrota. La gente no tiene electricidad durante 60 horas. La gente no tiene agua, alimentos, medicinas. La canasta (básica por libreta de racionamiento) se acabó. No se recoge la basura, etcétera, etcétera, etcétera".

En ese escenario, consideró necesario que Trump deje sin efecto algunas sanciones. Cuba tiene que ir hacia un modelo parecido al de Vietnam, que fue muy estricto desde el principio. No creo más que en otro camino que no sea la economía de mercado, indicó

Las dudas que persisten sobre el rumbo de Cuba

Pero desde el exilio, las dudas se acumulan. No solo por las amenazas de Trump, sino por la decisión de la Casa Blanca de acabar con el poder militar de la isla a través de sanciones contra el holding empresarial Gaesa administrado por las Fuerzas Armadas. En la mira está la familia de Raúl Castro, de 95 años, el expresidente retirado de la actividad pública pero aún con gran influencia en la isla.

El analista Raudiel Peña, abogado de Cubalex, una organización que monitorea la situación de los derechos humanos en Cuba, dijo a TN que este plan está destinado al fracaso.

No creo que sea posible llevar adelante ese plan tan ambicioso. Si bien parecen medidas en términos estrictamente económicos muy audaces, no creo que existan las capacidades reales, desde el punto de vista burocrático, económico, incluso social, para llevarlas a cabo, afirmó.

Según Peña, cuando comience la etapa de implementación, aparecerán nuevos obstáculos en el camino, sobre todo por reticencias dentro de la propia élite del gobierno".

Además, el analista consideró que este plan no frenará la presión de Trump sobre la isla. No lo creo. El gobierno estadounidense entiende que son medidas que no llevan a nada nuevo. Va a seguir la presión. Hay que ver de qué forma se manifiesta a partir de ahora, pero estas reformas no van a lograr apaciguar a Trump, sostuvo.

Su conclusión es simple: Trump no está dispuesto a aceptar cambios económicos de fachada en Cuba sin libertades políticas.

En la misma sintonía, el analista Julio Antonio Fernández, jurista y columnista del portal cubano independiente El Toque, dijo que el régimen cubano no está preparado hoy para realizar esos cambios y seguir siendo Revolución.

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Es una renuncia a la esencia del sistema cubano, más allá de que fuera bueno o malo. Esto es una demostración de que eran necesarias las reformas más o menos liberales que se le solicitaban o pedían al gobierno cubano y al partido durante décadas, señaló.

Además, advirtió: Esta es una prueba de que los cambios puramente económicos que se hacen ahora son debido a las presiones de Estados Unidos, porque no sucede naturalmente por petición o por participación normal de la sociedad civil cubana o parte de la intelectualidad o de la academia cubana o de activistas o de grupos o de organizaciones no gubernamentales, sino que sencillamente se trata de una coyuntura de urgencias para el sistema cubano.

Entonces me parece que esto es una fundación del capitalismo con un partido único, con una mezcla de lo peor de los sistemas que existen. El autoritarismo, la ausencia del pluralismo político típica del socialismo real, con una economía de mercado que va a sencillamente a legitimar o establecer con toda la desigualdad que ya existe, las grandes fisuras sociales de clase de todo tipo. Esto va a establecer definitivamente una sociedad con mucha injusticia, que es exactamente lo contrario a lo que la revolución se proponía, indicó.

Para Fernández, todo seguirá igual en Cuba sin un cambio político.

La único que están haciendo es consolidar el poder de una parte de la burocracia y sobre todo de una cúpula militar relacionada con la familia Castro, que controla los destinos económicos y políticos del país", afirmó.

El analista concluyó: Eso es muy injusto y una traición al pueblo de Cuba por no pensar en la necesidad del pluralismo político. Se trata de crear una economía de mercado ahora en una situación límite en que en la que Cuba no tiene nada que ofrecer para mantener todo igual.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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