Azcué se repliega sobre su núcleo duro: las señales políticas detrás de los cambios en el gabinete
La salida del subsecretario de Gobierno, Lucas Fuscado, y del secretario de Gobierno, Luciano DellOlio, no pasó inadvertida dentro del oficialismo concordiense.
Las recientes salidas de funcionarios de la Secretaría de Gobierno volvieron a poner el foco sobre el rumbo político de la gestión de Francisco Azcué. Mientras el intendente redefine su equipo de confianza, crecen las lecturas dentro del oficialismo sobre un proceso de concentración de poder, desgaste interno y la necesidad de reconstruir los consensos que hicieron posible el triunfo de 2023.
La salida del subsecretario de Gobierno, Lucas Fuscado, y del secretario de Gobierno, Luciano Dell’Olio, no pasó inadvertida dentro del oficialismo concordiense. Más allá de las explicaciones formales, los movimientos despertaron sorpresa y malestar entre distintos sectores de Juntos por Entre Ríos, alimentando todo tipo de interpretaciones sobre el presente político de la gestión municipal.
Las bajas se producen en un contexto particular. Hace pocas semanas, el ministro de Gobierno de Entre Ríos, Manuel Troncoso, había dejado un mensaje con fuerte contenido político dirigido al escenario local. En declaraciones periodísticas sostuvo que el desafío de Francisco Azcué es consolidar la base política que lo llevó a la Intendencia en 2023 y, en ese marco, le recomendó actuar con “humildad y diálogo” para reconstruir el frente que hizo posible la histórica victoria del espacio.
Las recientes salidas parecen darle mayor relevancia a aquellas definiciones. Dentro del oficialismo conviven distintas interpretaciones: algunos hablan de diferencias políticas, otros de desgaste en la convivencia interna, falta de reconocimiento, disputas por espacios de poder o distintas miradas sobre la conducción del gobierno. Lo cierto es que dos dirigentes que acompañaban a Azcué desde el inicio de la gestión ya no forman parte del gabinete.
El caso de Luciano Dell’Olio tiene además una lectura política adicional. Se trata de un dirigente identificado con el diputado provincial Marcelo López, uno de los referentes radicales que en 2023 estuvo cerca de competir en la interna por la candidatura a intendente antes de acordar acompañar el proyecto encabezado por Azcué.
Días atrás, López difundió un encuentro con el gobernador Rogelio Frigerio. Oficialmente, la reunión estuvo centrada en el tratamiento de la reforma previsional que se debate en la Legislatura, aunque también trascendió que hubo un análisis sobre el escenario político de Concordia. En ese contexto comienzan a surgir interrogantes dentro del propio oficialismo: ¿existe preocupación por el rumbo de la gestión municipal? ¿Hay inquietud respecto de la construcción política de cara a una eventual búsqueda de la reelección?
Mientras tanto, el gabinete también muestra un proceso de reconfiguración. Desde el comienzo de la gestión, Azcué apostó por un perfil técnico para buena parte de sus funcionarios, relegando en muchos casos el peso de la política tradicional. Sin embargo, con el correr de los meses algunos nombres fueron perdiendo influencia y otros comenzaron a consolidarse silenciosamente.
Uno de ellos es el secretario de Coordinación de Gabinete y Hacienda, Pablo Ferreyra. Con un perfil bajo y alejado de la exposición pública, fue ganando protagonismo como uno de los principales hombres de consulta del intendente y una figura de creciente influencia en la toma de decisiones estratégicas. Su peso dentro de la estructura municipal hoy aparece como uno de los más relevantes del gabinete.
Los recientes cambios parecen marcar una nueva etapa en la administración municipal. Más que una simple renovación de nombres, dejan entrever un proceso de reordenamiento interno en el que Azcué parece optar por apoyarse en un círculo cada vez más reducido de colaboradores de máxima confianza.
La incógnita es si esta estrategia fortalecerá la conducción del intendente o, por el contrario, profundizará las tensiones con aquellos sectores políticos que fueron determinantes para construir la coalición que llegó al gobierno en 2023. En política, la gestión y la construcción de poder suelen avanzar de la mano, y en Concordia ese equilibrio comienza a mostrar señales de tensión.
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