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Provinciales
Clarin 21/06/2026 07:37 8 min de lectura

A 20 km de París, una de las excursiones más solicitadas por los argentinos y un palacio que estrena shows nocturnos

El Palacio de Versalles presenta "Las Grandes Aguas Nocturnas" durante el verano europeo.Hay noches especiales: desde trajes barrocos hasta la temática de Harry Potter.

A 20 km de París, una de las excursiones más solicitadas por los argentinos y un palacio que estrena shows nocturnos
Foto: Clarin

Durante el verano europeo, cuando el sol termina de esconderse detrás de la silueta del Palacio de Versalles, cada sábado a la noche se enciende el cielo sobre los Jardines Reales.

Las fuentes se despiertan al compás de la música que bailaba la corte del Rey Sol, los senderos lucen bañados de luz y, para cerrar la velada, los fuegos artificiales estallan en el cielo oscuro, alumbrando el imponente eje este-oeste paisajístico del parque.

Se trata de Les Grandes Eaux Nocturnes (en español, las Grandes Aguas Nocturnas), el espectáculo nocturno que este año se extenderá hasta el 19 de septiembre.

A 20 kilómetros de París, los visitantes tienen la oportunidad de pasear por los jardines, normalmente cerrados al público una vez que cae la noche, y admirar las fuentes en pleno funcionamiento.

Y mientras se pierden en las sendas que se bifurcan van redescubriendo las melodías de la música barroca, desde Lully hasta Charpentier, desde Gluck hasta Rameau. Una experiencia mágica, original e inolvidable.

El paseo dura dos horas y media, y cada tramo tiene su propia sorpresa, atravesando los jardines diseñados por André Le Nôtre. Se van revelando entonces fuentes iluminadas, composiciones acuáticas y cascadas de luz que culminan en la Cuenca de Neptuno.

Dentro de la programación hay noches que merecen especial atención. Por ejemplo, el 27 de junio se habilita una edición en la que los asistentes pueden llegar disfrazados con trajes de estilo barroco: una invitación a la inmersión total que muy pocos espectáculos en el mundo proponen.

A su vez, el 4 de julio se celebra el Día de la Independencia de Estados Unidos, y el 14 de julio es el Día Nacional de Francia.

Además, el 15 de agosto se organiza las Grandes Fuentes Nocturnas de Fuego, y el 29 de agosto se convocará a fans de todas las edades para las Grandes Fuentes Nocturnas temáticas de Harry Potter - Regreso a Hogwarts.

Vale destacar que el Palacio de Versalles figura entre las excursiones más pedidas por los viajeros argentinos. Así lo confirman desde Civitatis: las primeras cuatro excursiones más contratadas son dentro de París (paseos por el Sena, la Torre Eiffel, el Louvre y el bus turístico), y en quinto lugar aparece la visita a Versalles, con guía.

La historia

El Palacio de Versalles (en francés, château de Versailles) está ubicado en la ciudad de Versalles, en la región de Île-de-France, a 20 km al suroeste del centro de París.

En Francia, sus orígenes se remontan al siglo XVII, cuando lo que empezó como un pabellón de caza fue transformándose, de manera progresiva, en la sede del poder de la monarquía francesa.

Luego, desde el siglo XIX, se convirtió en museo, y junto con el Palacio, los Jardines Reales, la finca de Trianon y varios edificios, el complejo de Versalles abarca más de 800 hectáreas.

En realidad, la historia de Versalles comenzó en 1607, cuando el futuro rey Luis XIII llegó al lugar para su primera cacería y quedó fascinado por los bosques y prados.

En 1623 mandó a construir un pequeño pabellón de caza donde podía pernoctar, que reconstruyó en 1631, sentando las bases del palacio. Pero fue Luis XIV quien impulsó una de las obras más ambiciosas del mundo occidental, ya que hasta el final de su vida en 1715, el Palacio y la finca experimentaron constantes proyectos de construcción.

Desde 1682, el palacio se convirtió en la residencia principal de la corte y el gobierno franceses, un símbolo de poder donde se realizaron ceremonias, se recibieron visitas y se tomaron decisiones que cambiaron la historia.

Después de años de desinterés en el lugar, Luis XV continuó la obra de su bisabuelo, sumando espacios más íntimos y construyendo la Ópera Real.

Y Luis XVI fue el último rey en habitarlo: el 6 de octubre de 1789, la familia real abandonó Versalles para siempre.

Sin embargo, Versalles sobrevivió al período de la Revolución Francesa relativamente indemne y, aunque el mobiliario y muchas de las obras de arte habían sido retiradas, el Palacio seguía siendo una atracción turística y hasta fue designado Depósito Público en 1793.

Entonces, se puso en marcha el proyecto para establecer un museo, y finalmente abrió sus puertas en 1796. Pero no fue hasta la ascensión al trono de Luis Felipe que Versalles recuperó su antiguo esplendor: en 1833 lo convirtió en museo dedicado a todas las glorias de Francia.

Después de guerras, tormentas y restauraciones, el Palacio recibe millones de visitantes al año y sigue siendo uno de los monumentos más importantes del mundo.

Los imperdibles

Los visitantes que se asoman al ventanal central de la Galería de los Espejos entienden de inmediato de qué se trata este lugar. Desde allí contemplan la Gran Perspectiva: una línea visual que parte desde la explanada Parterre Acuático con dos estanques rectangulares y se extiende hacia el horizonte, sin interrupciones.

Este eje este-oeste ya existía antes del reinado de Luis XIV, pero fue el jardinero André Le Nôtre quien la llevó a su forma definitiva: ensanchó la Vía Real, excavó el Gran Canal y convirtió lo que era una idea en una de las composiciones paisajísticas más ambiciosas.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, el Palacio de Versalles es una de las obras maestras del siglo XVIII. Actualmente, el edificio cuenta con 2.300 habitaciones repartidas en 63.154 metros cuadrados.

En la planta baja, la Galería de Historia ofrece una introducción, explicando las diferentes etapas de su construcción. Desde allí se accede a los Grandes Apartamentos del Rey y de la Reina (un conjunto de salones que sirvieron como el escenario de la vida pública y protocolar, incluyendo sus aposentos lujosamente ornamentados), así como las residencias de las damas y las hijas de Luis XV, que han sido restauradas.

A su vez, se destacan la Galería de las Batallas con enormes pinturas históricas, la Capilla Real, el Gran Trianón y el Pequeño Trianón (palacio más íntimo diseñado para escapar del protocolo de la corte, estrechamente vinculado a María Antonieta).

Quizás el espacio más icónico es la Galería de los Espejos, por tratarse de un impresionante salón de 73 metros con 17 grandes ventanales y cientos de espejos, famoso por haber albergado la firma del Tratado de Versalles.

El Gran Canal y los lagos

Más allá de los jardines, el Gran Canal es el elemento más imponente. Le Nôtre tardó 11 años en completarlo, de 1668 a 1679, y el resultado es un espejo de agua de 1.670 metros de largo, que se extiende hasta donde alcanza la vista y cuyas orillas fueron testigos de fiestas veraniegas legendarias.

Desde 1669, Luis XIV lo navegó en embarcaciones variadas, incluyendo botes con remos. Y en 1674 la República de Venecia envió al rey dos góndolas y cuatro gondoleros, que se instalaron al final del canal. Ese sector se conoció desde entonces como la Pequeña Venecia.

En invierno, cuando la superficie se helaba, se convertía en una pista donde la corte patinaba y todos se deslizaban en trineo. Una moda importada de las cortes del norte que se mantuvo popular durante tres reinados consecutivos, de Luis XIV a Luis XVI.

Hacia el sur, los jardines tenían el problema de la humedad del terreno, que generaba zonas de agua estancada. En 1679 comenzaron las obras para excavar un gran lago de 12 hectáreas. Las obras terminaron en 1686 y el flamante Lago de la Guardia Suiza marcó el final del eje norte-sur que arrancaba en la Fuente de Neptuno.

Parte de la tierra excavada se usó para construir el Real Jardín de Hortalizas, levantado entre 1678 y 1683 a pedido de Luis XIV.

A continuación de los jardines formales se extiende el Parque, abarcando unas 800 hectáreas con senderos, bosques y campos de cultivo rodeadas por una muralla histórica con puertas.

En líneas generales, conservó su trazado original y continúa rodeando la finca de Versalles con exuberante vegetación.

El Parque abre todos los días del año, salvo condiciones climáticas excepcionales, con entrada gratuita. El acceso a pie y en bicicleta por la Puerta de la Estrella Real está habilitado de 7 a 19.30, a diferencia de los Jardines Reales, que son pagos en primavera y verano (de abril a octubre).

Cómo llegar

- Accesible desde el centro de París (Campo de Marte, Inválidos, Museo de Orsay), la opción más rápida es el tren RER C (línea amarilla). La estación Versailles Château Rive Gauche es la más cercana a la entrada principal del Palacio. El boleto cuesta 4,40 euros por trayecto (www.transilien.com).

- También hay agencias que organizan todo. La excursión en tren desde París que incluye visita guiada por los jardines con guía en español, entrada al palacio y audioguía (Civitatis, US$ 79).

- Otra opción incluye transporte en bus (ida y vuelta) desde el centro parisino, entrada al palacio y los jardines, y audioguía (Get your Guide, US$ 62).

Cuánto cuesta

- Les Grandes Eaux Nocturnes, 35 euros; niños de hasta 3 años entran gratis. Las entradas se agotan con semanas de anticipación, por lo que conviene reservar desde el sitio oficial del Palacio.

- Abre todos los días, excepto los lunes, de 9 a 18:30 en temporada alta (de abril a octubre) y de 9 a 17:30 en la temporada baja (de noviembre a marzo).

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