Australia no logra frenar el uso de redes entre menores - Informe Digital
Un estudio halló que la ley tuvo bajo impacto y que muchos adolescentes la esquivan con cuentas falsas o prestadas.
La prohibición del uso de redes sociales para adolescentes en Australia tuvo un impacto limitado, según un estudio publicado por la revista científica British Medical Journal, que concluyó que la mayoría de los menores sigue accediendo a plataformas digitales a través de cuentas falsas o prestadas. La medida, vigente desde diciembre de 2025, buscaba proteger a los menores de 16 años del acoso y de los algoritmos agresivos de Facebook, Instagram y TikTok.
De acuerdo con la investigación difundida por la agencia de noticias AFP, los adolescentes australianos encontraron formas de evadir la restricción. El estudio detectó accesos mediante cuentas abiertas a nombre de adultos y también por medio de identidades ficticias.
Las plataformas tecnológicas informaron que bloquearon 4,7 millones de cuentas detectadas como pertenecientes a menores, en un intento por cumplir con la legislación.
Los investigadores analizaron el comportamiento de más de 400 jóvenes usuarios de redes sociales antes y después de la entrada en vigor de la restricción. El informe señaló que no hubo pruebas suficientes para concluir que la ley tuviera efectos sustanciales en el uso de las redes sociales entre los adolescentes menores de 16 años.
Cambios mínimos en los hábitos digitales de los jóvenes
El análisis mostró que el cambio en el uso de redes sociales fue marginal en los grupos de 12 a 13 años y que solo se observó una leve reducción entre los adolescentes de 14 a 15 años. En cambio, entre los mayores de 16 años el uso aumentó tras la entrada en vigor de la ley.
Según el estudio citado por AFP, la implementación de la norma resultó limitada, el cumplimiento fue incompleto y se registraron violaciones frecuentes a las restricciones. La investigación concluyó que la capacidad de los adolescentes para sortear los controles técnicos y legales sigue siendo alta, lo que reduce la efectividad de estas iniciativas regulatorias.
Los investigadores sostienen que la facilidad para acceder a dispositivos y la ayuda de adultos cercanos, como padres o hermanos mayores, son los principales desafíos para hacer cumplir la prohibición. Además, la presión social y la necesidad de estar conectados a los entornos digitales favorecen que los menores busquen alternativas para seguir activos en plataformas sociales.
El debate global sobre regulaciones y modelos alternativos
El caso australiano genera interés internacional por su posible valor como modelo regulatorio. Países como Reino Unido, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos y Nueva Zelanda discuten leyes similares para limitar el acceso de menores a las redes sociales y frenar el poder de las grandes compañías tecnológicas, según destacó AFP.
En contraste, el informe mencionó el ejemplo de Finlandia, donde la prohibición de teléfonos móviles en colegios generó un aumento en la interacción entre estudiantes y una mayor concentración en las aulas. En la escuela Kungsvägens skola, en Sipoo, al noreste de Helsinki, los profesores recogen los dispositivos al inicio de la jornada, lo que permite a los adolescentes socializar en los recreos sin distracciones digitales.
Los resultados sugieren que el período inmediatamente posterior a la aprobación de la ley se caracterizó por una implementación limitada, un cumplimiento incompleto y violaciones significativas de las restricciones en las redes sociales, concluyó el estudio, citado por AFP.
Diversos informes advierten sobre los riesgos de la exposición temprana y prolongada a dispositivos y redes sociales, entre ellos dificultades en el aprendizaje y el incremento del acoso digital. El estudio australiano, sin embargo, subrayó la complejidad de aplicar regulaciones efectivas únicamente mediante restricciones tecnológicas sin acompañarlas de un cambio cultural y educativo.