Kim Jong-un apura la expansión nuclear de Corea del Norte - Informe Digital
Pyongyang respondió al avance naval de Seúl y Washington con más disuasión atómica y nuevos planes militares.
Kim Jong-un clausuró el lunes una reunión plenaria de tres días del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea con una orden política clara: acelerar el fortalecimiento de las capacidades de defensa nacional. Según informó la agencia estatal norcoreana KCNA, el líder presidió el encuentro y cerró con un discurso en el que ratificó la decisión del régimen de expandir su arsenal frente a lo que describió como una escalada sin precedentes de las fuerzas combinadas de Estados Unidos y Corea del Sur en la región.
El disparador que expuso Pyongyang fue el avance del programa de submarinos nucleares surcoreanos, respaldado por Washington. De acuerdo con KCNA, Kim acusó a ambos países de impulsar la modernización militar en la península mientras intensifican de manera cada vez más descarada sus movimientos de refuerzo. En diciembre de 2025, Estados Unidos y Corea del Sur acordaron un marco de cooperación para que Seúl enriquezca uranio de baja concentración destinado a propulsar esos submarinos, un paso que el régimen norcoreano considera una amenaza directa a su seguridad.
La reunión también avaló que el estatus nuclear de Corea del Norte es la vía más correcta y única para enfrentar un escenario que el régimen describió como impredecible y cada vez más complejo. La KCNA citó a Kim al afirmar que en el mundo ocurren incidentes y eventos inimaginables y asombrosos por la codicia de las fuerzas hegemónicas, y responsabilizó a Estados Unidos del deterioro de los conflictos en Europa y Medio Oriente.
La línea no es nueva, pero sí más explícita. La evaluación anual de amenazas del Gobierno de Estados Unidos de 2026 sostuvo que Corea del Norte está comprometida a expandir sus programas de armas estratégicas, incluidos misiles y ojivas nucleares, para consolidar su capacidad de disuasión. Pyongyang se declara Estado nuclear irreversible desde el colapso, en 2019, de la cumbre entre Kim y Donald Trump en Hanói, donde no hubo acuerdo sobre desnuclearización ni sobre el levantamiento de sanciones.
El plenario también ordenó avances en armamento convencional. Según Reuters, Kim instruyó acelerar la construcción de un crucero guiado estratégico de 10.000 toneladas, una pieza central de la ambición naval norcoreana de proyectar poder más allá de sus costas. Esa apuesta se apoya en el destructor Choe Hyon, de 5.000 toneladas, botado en abril de 2025 y presentado por el líder como el primer buque capaz de portar misiles de crucero con ojivas nucleares.
Tras años de priorizar los misiles balísticos, Kim desplazó el foco hacia las capacidades navales, incluida la construcción de un submarino de propulsión nuclear de 8.700 toneladas que describió como un cambio crucial de época en la disuasión del país. Ese programa avanza en paralelo a la expansión del arsenal atómico: el 3 de junio, apenas dos semanas antes del plenario, Kim inspeccionó una nueva planta de producción de material nuclear de grado armamentístico y anunció que Pyongyang más que duplicó su capacidad de producción en los últimos cinco años.
Con ese telón de fondo, las resoluciones de junio no marcan una ruptura sino una aceleración de una doctrina ya consolidada: mientras Washington y Seúl profundicen su cooperación militar, Corea del Norte seguirá ampliando su arsenal y endureciendo su mensaje.