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Tiempo Argentino 20/06/2026 18:31 4 min de lectura

La crisis del sector yerbatero: los productores cobran menos de $ 100 el kilo de hoja verde

Antes de la desregulación del Gobierno recibían $ 380, que ya era bajo. El 30% dejó de cosechar. Unos 13 mil tareferos son el eslabón más vulnerable en un mercado altamente concentrado.

La crisis del sector yerbatero: los productores cobran menos de $ 100 el kilo de hoja verde
Foto: Tiempo Argentino

El gobierno de Javier Milei suele justificar con indiferencia que en el juego del mercado hay (pocos) ganadores y (muchos) perdedores. Y la desregulación suele ser una de las deidades de este modelo que día a día ve crecer la fila de los derrotados. La yerba mate, el producto por excelencia que no falta en ningún hogar argentino, es un claro ejemplo de este escenario desigual protagonizado por un grueso número de colonos, cooperativas y tareferos frente a grandes grupos industriales y comercializadores que concentran el negocio por el que les llegan a pagar a los productores entre 80 y 90 pesos el kilo de hoja verde. Un 30% ya dejó de producir.

La desregulación no generó más competencia ni mejores condiciones para producir. Esta es una de las conclusiones a las que arriba un trabajo realizado por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral que viene analizando temáticas como Justicia y Educación, al tiempo que propone y elabora el desarrollo de distintas políticas públicas.

Los beneficios del actual esquema económico llegan principalmente a sectores muy específicos, como los hidrocarburos, la minería o parte del agronegocio de gran escala. Las economías regionales del norte argentino atraviesan una situación crítica, explica a Tiempo el docente universitario y abogado especializado en Derecho Ambiental, José Luis Fuentes, uno de los coordinadores del informe que analiza el impacto en esta región de los decretos 70/2023 y 812/2025, además de la Resolución del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) 146/2025, que despojó a este organismo de sus facultades de fijar precios y regular stocks.

La producción de yerba en el país está centrada en unas 27 mil hectáreas en Corrientes y 200 mil en Misiones, que representa cerca del 90% del total. Esta crisis en el sector no responde a una coyuntura general, está provocada por la desregulación. Ya ocurrió otras veces en la historia argentina: cuando se desregula un mercado tan concentrado, con pocos compradores y miles de pequeños productores, no se genera más competencia sino más monopolio, resume Fuentes.

El especialista se refiere a la década del 90 cuando las políticas neoliberales, al igual que ahora, empobrecieron al eslabón más débil de la cadena. Por esa razón, en 2002 se creó el INYM: Limitar las facultades de este organismo afecta duramente a esta economía regional y puede significar un golpe de muerte para miles de pequeños productores si esta situación no se modifica.

Y advierte que cambió «rotundamente» cómo se distribuye la renta de la actividad: «Hay una transferencia de ingresos desde los pequeños productores y los tareferos hacia tres, cuatro o cinco grandes jugadores del mercado. Del informe titulado Mate mal cebado, se desprende que antes de la desregulación, el kilo de hoja verde se pagaba alrededor de 380 pesos. Sin embargo, durante el último año hubo productores que vendieron por debajo de los 100 pesos.

«Los productores que no están cooperativizados son los más perjudicados. Muchos terminaron vendiendo por 100 o 150 pesos el kilo porque no tienen ningún actor dentro de la cadena que pueda defenderlos, insistió Fuentes. Y pide que el INYM recupere las capacidades de regular precios, superficies plantadas y otros mecanismos de ordenamiento del mercado.

El trabajo elaborado por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral concluye que los pequeños productores terminan desprendiéndose de sus tierras acorralados por las deudas y al borde de la quiebra. «Muchos pequeños productores ya ni siquiera cosechan porque el precio que reciben no cubre los costos, resume el especialista.

La peor parte se la llevan los teraferos, aquellos trabajadores rurales contratados para realizar la cosecha manual (la tarefa) por el productor o colono. Ellos siguen cobrando lo mismo que hace tres años: alrededor de 40 pesos por kilo de hoja verde cosechada. La yerba en góndola cuesta de 4500 a 5000 pesos. Como consecuencia, están migrando hacia Brasil porque allí pueden ganar entre un millón o un millón doscientos mil pesos por mes, en Argentina perciben entre 400 y 500 mil. En ciudades como Andresito prácticamente no quedan trabajadores rurales por el éxodo hacia el otro lado de la frontera.

Carlos Biechteler, presidente de la Cooperativa El Colono, situada en Campo Ramón, Misiones, que elabora la yerba Grapia Milenaria, agrega otro punto con las grandes empresas:

Acá siempre se cosechó en forma manual, con tijeras. El tarefero siempre tuvo trabajo. Ahora aparecieron unas máquinas que hacen que la cosecha sea mucho más rápida. Sin embargo, la calidad no es la misma que la que lograba el cosechero tradicional.

Mientras trabajadores y pequeños productores luchan por sobrevivir, en 2025 la Argentina se convirtió en el primer exportador de yerba mate destronando a Brasil. En paralelo, tras la desregulación de 2024, el valor en el mercado interno se disparó superando ampliamente la inflación. «

Tiempo Argentino Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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