El petróleo tocó su menor valor en cuatro meses: ¿Qué pasará con el precio de la nafta en la Argentina?
El barril de Brent cotiza cerca de los US$ 70, un 30% por debajo del pico alcanzado durante el conflicto en Medio Oriente. A nivel local, los combustibles se mantienen arriba de los $2000. Cuál es la estrategia de las petroleras y qué define el Gobie
El barril de Brent cotiza cerca de los US$ 70, un 30% por debajo del pico alcanzado durante el conflicto en Medio Oriente. A nivel local, los combustibles se mantienen arriba de los $2000. Cuál es la estrategia de las petroleras y qué define el Gobierno.
El precio internacional del petróleo continúa en una marcada tendencia a la baja. Este viernes, el barril de crudo Brent retrocedió un 3,5% para ubicarse en US$ 72,79, tocando su nivel más bajo en cuatro meses y borrando la escalada provocada por la guerra en Medio Oriente. Por su parte, el WTI (de referencia en Estados Unidos) cayó un 3,2%, cotizando en la zona de los US$ 69.
Esta fuerte contracción global encuentra su explicación en el acuerdo diplomático entre Estados Unidos e Irán, el cual puso fin al conflicto bélico y garantizó la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por donde circula una cuarta parte del suministro mundial de petróleo y gas.
La realidad actual dista mucho de los récords alcanzados en marzo, cuando el Brent arañó los US$ 120 por barril. Hoy, los valores regresaron a los niveles previos al conflicto (el 27 de febrero cotizaba a US$ 72,48). Sin embargo, esta estrepitosa caída no se trasladará de manera inmediata a los surtidores argentinos.
El “efecto buffer”: Por qué la nafta no baja en el país.
Para entender por qué los combustibles siguen por encima de los $2000 en la Argentina, hay que mirar la estrategia de “desacople parcial” que implementó YPF a comienzos de abril, a la cual luego se sumaron las demás petroleras del mercado.
Ante la disparada del Brent a comienzos de año, la petrolera de bandera activó un sistema de “buffer” (colchón de precios) fijado en US$ 95 por barril. El objetivo era claro: no trasladar las fluctuaciones bruscas del crudo internacional al bolsillo de los consumidores locales, conteniendo así el impacto inflacionario. A cambio de este techo, las compañías asumieron una pérdida de margen, vendiendo el combustible hasta un 15% por debajo de la paridad de importación.
La estrategia de las petroleras: Según explicó en su momento el CEO de YPF, Horacio Marín, la empresa creó una “cuenta compensadora”. Los ingresos resignados durante la crisis se recuperarían diferidos en el tiempo, una vez que el conflicto internacional cesara y el petróleo bajara.
Ahora que el crudo global se desplomó, llegó el momento de compensar. Las petroleras mantendrán los precios congelados (el último ajuste fue de apenas el 1% a mediados de mayo y rige hasta este domingo 28 de junio) para recomponer su caja. Cuanto más baje [el Brent], más rápido se compensa, confiaron fuentes de YPF a TN, evitando precisar una fecha exacta para una eventual rebaja en los surtidores.
La encrucijada impositiva del Gobierno.
El segundo factor clave que frena la baja de la nafta y el gasoil es la carga tributaria. El Gobierno nacional viene postergando consecutivamente la actualización de los impuestos a los combustibles para evitar reactivar la inflación.
De acuerdo con estimaciones de la consultora Economía & Energía, el atraso impositivo acumulado es significativo:
Nafta: $256,20 por litro.
Gasoil: $114,50 por litro.
El Poder Ejecutivo tiene tiempo hasta antes de que termine el mes para definir el esquema de julio. La encrucijada fiscal es alta: el Gobierno debe decidir si mantiene el congelamiento impositivo o si aplica, ya sea de forma total o parcial, las subas pendientes que arrastran saldos de 2024, la totalidad de 2025 y el primer trimestre de 2026.
Redacción: Nova Comunicaciones.