Mercado argentino: los tres avances que celebran los inversores - Informe Digital
Sube la nota soberana, mejora la Bolsa y cae el riesgo país, pero el acceso al crédito sigue lejos.
El mercado argentino atraviesa semanas de alivio por tres señales que mejoraron la lectura sobre los activos locales: la suba en la calificación soberana, el avance de la Bolsa y la fuerte baja del riesgo país. Para los inversores, esos fueron los goles más celebrados.
Luego de la mejora de Fitch en mayo, Standard & Poors (S&P) elevó la nota soberana de CCC+ a B-. Según esa evaluación, el S&P Merval superó los USD 2.200 con el sector financiero subiendo 11% en promedio. A la vez, los bonos Globales treparon hasta 2,3% y el riesgo país cayó por debajo de los 400 puntos básicos, su menor nivel desde 2018. La compresión acumulada ya supera los 1.500 puntos básicos frente a los máximos de enero de 2024.
En su informe, S&P sostuvo que la perspectiva estable para las calificaciones de largo plazo se apoya en la expectativa de que el Gobierno sostendrá el ajuste fiscal y que el Banco Central aumentará sus reservas internacionales, con impacto en el crecimiento y la inflación.
La calificadora también destacó la menor vulnerabilidad económica y una mejora gradual en la liquidez externa, factores que según señaló sientan las bases para que continúe la recuperación económica.
De todos modos, advirtió que persisten desafíos y que es probable que persistan tensiones en los próximos 12 a 18 meses que podrían afectar la estabilidad económica. S&P considera que el Gobierno debería poder afrontar esos retos sin caer en default ni en un canje de deuda estresado.
GMA Capital remarcó que este upgrade todavía no borró la prima argentina. Aunque el costo financiero se comprimió más de 1.500 puntos básicos desde los máximos de enero de 2024, la Argentina todavía exhibe un riesgo soberano superior a 400 puntos, muy por encima de México (164), Brasil (178) o Perú (91), detalló.
En otros términos, si bien el campeón del mundo gana en la cancha, lleva décadas perdiendo en el campo financiero. La consultora recordó que la Argentina acumula 10 rupturas de contratos con bonistas en toda su historia y que esa memoria sigue incorporada en el precio del riesgo local.
Si el país convergiera hacia los niveles de sus pares regionales, podría reducir cerca de un cuarto de su costo financiero total de 873 puntos básicos.
Por eso, GMA plantea que la mejora debe leerse como el inicio de un recorrido y no como una meta alcanzada. Brasil (BB), México (BBB-) y Chile (A-) construyeron durante décadas la credibilidad que hoy les permite financiarse en condiciones mucho más favorables.
Corregir los desequilibrios macroeconómicos era el primer paso, pero el desafío de fondo sigue siendo otro: reducir estructuralmente la volatilidad y desplazar a Argentina hacia el cuadrante donde se encuentran las economías que logran crecer más, durante más tiempo y con menos sobresaltos, consideró el informe.
Tras la mejora de la calificación, en Fitch destacaron la estabilidad macroeconómica y las reformas que motivaron el pase de CCC+ a B- en mayo pasado. La agencia valoró el superávit fiscal y externo, la acumulación de reservas y el cumplimiento de metas con el FMI.
Sin embargo, señaló que persisten desafíos estructurales como la baja oferta monetaria, el mercado financiero poco desarrollado, las escasas reservas internacionales en relación al PBI y la limitada inversión extranjera directa.
Fitch considera fundamental aumentar las reservas para seguir mejorando la calificación y monitorea la política cambiaria ante posibles presiones en 2027.
Además, en la calificadora explican que aunque la economía muestra crecimiento impulsado por inversiones y sectores generadores de dólares, como el agro, la energía y la minería, esa expansión no se refleja en salarios y pensiones reales. El riesgo político, de cara a las elecciones del próximo año, sigue siendo un factor agravante en la evaluación del país.
¿Vuelta a los mercados internacionales?
En este marco, volvió el debate sobre una posible reapertura del país a los mercados internacionales de deuda. Si bien los compromisos de 2026 no representan una preocupación inmediata, el foco empieza a correrse hacia 2027, cuando ascienden a USD 23.600 millones.
La baja del riesgo país y las garantías ofrecidas por organismos multilaterales abren una ventana de oportunidad, aunque el escenario internacional es más adverso que en la última colocación de títulos soberanos bajo ley extranjera, en agosto de 2020.
GMA precisó que entre 2016 y 2018 la tasa libre de riesgo promediaba el 2%, pero hoy el Treasury a 10 años ronda el 4,5%. A eso se suma un cambio de tono en la política monetaria global: pese al acuerdo entre Irán y EEUU, la inflación sigue firme y los bancos centrales adoptan posturas más hawkish o contractivas.
La expectativa de tasas más altas en EEUU reduce el atractivo de una vuelta de Argentina a los mercados internacionales. Aunque el riesgo país está en niveles similares a los de 2016-2018, el contexto financiero es distinto: mientras entre esos años el Tesoro colocaba deuda en dólares a una tasa promedio de 6,4% anual, hoy una emisión probablemente se ubicaría por debajo del 9%, pero todavía con un costo alto.
Para que los rendimientos argentinos volvieran a los niveles de las emisiones de Macri, el riesgo país debería caer por debajo de los 200 puntos básicos, un umbral exigente incluso contra el mejor registro de Cambiemos, cuando el EMBI tocó un piso de 346 bps en diciembre de 2017, explicó GMA.
La decisión, entonces, no pasa por si la tasa actual es barata en términos históricos, porque no lo es. Pasa por si conviene pagar una prima para reabrir el mercado, testear demanda y empezar a comprar tiempo para 2027, aprovechando el respaldo de las garantías multilaterales, sostuvo la consultora.
Esperar podría permitir una mayor compresión del riesgo argentino, pero también implica apostar a que el contexto global no se vuelva más adverso. En ese equilibrio se juega la ventana: no es perfecta, pero puede ser suficientemente útil si el objetivo es reconstruir el acceso internacional antes de que el calendario de deuda vuelva a apretar, agregó.