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Clarin 21/06/2026 12:18 3 min de lectura

El baile de la reina Máxima en el vestuario de Curazao que es furor: celebró con el Rey y los futbolistas el empate histórico en el Mundial 2026

La argentina estuvo presente en Kansas junto a Guillermo y la princesa Ariane, y mostró toda su felicidad.Tras haber alentado antes a Países Bajos frente a Suecia, también fue ver a la selección caribeña contra Ecuador.

El baile de la reina Máxima en el vestuario de Curazao que es furor: celebró con el Rey y los futbolistas el empate histórico en el Mundial 2026
Foto: Clarin

La reina Máxima de los Países Bajos volvió a ubicarse en el centro de la atención internacional no por protocolo ni diplomacia, sino por su manera descontracturada de vivir el fútbol: cercana, emotiva y, sobre todo, plenamente involucrada, bailó junto al rey Guillermo Alejandro y los futbolistas en el vestuario como parte del festejo de la selección de Curazao, que logró un empate histórico en el Mundial 2026.

La argentina Máxima Zorreguieta protagonizó una jornada de vértigo que incluyó dos estadios, dos selecciones y un mismo hilo conductor: el fútbol como punto de unión dentro del Reino de los Países Bajos.

Junto al Rey y la princesa Ariane primero estuvieron en Houston, donde el seleccionado europeo goleó 5 a 1 a Suecia y consolidó su camino en el torneo. Pero el momento más comentado del día llegaría horas después, en Kansas City.

Allí, la selección de Curazao consiguió un resultado histórico: un empate 0 a 0 ante Ecuador en su debut mundialista dentro de la Copa Mundial de la FIFA 2026. No fue un punto más. Fue el primero de su historia en un Mundial, un hito que transformó el vestuario en una celebración sin freno.

El baile de la reina Máxima en el vestuario de Curazao

Y fue en ese clima donde Máxima se movió con naturalidad llamativa. Lejos de cualquier rigidez institucional, ingresó al vestuario junto al rey y se sumó a la euforia del plantel como una invitada más.

Abrazos, sonrisas, música a todo volumen y una reina que, fiel a su estilo, terminó bailando con los jugadores en medio del festejo.

La imagen no tardó en recorrer el mundo: la monarca nacida en la Argentina, convertida en figura central de la corona neerlandesa, participando de una celebración futbolera que mezcló orgullo deportivo con identidad caribeña y europea.

En el entorno de la realeza, la explicación es simple: el vínculo con Curazao no es simbólico sino institucional, ya que forma parte del Reino de los Países Bajos. Pero la escena excedió cualquier protocolo.

Máxima, que suele destacarse por su capacidad de conexión emocional en actos oficiales, volvió a mostrar esa faceta en un terreno completamente distinto. Su presencia no fue la de una espectadora distante, sino la de alguien que se deja atravesar por el clima del momento.

Esa cercanía, precisamente, es la que explica por qué sus apariciones en eventos deportivos suelen generar tanta repercusión.

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La doble jornada dejó también una postal inédita: un mismo día, la realeza celebrando en dos vestuarios distintos, con dos selecciones del mismo reino y en dos países diferentes.

Pero el foco, inevitablemente, quedó en ella. Porque en tiempos de ceremonias controladas y apariciones medidas, la imagen de Máxima bailando en un vestuario mundialista volvió a recordarle al mundo que, a veces, la realeza también puede festejar como una hinchada más.

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