Una madre busca a su hijo entre ruinas tras los sismos en Venezuela - Informe Digital
Los temblores dejaron al menos 235 muertos y 4.300 heridos en La Guaira, donde siguen las réplicas y la falta de agua.
Amparo del Giudice escarba con sus propias manos una montaña de escombros en busca de su hijo, en medio de la tragedia que dejaron los sismos más fuertes registrados en Venezuela desde 1900.
Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 se sucedieron el miércoles en menos de un minuto en el norte del país y golpearon con fuerza a La Guaira, la zona más castigada. El balance oficial habla de al menos 235 muertos y 4.300 heridos, aunque persiste el temor de que el número final sea mucho mayor.
Desesperada por la falta de rescatistas y el paso de las horas, Del Giudice cavaba entre los restos mientras lloraba y gritaba en un barrio de La Guaira. Son muchas rocas y con las manos no se puede, dijo, al reclamar también que no había agua ni ayuda suficiente.
Alessandro del Giudice, de 23 años, volvió a usar su casco de bombero voluntario para ayudar a su abuela Amparo a encontrar una señal de vida de su padre. Él está ahí, sollozó.
La Guaira, de unos 25.000 habitantes y ubicada a 40 kilómetros de Caracas, es la sede del aeropuerto internacional de Maiquetía y el balneario favorito de los caraqueños.
La mayoría de los edificios altos con piscina quedaron dañados en Los Corales, un barrio de clase media donde Del Giudice no encuentra sosiego.
Familia Pérez, vivos
La presidenta Delcy Rodríguez, que asumió el poder de forma interina tras la captura de Nicolás Maduro en enero por parte de Estados Unidos, visitó el jueves esta región que declaró zona de desastre y donde la AFP constató saqueos.
El ministro de Salud, Carlos Alvarado, ofreció el jueves por la noche un balance de al menos 235 fallecidos y 4.300 heridos. Estimaciones no oficiales hablan de decenas de miles de desaparecidos, aunque la cifra oficial los ubica en poco más de un centenar.
Nubes de polvo flotan aún entre edificios con vista al mar Caribe que quedaron reducidos a montañas de escombros y dolor.
Buena parte de las construcciones sobre la costa quedaron inhabitables y otras desaparecieron. La carretera principal que bordea La Guaira se fracturó en varios puntos.
Dos hoteles cinco estrellas se suman a las estructuras colapsadas.
Equipos de rescate y voluntarios se trepaban entre las montañas de escombros de lo que fueron torres de hasta 15 pisos. Gritos con los nombres de los desaparecidos hacían eco entre enormes paredes resquebrajadas.
Familia Pérez, vivos, se lee al costado de una casa que parece haber sido arrancada de la tierra.
Hay estructuras destruidas y rostros tristes desde cualquier lugar desde donde se mire.
Las réplicas se han mantenido y algunos edificios seriamente afectados crujen con cada una.
AFP