No lo vivo como una crisis, sino como un despertar | El Dia
Está a pocas semanas de cumplir 30 años y reconoce que la proximidad de esa fecha lo llevó a detenerse y revisar su recorrido. Vive solo, trabaja de manera remota en el sector tecnológico y siente que la incertidumbre laboral es uno de los principale
Está a pocas semanas de cumplir 30 años y reconoce que la proximidad de esa fecha lo llevó a detenerse y revisar su recorrido. Vive solo, trabaja de manera remota en el sector tecnológico y siente que la incertidumbre laboral es uno de los principales desafíos de su generación.
Para él, la crisis de los 30 tiene que ver con despedirse de cierta flexibilidad propia de los veinte. Antes parecía que había más margen para equivocarse. Ahora las decisiones se sienten más importantes, explica.
Durante mucho tiempo imaginó que a esta edad tendría casa propia, una situación económica consolidada y quizás una familia formada. Sin embargo, entiende que las condiciones actuales son muy distintas a las que tuvieron sus padres. No siento que me haya quedado atrás. Veo que cada uno llega a distintas cosas en tiempos diferentes.
Las redes sociales también influyeron en su experiencia. Durante años le generaron ansiedad y frustración al exponerlo constantemente a los logros de otras personas. Por eso decidió reducir drásticamente su uso. El cambio, asegura, tuvo un impacto positivo en su bienestar cotidiano.
Su mayor preocupación está vinculada al futuro del trabajo y a los cambios que genera la inteligencia artificial. Aun así, eligió responder a esa incertidumbre con formación permanente. Volvió a estudiar, inició un posgrado y comenzó a aprender piano, algo que siempre había postergado.
De chico pensaba que a los 30 ya era tarde para aprender ciertas cosas. Hoy me doy cuenta de que no es así, reflexiona. Y concluye con una idea que resume su mirada sobre esta etapa: Hay que dejar de mirar lo que no hicimos y aprovechar más el presente que tenemos.
Tiene 29 años, vive solo desde hace poco más de un año y está en pareja. Aunque este año cambiará de década, asegura que no siente angustia por llegar a los 30. Sin embargo, reconoce que en los últimos años experimentó una transformación importante en su forma de pensar y proyectarse.
Me sigo sintiendo joven, pero ya no me percibo como un chico, explica. Para él, el verdadero cambio llegó entre los 27 y los 28 años, cuando comenzó a enfocarse más en objetivos profesionales y personales a largo plazo. Las salidas y las preocupaciones típicas de los veintipico fueron perdiendo protagonismo frente a nuevas metas vinculadas con la independencia económica, la carrera laboral y la posibilidad de formar una familia en el futuro.
La emancipación era uno de sus grandes objetivos y logró concretarla antes de cumplir los 30. Hoy considera que ese paso marcó una etapa importante en su construcción como adulto.
A diferencia de otros jóvenes, no describe este momento como una crisis. Entiende que el impacto de cumplir 30 depende de cada persona y que, en su caso, funciona más como una señal del paso del tiempo que como una fuente de preocupación. Es un cambio de década, una toma de conciencia de que ciertas decisiones empiezan a tener más peso, resume.
Las redes sociales tampoco ocupan un lugar conflictivo en su experiencia. Aunque observa la constante exposición a historias de éxito y a jóvenes que parecen alcanzar rápidamente objetivos económicos o profesionales, asegura que eso no le genera frustración. Por el contrario, afirma que muchas veces lo toma como una fuente de motivación.
Las mayores presiones aparecen en el plano económico y laboral, aunque reconoce que suelen ser exigencias autoimpuestas. Se define como una persona ambiciosa y admite que muchas veces intenta acelerar procesos que requieren tiempo. Por eso, cuando piensa en la llamada crisis de los 30, prefiere otra definición. Más que una crisis, es un despertar, sostiene. Un momento en el que aparecen nuevas responsabilidades, se redefine el futuro y se vuelve necesario tomar decisiones con mayor convicción. Para él, lejos de ser algo negativo, puede convertirse en un impulso para crecer y construir los proyectos que todavía están por venir.