Lo balearon por defender a su papá: el fuerte relato de un vecino del adolescente asesinado durante un robo en Solano
El hombre vive frente al lugar donde ocurrió el brutal crimen de Lautaro Servín y reclamó que haya más presencia policial para evitar otra tragedia.
En medio de la conmoción, habló un vecino del joven de 17 años que fue asesinado por ladrones cuando iba al colegio en San Francisco Solano y expresó su dolor por el brutal hecho.
Esta criatura... cómo viene a perder la vida así. Me duele como si fuera mi nieto, lo conocía desde chiquito, expresó en declaraciones a TN.
El hombre, que vive enfrente del lugar donde ocurrió el crimen, se mostró sumamente movilizado por lo que sucedió: Los conozco a sus padres desde siempre, son excelentes, muy trabajadores.
En ese sentido, relató que cuando el padre de Lautaro Fabrizio Lionel Servín fue sorprendido por los motochorros, se cayó: Cuando pasa eso, el hijo lo quiere agarrar y le pegaron dos tiros. Él se tiró para salvar al padre.
Los vecinos les prestaron la camioneta para llevarlo al hospital. No se veía nada de sangre, agregó el vecino, que reclamó más presencia policial: Sería justo que manden un patrullero cuando los chicos entran al colegio. Acá están desprotegidos".
En coincidencia se manifestó una mujer, amiga de la madre del joven desde hace 25 años: Lo mataron adelante de mi casa. Es mi sobrino, lo vi nacer. No entiendo qué les cuesta poner una garita para que cuiden a los chicos.
Cómo fue el crimen de Lautaro en San Francisco Solano
El hecho sucedió cerca de las 7:40, cuando Lautaro y su padre, Marcelo Servín, fueron sorprendidos por dos delincuentes que circulaban en una moto negra y roja. Ambos llevaban casco.
De acuerdo al relato de los testigos, los motochorros intentaron asaltar al adolescente y a su papá. En ese momento, uno de los ladrones disparó al menos tres veces. Lautaro cayó al piso y, aunque en un primer momento no se advirtieron heridas de bala, comenzó a convulsionar.
Un vecino del barrio, al ver la desesperante situación, asistió a la familia y trasladó al joven de urgencia en una camioneta al Hospital Oñativia. Allí, los médicos confirmaron que Lautaro tenía una herida de arma de fuego en la espalda, a la altura del hombro izquierdo. Pese a los esfuerzos de los profesionales, murió tras entrar en paro cardíaco.
El padre relató que, tras el ataque, su hijo intentó ayudarlo y fue entonces cuando los ladrones repitieron los disparos. Escuché que dijeron no murió y volvieron a disparar, detalló Marcelo, según informaron fuentes policiales.
La policía llegó rápidamente al lugar y preservó la escena del crimen, ocurrido en la calle Rivadavia, entre Torcaza y Benteveo. Se incautó el arma del prefecto para peritajes y se encontró una vaina servida en la calle.
La Unidad Funcional de Instrucción N°4 descentralizada de Almirante Brown, a cargo de Scanzani, tomó intervención en el caso y lo caratuló como homicidio. Se ordenó la recolección de testimonios, el relevamiento de cámaras de seguridad y la intervención de la Policía Científica.
El fiscal Schafer también se presentó en el hospital y en la comisaría para supervisar la investigación. La DDI trabaja para identificar y detener a los autores del brutal ataque.