El día que Dallas se vistió de celeste y blanco: un banderazo inolvidable y la ilusión de la cuarta estrella
Miles de argentinos coparon el pulmón verde de la enorme ciudad estadounidense en la previa del duelo con Austria. Con cánticos, disfraces, choripanes y hasta fanáticos de otros países que se sumaron a la fiesta argentina. Tiempo de San Juan estuvo e
Dallas amaneció texana, pero por unas horas se transformó en una extensión de Argentina. El Klyde Warren Park, el pulmón verde ubicado en pleno corazón de la ciudad, fue tomado por una marea celeste y blanca que convirtió la previa del partido con Austria en una auténtica fiesta popular.
Más de 5.000 hinchas dijeron presente en un banderazo cargado de emoción y color. Bombos, banderas gigantes, camisetas de todas las épocas, pelucas, disfraces y un inconfundible olorcito a choripán le dieron forma a una postal difícil de olvidar. La pasión que ya se había visto en Kansas apareció nuevamente, pero multiplicada por tres.
Tiempo de San Juan estuvo allí, en medio de una celebración que desbordó las expectativas y que dejó una certeza: la ilusión por la cuarta estrella está más viva que nunca. Entre cantos dedicados a Lionel Messi y el clásico "Muchachos", los fanáticos transformaron el parque en una cancha al aire libre.
El calor texano no frenó a nadie. Tampoco la distancia. Hubo familias enteras, grupos de amigos y argentinos llegados desde distintos rincones de Estados Unidos y del mundo. Incluso varios simpatizantes de otros países se sumaron a la movida, atraídos por el fenómeno que genera la Scaloneta. Mexicanos, estadounidenses y latinoamericanos se mezclaron con los campeones del mundo y terminaron cantando al ritmo de los bombos.
Las motorhomes estacionadas en las inmediaciones, las conservadoras repletas de bebidas y las improvisadas parrillas completaron una escena que tuvo aroma argentino en pleno Texas. Muchos aprovecharon para compartir una cerveza, intercambiar banderines y sacarse fotos con personajes disfrazados que aportaron creatividad a una jornada marcada por la alegría.