Vannacci sacude a Meloni y ya supera a Salvini en Italia - Informe Digital
El general ultra capitaliza la bronca contra la derecha tradicional y empuja a Giorgia Meloni hacia un flanco incómodo.
Imaginen a un militar hipercondecorado, veterano de Irak y Afganistán, que publica por su cuenta un libro en Amazon contra homosexuales, inmigrantes, el ambientalismo y el feminismo. El Ejército lo sanciona y, lejos de hundirlo, la medida lo convierte en un fenómeno político: vende más de 200.000 ejemplares y termina fundando su propio partido.
Ese es el recorrido de Roberto Vannacci, el general que está sacudiendo la política italiana y que acaba de dar su golpe más fuerte. El pasado fin de semana encabezó en Roma la primera asamblea constituyente de Futuro Nazionale (FN), su nuevo partido, y las encuestas ya lo ubican por encima de la histórica Liga de Matteo Salvini. Con diputados que se le suman desde el oficialismo, el militar pasó de ser una molestia cultural a una amenaza directa para Giorgia Meloni.
Para América Latina, el fenómeno Vannacci resulta inquietantemente familiar. Aunque ocurre en Europa, comparte rasgos con los liderazgos outsiders que crecieron en la región: mano dura, provocación permanente y la llamada batalla cultural como atajo para ganar poder.
Del frente de batalla al éxito en Amazon
Hasta mediados de 2023, Vannacci era un uniformado respetado pero casi desconocido para el gran público. Había comandado la prestigiosa brigada de paracaidistas Folgore y acumulaba medallas al valor. Todo cambió cuando lanzó de manera independiente Il mondo al contrario (El mundo al revés).
El libro funcionó como una bomba en el debate público. En sus páginas, el militar atacaba lo que llamó la dictadura de las minorías, sostenía que los homosexuales no son normales y cuestionaba que una atleta negra como Paola Egonu pudiera representar la identidad italiana. La reacción fue inmediata: el Ejército lo suspendió y le abrió un expediente.
La sanción terminó siendo su mejor campaña de marketing. Vannacci se presentó como víctima de la censura de las élites progresistas y encontró un público amplio entre quienes sentían que la derecha gobernante se había vuelto demasiado blanda o correcta.
El cómodo negocio de no gobernar
¿Por qué crece Vannacci mientras los partidos tradicionales pierden apoyo? La clave está en que el general no carga con el costo de gestionar el Estado.
Vannacci tiene una ventaja enorme: no tiene que defender lo que el Gobierno hace en el día a día, explicó a Infobae Steven Forti, profesor de Historia Contemporánea en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y autor de Extrema derecha 2.0 (Siglo XXI). Según el historiador, mientras Meloni y Salvini deben lidiar con las reglas de la Unión Europea y las obligaciones de la OTAN, Vannacci tiene libertad para empujar propuestas extremas.
Él carga ahí donde sabe que más le duele al Ejecutivo. Rompe tabúes y cruza líneas rojas constantemente para capturar la atención mediática, señaló Forti. En la asamblea de Roma, el general redobló la apuesta con consignas duras: Nosotros representamos el descarte y la escoria, y estamos orgullosos de serlo. Italia para los italianos, proclamó, mientras agitaba la bandera de la remigración, un concepto que defiende la deportación masiva de inmigrantes.
Desde la oposición, el análisis apunta a que Vannacci capitaliza también el malestar económico. Fabio Porta, diputado del opositor Partido Democrático (PD) electo por la circunscripción de América del Sur, sostiene que este ascenso refleja el fracaso de las promesas del Gobierno en seguridad e inmigración.
Para Porta, la economía pesa de manera decisiva. Meloni ha hecho mucha propaganda, pero los resultados económicos en cuanto al poder adquisitivo de los salarios son muy deficientes. Por eso este movimiento radical está encontrando tanto consenso, afirmó.
El canibalismo político y el mito del techo electoral
El crecimiento de Futuro Nazionale está devorando por dentro a la propia coalición de derecha que gobierna Italia. Hace dos años, Salvini intentó subirse a la ola de popularidad de Vannacci y lo llevó como candidato cabeza de lista al Parlamento Europeo. El general arrasó con más de medio millón de votos, pero el experimento terminó mal para el líder de la Liga: en febrero de este año, Vannacci rompió la alianza y armó su propio partido.
Esta semana llegó la confirmación que se venía anticipando desde hacía meses: por primera vez, una encuesta nacional ubicó a Futuro Nazionale por encima de la Liga. Ante eso, muchos analistas se preguntan si el discurso tan radical de Vannacci no terminará chocando con un techo electoral.
Forti cree que pensar en techos en este momento es un error. Es un debate bastante cansino. Lo vimos cuando se decía que Javier Milei tenía un techo en 2021 cuando empezó en Argentina, o con los debates sobre Vox en España. Las encuestas actuales muestran que Vannacci se está consolidando en torno al 4% o 5%. Puede ser un fenómeno pasajero o un actor que se instale definitivamente, advirtió. Para el profesor, el riesgo no es tanto que el general llegue al gobierno como que corra todo el discurso de la derecha italiana hacia el extremo.
Ese porcentaje, sin embargo, ya es un problema grande para Meloni. En el sistema parlamentario italiano, donde las mayorías se definen por un puñado de legisladores, la primera ministra podría verse obligada a pactar con él para sobrevivir.
Porta coincide en que el cordón sanitario es débil: Es muy posible que, al final, la coalición de Meloni busque un acuerdo electoral con él, porque las culturas políticas de las que provienen no están tan alejadas.
La estrategia del micrófono, las redes y la calle
La nueva derecha radical suele asociarse solo con TikTok y las plataformas digitales. Vannacci rompe ese molde combinando tecnología con métodos clásicos de la política: se hizo conocido con un libro de papel, llena teatros en pueblos pequeños y su último gran trampolín fue una discusión cara a cara en televisión con la periodista Lilli Gruber.
Para Forti, no se trata de un regreso al pasado sino de una estrategia combinada que los expertos llaman fórmula TRT: Televisión, Red y Territorio. Lo presencial nunca desapareció. El mitin en un pueblo genera la foto con el vecino; esa foto va a las redes sociales, de ahí salta a los debates de la televisión y la participación en la TV se vuelve a recortar para las redes digitales. Los proyectos que son puramente de internet mueren rápido; necesitan arraigo físico, y Vannacci usa todas las herramientas a la vez, detalló.
Con ese despliegue, el general logra normalizar discursos que hace pocos años eran intolerables en la democracia italiana, como cuando relativizó la violencia de género al sostener que no tiene sentido que exista el delito específico de feminicidio en el código penal. Es una retórica peligrosa que busca hacernos retroceder en derechos civiles esenciales, denunció Porta.
Al mirar el mapa global, Forti concluye que el paralelismo de Vannacci con figuras como Donald Trump y, en América Latina, Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa o Nayib Bukele no tiene que ver necesariamente con el uniforme militar, sino con la actitud. Es la extrema derecha desacomplejada. Líderes que juegan a presentarse como rebeldes y provocadores, que ya no esconden su radicalismo y que entendieron que, en la política de hoy, ya no existe ninguna línea roja que no se pueda cruzar.
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El riesgo de la remigración para la diáspora en América Latina
El programa político de Futuro Nazionale, el partido fundado por Roberto Vannacci, sitúa el concepto de remigración e Italia para los italianos en el núcleo de su propuesta identitaria. Se trata de una agenda nativista que promueve la devolución de los extranjeros a sus países de origen y la preeminencia de los derechos basados en la sangre y la herencia cultural.
Para Fabio Porta, diputado del Partido Democrático con una estrecha relación con las colectividades italianas de Argentina y Brasil, este discurso encierra una trampa peligrosa para los propios emigrantes y sus descendientes en el exterior. Espero que los italianos que viven fuera no caigan en el tranello, en la trampa de creer que este es un movimiento que defenderá sus intereses, advierte Porta.
El parlamentario señala que las plataformas basadas en la intolerancia y el chovinismo suelen ser de doble filo para las comunidades de la diáspora. Como se demostró el año pasado, al final la xenofobia, el racismo y la intolerancia terminan afectando a todos: lo mismo que hoy alcanza a los extranjeros en Italia, mañana puede alcanzar a los italianos que viven en el exterior.