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Provinciales
La Pirámide 21/06/2026 11:18 4 min de lectura

Dos costados del mismo abrazo: paternidades cruzadas

Entre la exigencia de criar sin manuales y la urgencia de acompañar la vejez sin asfixiarla. Un mapa para no perder la brújula este domingo.

Dos costados del mismo abrazo: paternidades cruzadas
Foto: La Pirámide

Dos costados del mismo abrazo: paternidades cruzadas

Lucas llegó al consultorio con las ojeras cargadas y el celular al borde del colapso. Treinta y ocho años, un hijo de cuatro años en pleno berrinche y un chat familiar al rojo vivo porque sus hermanos quieren prohibirle al viejo manejar el auto. "No doy más", me dijo, mirando hacia la nada. "Siento que tengo que ser el padre perfecto y, al mismo tiempo, el padre de mi propio viejo".

La doble trinchera de Lucas es la de toda una generación que se debate entre dos fuegos... Por un lado, la urgencia de inventar una nueva paternidad de la nada; por el otro, la dolorosa dificultad para procesar el envejecimiento de sus propios padres.

- El laberinto de criar

A los pibes que hoy rondan los treinta y cuarenta años les tocó bailar con la más fea en el plano de la crianza. Tuvieron que tirar a la basura el viejo manual del padre proveedor ese tipo rígido de antes, que no lloraba y solo traía el mango a casa para inventar un rol sobre la marcha, con más preguntas que certezas.

Hoy se les pide que estén presentes, que muden pañales, que decodifiquen berrinches y que manejen el lenguaje de la educación emocional... El avance social es extraordinario, claro que sí. Pero la factura de esa deconstrucción a veces es carísima y se paga con una culpa silenciosa que muerde cuando la paciencia se agota tras diez horas de laburo.

En las aulas de la UBA solíamos debatir con pasión sobre cómo la teoría psicoanalítica cuestionaba la rigidez de la ley paterna. Pero la clínica diaria nos baja a tierra de un plumazo: el problema de los padres jóvenes hoy no es la falta de ley, sino la sobreexigencia de querer ser perfectos en un mundo que no da respiro.

Ser papá hoy no es transformarse en un animador infantil de tiempo completo ni en un experto en crianza respetuosa... El verdadero regalo para los hijos es bajarse del pedestal de la omnipotencia y mostrarnos tal cual somos, seres humanos con límites, cansancios y contradicciones legítimas.

- La encrucijada de cuidar

Pero el verdadero nudo ciego aparece cuando estos mismos muchachos se dan la vuelta y miran a sus padres. Ahí, la culpa por no dar abasto con la crianza de los chicos se cruza con la angustia del espejo retrovisor: ver al héroe de la infancia perdiendo el paso, con la salud cada vez más frágil y el mate amargo como principal compañía.

En ese punto es donde solemos meter la pata con un entusiasmo peligroso. Bajo la bandera del amor y la seguridad, empezamos a expropiarles la autonomía a los viejos, invirtiendo los roles como si el paso del tiempo nos diera el derecho de transformarlos de prepo en niños dóciles.

"No salgas solo que hace frío", "Dejá el auto", "No decidas vos, que ya no entendés"... El catálogo de la asfixia filial es infinito y letal para la salud mental de una persona mayor. Confundimos el cuidado con la domesticación, olvidando que sigue siendo, ante todo, un sujeto de derecho y no un objeto de cuidado pasivo.

La gerontología social no habla de un "envejecimiento activo" de folleto publicitario. Habla de respetar el deseo... Aunque ese deseo implique que el viejo quiera seguir cortando el pasto a su ritmo, gastándose la jubilación en un asado con los amigos de la barra o decidiendo sobre su propia salud, incluso asumiendo riesgos.

III. El asado

Este domingo de asados y abrazos, la tregua tiene que ser doble para los Lucas de nuestra ciudad.

El mejor regalo no viene envuelto en papel brillante ni se paga en cómodas cuotas. Consiste, sencillamente, en aflojar las riendas en los dos frentes: perdonarse por no ser los padres perfectos que la época les demanda, y tener el coraje de sentarse a la par del viejo, cebarle un amargo y aceptar su vejez sin pretender corregirla.

¿Nos animaremos a soltar el control y dejar que el amor circule libre de mandatos, de culpas y de prohibiciones?

Feliz día para todos los padres y para quienes ejercen la función.

La Pirámide Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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