Starmer queda acorralado y crece la presión por su renuncia - Informe Digital
La victoria de Andy Burnham en Makerfield disparó versiones sobre una salida inminente del primer ministro británico.
Keir Starmer quedó este fin de semana bajo una presión inédita para dejar el cargo, en medio de versiones de la prensa británica que lo dan por renunciado en los próximos días y de una interna laborista que se aceleró tras el triunfo de Andy Burnham en una elección clave.
Según publicó The Observer, el primer ministro reflexionaba sobre las realidades políticas que enfrenta, mientras el Sunday Telegraph aseguró que estaba listo para irse. El dato que más pesa es que Burnham, alcalde del Gran Mánchester y figura de peso del laborismo, ganó en Makerfield y quedó mejor posicionado para desafiar el liderazgo de Starmer.
Cualquier aspirante a conducir el Partido Laborista debe ser diputado, un requisito que Burnham volverá a cumplir desde el lunes, cuando retome su banca en el Parlamento. Si logra imponerse, pasaría a ser primer ministro por la mayoría parlamentaria que conserva el oficialismo.
Starmer, que asumió en julio de 2024, insiste en que resistirá cualquier intento de destituirlo. Pero su margen se achicó después de meses marcados por errores de gestión, cambios de rumbo, escándalos y renuncias ministeriales, además del golpe que significaron las derrotas laboristas en las elecciones locales y regionales de Inglaterra, Escocia y Gales.
El secretario de Negocios, Peter Kyle, dijo a Sky News que Starmer se estaba tomando un tiempo para reflexionar sobre las realidades políticas, los desafíos y las oportunidades que tiene por delante. También admitió que el jefe de gobierno mantuvo conversaciones con una amplia, amplia gama de personas.
Burnham acelera la interna laborista
La presión sobre Starmer creció todavía más porque Burnham, ex diputado y ex ministro de Tony Blair y Gordon Brown, se consolidó como la figura más competitiva del laborismo tras derrotar con amplitud al candidato de Reform UK, el partido de Nigel Farage, en Makerfield. En ese distrito, la victoria fue tan amplia que casi duplicó la mayoría laborista previa.
Burnham, que pertenece al ala de izquierda moderada del partido, habló de una última oportunidad de cambiar y dejó claro que quiere competir por la conducción del laborismo. Los medios británicos también señalaron que podría impulsar cambios en el gabinete si llegara al poder, aunque todavía no detalló su programa.
En paralelo, la secretaria de Relaciones Exteriores, Yvette Cooper, fue una de las ministras de alto rango que, según Sky News, le pidió a Starmer que renuncie. La escena deja al gobierno británico frente a una definición que puede reordenar no solo al laborismo, sino también al tablero político del Reino Unido.