La caída de importaciones le da aire al Gobierno - Informe Digital
El superávit comercial récord no solo vino por exportaciones: la actividad floja frenó compras y ayudó al BCRA.
Un superávit comercial histórico le dio al Gobierno más margen para comprar divisas en el Mercado Libre de Cambios, pero el dato trae una señal menos celebrada: la mejora no se explica solo por exportaciones récord, sino también por una caída marcada de las importaciones.
Según publicó Infobae, la dinámica del comercio exterior argentino en los primeros meses de 2026 combinó ventas externas en niveles récord con un retroceso del flujo importador, empujado por una actividad económica irregular y por compras adelantadas el año pasado. Ese combo fue clave para la acumulación de reservas.
Industria y construcción, detrás del freno
La baja de las compras al exterior se concentró en los sectores más golpeados por la menor demanda interna, sobre todo industria y construcción. Con menos actividad, esas ramas redujeron la necesidad de importar bienes de capital e insumos, y eso alivió la presión sobre el dólar oficial.
En ese contexto, el Banco Central de la República Argentina logró acceder a más divisas y alcanzar la meta anual de compras de USD 10.000 millones gracias a una menor competencia por billetes verdes en el mercado formal.
La alternancia entre meses de expansión y contracción limita la recuperación sostenida de la producción y condiciona la compra de insumos y equipos del exterior
La explicación de fondo está en las oscilaciones de la actividad económica. La alternancia entre meses de expansión y contracción frena una recuperación sostenida de la producción y condiciona la compra de insumos y equipos del exterior. Sectores que históricamente lideraban la demanda de divisas, como la industria, hoy se mantienen en terreno neutro y ajustan su demanda de dólares a la baja.
A eso se suma el sobrestockeo de insumos y bienes que muchas empresas hicieron antes de las elecciones de medio término de octubre de 2025. Ese exceso de inventarios ayuda a entender por qué las importaciones siguieron en baja durante los primeros meses de 2026, más allá del enfriamiento productivo.
Según el análisis de Invecq Consulting, las importaciones volvieron a caer 7% interanual en mayo por menores volúmenes, ya que los precios subieron 7,6%. El retroceso fue generalizado y acumuló 10,8% en el año. Las bajas más fuertes se dieron en combustibles y lubricantes, piezas y accesorios para bienes de capital, bienes de capital y bienes intermedios.
La consultora que dirige Esteban Domercq destacó que todos los bienes vinculados a la actividad económica retrocedieron, con la excepción de energía, y atribuyó ese comportamiento a una economía que sigue alternando meses de expansión con otros de contracción, sin consolidar un crecimiento sostenido.
En marzo, el nivel de actividad se ubicó apenas 0,4% por encima del de febrero de 2025, excluyendo intermediación financiera e impuestos netos de subsidios. Los primeros indicadores de abril y mayo anticiparon un mayor enfriamiento.
En marzo, el nivel de actividad se ubicó apenas 0,4% por encima del de febrero de 2025, excluyendo intermediación financiera e impuestos netos de subsidios
Ese 0,4% esconde una fuerte heterogeneidad sectorial. La industria, el sector más demandante de divisas, sigue recesiva: en lo que va del año cae 2,3% frente al mismo período de 2025, un año que ya había cerrado 9,9% por debajo de 2022, señaló Invecq.
LCG coincidió en que las importaciones continuaron estancadas, en línea con una actividad que no despega. Frente a abril, cayeron 2,5% mensual desestacionalizado y se ubicaron en torno de los USD 6.000 millones. El retroceso anual fue de 7%, explicado exclusivamente por cantidades, mientras que los precios aumentaron. Excepto bienes intermedios, todos los rubros mostraron bajas interanuales.
La consultora advirtió que, sin una actividad que reactive, es esperable que las importaciones se mantengan en niveles similares a los recientes. También señaló que la baja del precio internacional del petróleo y del oro podría restarle impulso a las exportaciones en el segundo semestre.
Sin una actividad que reactive, es esperable que se sostengan en niveles similares a los observados recientemente (LCG)
Equilibra Consultores aportó una lectura similar: la baja importadora de mayo vino por menores cantidades, mientras que los precios subieron 7,6%. Las compras vinculadas a la producción cayeron por séptimo mes consecutivo y las de consumo también retrocedieron, reforzando la idea de una demanda interna estancada.
La firma subrayó que el abultado superávit del intercambio de bienes acumulado en los primeros cinco meses del año apuntala la calma cambiaria. No es casualidad, remarcó, que su monto sea levemente superior a la compra de divisas cercana a USD 10.000 millones por parte del BCRA en ese período.
Desde una mirada política y económica, Cepec interpretó que los datos respaldan la estrategia oficial basada en el superávit externo y la acumulación de divisas genuinas. Pero también advirtió que el cuadro muestra una economía con menor demanda interna, ya que la caída de las importaciones estuvo explicada sobre todo por menores compras de bienes de capital, vehículos y piezas para la producción.
En síntesis, el saldo comercial extraordinario le da oxígeno al Gobierno y al Banco Central, pero lo hace sobre una base frágil: exportaciones fuertes y una economía que todavía no termina de levantar.