De jugar bajo un paraíso en Chaco a representar al país: la historia de Elsa Takahashi, una leyenda del tenis de mesa
Fue la primera mujer en llevar un título argentino al Chaco, ganó ocho campeonatos nacionales, representó al país en mundiales y, como entrenadora, formó c
Hay historias que trascienden los títulos y las medallas. La de Elsa Takahashi es una de ellas. Nacida y criada en Resistencia, hija de inmigrantes japoneses, comenzó a jugar al tenis de mesa cuando apenas tenía cinco años. Hoy, después de más de seis décadas ligadas al deporte, sigue formando jugadores, representando al Chaco y soñando con un último Mundial antes del retiro.
"Siempre pongo que soy chaqueña", afirma con orgullo.
"Quiero que la palabra Chaco sobresalga. Siento que muchos chicos han perdido ese sentido de pertenencia".
LOS PRIMEROS GOLPES DEBAJO DE UN ÁRBOL
Su historia comenzó de la manera más sencilla. Debajo de un paraíso, en el patio de la casa familiar, donde su padre colocó un cajón de cerveza para que pudiera llegar a la altura de la mesa.
Mientras sus cuatro hermanos le alcanzaban las pelotas para que no tuviera que correr detrás de ellas, Elsa empezaba a desarrollar una pasión que marcaría su vida.
El gran impulsor fue su padre, un inmigrante japonés que, sin conocer demasiado el ambiente deportivo argentino, tenía una convicción inquebrantable: su hija debía crecer a través del deporte.
"Me decía: "Usted, Elsa, tiene que progresar". Nunca nos tuteábamos. En mi familia siempre fue así", recuerda.
LA CHAQUEÑA QUE ROMPIÓ LA HEGEMONÍA PORTEÑA
Siguiendo el consejo de su padre comenzó a competir en Buenos Aires frente a jugadores de la colectividad japonesa. Ganó su primer torneo, luego otro en Córdoba y más tarde disputó el Campeonato Argentino en Bahía Blanca.
Años después llegaría el momento que cambiaría su carrera.
En el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires conquistó su primer título nacional y se convirtió en la primera mujer en llevar un campeonato argentino al Chaco.
Ese fue apenas el comienzo
Entre las décadas del 60 y 70 obtuvo ocho campeonatos argentinos, rompiendo el dominio que hasta entonces ejercían las jugadoras porteñas sobre la disciplina.
"Soy la primera mujer que trae un título argentino al Chaco. Eso me abrió muchísimas puertas", sostiene.
DE CHACO AL MUNDO
El sueño no terminó en los campeonatos nacionales.
Su padre volvió a desafiarla y la envió sola al Campeonato Mundial de Múnich. Más tarde llegó otra experiencia inolvidable: el Mundial de Nagoya, en Japón, donde además pudo recorrer parte del país de origen de su familia.
Sin embargo, uno de los episodios que más recuerda ocurrió en 1973.
Pese a ser campeona argentina, inicialmente había quedado fuera de la delegación nacional que viajaría a China. La situación cambió tras una intensa gestión encabezada por el entonces gobernador del Chaco, Deolindo Felipe Bittel, quien la declaró "Patrimonio Provincial" y respaldó su incorporación al equipo argentino.
Finalmente viajó durante 40 días por China, donde entrenó en distintos centros de alto rendimiento y vivió una experiencia que considera una de las más importantes de su carrera.
UNA NUEVA ETAPA COMO ENTRENADORA
Tras retirarse para completar sus estudios universitarios en Economía y trabajar durante tres décadas en el Ministerio de Economía de la Nación, Elsa regresó a Chaco en 2006 con la intención de dedicarse a su familia.
Pero el tenis de mesa volvió a cruzarse en su camino.
Aceptó dirigir la escuela del Club Regatas Resistencia y comenzó otra etapa igual de exitosa.
Entre 2007 y 2017, bajo su conducción, Chaco obtuvo 25 títulos argentinos juveniles, consolidándose como una de las principales potencias del país en las categorías formativas. También organizó giras de entrenamiento por Europa y fue entrenadora nacional de la Selección Argentina.
UN RECONOCIMIENTO MUNDIAL
Hace apenas unas semanas recibió uno de los homenajes más emotivos de su carrera.
Durante el Campeonato Mundial disputado en Londres, el secretario general de la Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF) se acercó hasta la tribuna para entregarle una casaca conmemorativa por el centenario de la disciplina.
"Fue muy emocionante. Que subieran hasta donde estaba sentada para entregármela es algo que nunca voy a olvidar" , cuenta.
EL AMOR POR EL CHACO, POR ENCIMA DE TODO
Más allá de los logros deportivos, hay una idea que atraviesa toda su historia: el orgullo de representar a su provincia.
"Cuando jugaba pensaba en Chaco y en mi papá. Yo quiero que los chicos sientan amor por la provincia. Si tengo que pelear por algo, peleo por el Chaco", dice emocionada.
Ese sentimiento sigue intacto.
Aunque ya piensa en el retiro, Elsa todavía tiene un objetivo pendiente: competir como jugadora en un último Campeonato Mundial, previsto para disputarse en Estados Unidos, y despedirse definitivamente de las competencias dentro de la cancha.
Después de una vida dedicada al tenis de mesa, la mujer que empezó golpeando una pelota sobre un cajón bajo un árbol en Resistencia continúa escribiendo una historia que ya forma parte del deporte chaqueño.