La venta de la "casita de chocolate" de San Juan trajo controversia
Tras ser declarada patrimonio y pasar por una subasta familiar, la emblemática casona de General Acha y Circunvalación, promocioanda para venta o alquiler, genera debate por la eliminación de sus jardines históricos.
"Les presento una de las propiedades más icónicas y distinguidas de la provincia, disponible tanto para venta como para alquiler. Un chalet de arquitectura clásica rodeado de un espectacular parque arbolado que le aporta privacidad, elegancia y un entorno único", dice el posteo que realizó en las últimas horas una inmobiliaria de San Juan, mostrando imágenes de la famosa "casita de chocolate", como conocen los sanjuaninos a la majestuosa propiedad ubicada en General Acha y Circunvalación. Sin embargo, esta nueva etapa comercial ha reavivado una profunda controversia en la comunidad sanjuanina.
La publicación generó de inmediato un intenso debate debido a las recientes reformas realizadas en la propiedad, las cuales, según se expresó la gente, alteraron la esencia histórica del lugar. Entre los comentarios destacados en redes sociales, usuarios lamentaron el "tremendo daño" hecho a los jardines, glorietas y pérgolas, mientras que otros descendientes de familias tradicionales señalaron que la propiedad está "absolutamente cambiada" tanto en su entorno como en sus interiores. Las críticas apuntan especialmente a la pérdida de la estética rústica y el encanto que la caracterizaba, mencionando que las intervenciones actuales le dieron una apariencia genérica o moderna que no respeta su valor histórico.
A la polémica por la apariencia se suma una inusual disputa entre firmas del sector inmobiliario. En el mismo posteo de promoción en Instagram, otra inmobiliaria local intervino públicamente solicitando que se diera de baja la publicación, alegando que la propiedad ya se encuentra reservada desde hace 93 días. A esto, la inmobiliaria de la publicación contesta: "Les agradeceré verificar esa información y confirmar el estado actual de la reserva, dado que contamos con una autorización exclusiva firmada, la cual constituye documentación formal y legal que respalda nuestra gestión. Saludos". Esta situación genera desconcierto sobre el estado real de la comercialización de un inmueble que ahora se ofrece no solo como residencia, sino también como posible sede institucional, espacio corporativo o emprendimiento gastronómico.
La reforma que disparó el malestar consistió en una transformación drástica del entorno paisajístico. Se eliminó la totalidad del parquizado, incluyendo las pérgolas, las plantas trepadoras de las columnas, los cercos de madera blancos, macetones y farolas negras. Los antiguos senderos de piedra fueron removidos y la vegetación que cubría los árboles desapareció, dejando un aspecto amarronado en la flora circundante. Aunque la estructura principal conserva su arquitectura, también se registraron cambios en el tono de las ventanas y en las instalaciones internas, como la renovación completa de la red de gas en el subsuelo para usos comerciales.
Trayectoria histórica y valor patrimonial
La propiedad fue construida originalmente en 1932 por un hombre de apellido Pujol, pero su historia quedó ligada a la familia González Rodríguez, que la adquirió poco después del terremoto de 1944. Héctor González Rodríguez, un reconocido médico de la provincia, decidió comprarla tras interpretar como una señal divina el paso de una procesión de la Virgen mientras evaluaba la operación. A pesar de que le habían recomendado demolerla por los daños del sismo, un constructor logró consolidarla, permitiendo que la estructura resistiera exitosamente todos los terremotos posteriores.
Durante décadas, el chalet de 500 metros cuadrados cubiertos fue un centro de vida social y cultural en San Juan, albergando eventos organizados por la familia y funcionando también como consultorio médico. Su terreno original sufrió una importante reducción en la década de 1980 debido a la expropiación para la construcción de la Avenida de Circunvalación, lo que afectó el sector sur donde se encontraba un bosque de magnolias y la piscina de natación.
Declarada Patrimonio Cultural, lo que en teoría limita las modificaciones estructurales, la casona fue subastada a finales de 2024 por una suma de 430,8 millones de pesos, quedando en manos de un condómino de la familia. Tras las polémicas refacciones, la propiedad salió nuevamente al mercado con un valor significativamente superior, alcanzando en noviembre de 2025 un precio de venta de 750.000 dólares, lo que equivale a más de mil millones de pesos argentinos.
El posteo detalla las bondades de la propiedad de esta manera:
Desarrollada en dos plantas, esta propiedad combina amplitud, funcionalidad y múltiples posibilidades de uso, ya sea como residencia familiar, sede institucional, espacio corporativo o emprendimiento gastronómico.
Planta Principal
Amplio hall de ingreso
Tres salones/comedores de generosas dimensiones
Cocina
Dos baños
Subsuelo
Espacio especialmente acondicionado con instalación de gas completamente renovada, ideal para desarrollo gastronómico o actividades que requieran equipamiento específico.
Planta Alta
Cuatro amplias habitaciones con placares
Suite principal con espacio de recepción, vestidor y baño privado
Baño completo de uso general
Dos habitaciones con salida a balcón
Exterior
Importante parque parquizado
Entorno de gran belleza y privacidad
Arquitectura de estilo que conserva el carácter y la presencia de las residencias más tradicionales de San Juan
Una propiedad única por su historia, su ubicación y sus dimensiones, ideal para quienes buscan un inmueble con identidad propia y amplias posibilidades de desarrollo, con excelentes accesos.