Confirmaron el procesamiento de dos médicos por presunto robo de propofol y su uso en fiestas privadas
El anestesista Hernán Boveri y la exresidente Delfina Fini Lanusse también fueron embargados en el marco de la causa que investiga el robo de anestésicos utilizados en encuentros privados organizados por ellos. La causa salió a la luz tras la muerte de Alejandro Zalazar, exresidente del Hospital Rivadavia, quien murió mientras era parte de una llamada propofest.
Los procesamientos del anestesista Hernán Boveri y la exresidente Delfina Fini Lanusse, organizadores de encuentros privados conocidos como Propofest, fueron ratificados por la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Ciudad de Buenos Aires.
En un fallo dividido, Boveri continuará imputado por el delito de administración fraudulenta por el presunto robo de propofol --un anestésico y sedante intravenosa de corta duración-- del Hospital Italiano, mientras que Lanusse quedó como coautora y partícipe secundaria. Por el momento, continuarán en libertad con prohibición de salir del país.
Además, la Sala V ordenó avanzar con pruebas decisivas para esclarecer el caso el peritaje de los celulares de los imputados y el análisis contable del posible perjuicio patrimonial del hospital.
El caso salió a la luz tras el hallazgo del cuerpo del anestesista Alejandro Zalazar, exresidente del Hospital Rivadavia y anestesiólogo del Hospital Ricardo Gutiérrez, quien fue encontrado muerto en su departamento el 3 de abril, y, según la investigación, sería el organizador de las denominados propofest.
En primera instancia, el juez Javier Sarmiento validó la investigación del fiscal Lucio Herrera, quien sostuvo que los acusados habrían aprovechado su posición estratégica en el área de anestesiología del Hospital Italiano para vulnerar los controles de stock del hospital y sustraer las ampollas de propofol y el fentanilo, encontradas en el departamento de Zalazar.
La investigación llevó a cabo diversos allanamientos, entre los que están tres domicilios y la sede de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación (AAAA). En una de las viviendas allanadas se encontraron una caja con tubos con anestesia clínica, jeringas, agujas y ampollas con sedantes quirúrgicos.
Matías Cúneo Libarona y Claudia Patricia Balbín, abogados defensores de Boveri y Lanusse, habían impugnado ante la Cámara los embargos por 70.929.520 de pesos contra Boveri y de 30.929.520 de pesos sobre Lanusse, al considerar que las sumas fueron arbitrarias y desproporcionadas. Pero el fallo de la Cámara los mantuvo.
Sobre la imputación por administración fraudulenta, los defensores había sostenido que se trataba de hipótesis conjeturales y testimonios indirectos. Sin embargo, los camaristas Ignacio Rodríguez Varela y Mariano A. Scotto, consideraron los testimonios y pruebas reunidas en el expediente como suficientes para estabilizar las imputaciones.
Por su parte, el camarista Rodolfo Pociello Argerich resolvió en disidencia al considerar que se advierte posible que Boveri y Lanusse se hubieran puesto de acuerdo a los fines de sustraer propofol de su lugar de trabajo, aprovechando la confianza que la institución depositaba en ellos, aunque no se encuentra acreditado. Y consideró dictar la falta de mérito.