Una mirada desde la alcantarilla. Cardos - 9 Digital - Mi 9
Una mirada desde la alcantarilla. Cardos -
Descapuchábamos alcauciles
y los metíamos en agua con limón
donde flotaban como bombas vacías.
Mamá despuntaba las hojas y limpiaba como abriendo chalas.
El centro del alcaucil lleno de espinas iguales a pelusas
a semillas de un panadero que soplaba para pedirle deseos contra el viento.
Hace poco leí que los cardos son de la misma familia que los alcaulciles
que sus hojas pueden comerse
que hay calcio y vitaminas en su centro.
En un cuenco mamá servía jugo de olivas y limones.
Nunca que comí verduras pensé en jardines, en estar deshojando
flores, en raspar con los dientes la carne de sus pétalos.
Qué ilusa he sido y, sin embargo, cuánto hambre asumido
como propio sobre la tierra. Pastaban junto a nosotras
cabras, yeguas, vacas, burros y alces.
Mandíbulas tropezaban en nuestra casa sin cencerro.
Por eso encontrabamos patas en los canteros, por eso el lomo suave
permanece en la falda, por eso guardamos espinas en nuestro pecho.