El emprendimiento familiar que conquistó a los rawsinos con sus recetas caseras
Hace 16 años creó Dulce Morena, un emprendimiento de productos caseros que hoy reúne a hermanas, sobrinas y a su esposo. Entre ferias, capacitaciones y largas jornadas de trabajo, sueña con abrir su propio local.
Cada mañana, antes de que gran parte de la ciudad comience su rutina, Marina Páez ya está trabajando. A las siete en punto enciende los hornos, prepara pedidos y organiza la producción del día. Entre panes, facturas, tortas y cemitas, lleva adelante "Dulce Morena", un emprendimiento familiar que nació hace 16 años y que hoy se convirtió en mucho más que una fuente de ingresos: es su pasión, su refugio y su proyecto de vida. El nombre del emprendimiento tiene una historia especial. "Dulce Morena" fue bautizado en honor a su primera sobrina, quien hoy tiene justamente 16 años y forma parte del equipo que impulsa el negocio. Junto a Marina trabajan sus hermanas, sus sobrinas y su esposo, encargado de los repartos y las entregas.
Lo que comenzó como una iniciativa personal fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en una propuesta reconocida en ferias y eventos de Rawson. Actualmente, además de participar en distintas actividades organizadas por el municipio, cuentan con un pequeño local ubicado en el barrio San Miguel, espacio que funciona desde hace apenas dos meses y que representa un nuevo paso hacia un objetivo mayor: tener un local propio e independiente.
La historia de Marina con la panadería comenzó mucho antes de crear su emprendimiento. Durante un tiempo trabajó en una panadería y allí descubrió una vocación que terminaría marcando su futuro. Decidió capacitarse, estudió panadería y pastelería profesional, decoración de tortas y continuó sumando cursos para perfeccionar sus conocimientos. "Me di cuenta de que era lo que realmente me gustaba hacer", cuenta. Y esa pasión se refleja en cada producto que elabora.
Uno de los sellos distintivos de Dulce Morena es la apuesta por las recetas tradicionales. Todo se prepara de manera artesanal, manteniendo el sabor casero que caracteriza a cada elaboración. En sus mesas se pueden encontrar panes, tartas, tortitas, sándwiches de miga, facturas, tortas y productos de temporada, además de jugos y licuados para eventos.
Si hay un producto estrella, ese es la semita. Marina asegura que es lo más buscado por los clientes y lo primero que suele agotarse en cada feria. También destacan las tortas caseras y los recientes roles de canela, que poco a poco se ganan un lugar entre las preferencias del público.
Detrás de cada bandeja exhibida hay largas jornadas de trabajo. Marina divide su tiempo entre la producción, la atención del local y la crianza de sus dos hijos. Su rutina comienza temprano, se interrumpe para acompañar a los chicos a la escuela y continúa hasta altas horas de la noche. "Todo el día es para el emprendimiento", resume.
Sin embargo, el camino no siempre fue sencillo. Hace algunos años una enfermedad la obligó a detenerse durante un largo período. Fueron dos años difíciles que pusieron a prueba su fortaleza y sus proyectos. Hoy, ya recuperada, mira hacia atrás y encuentra en esa experiencia una motivación extra para seguir adelante. Con esfuerzo, capacitación constante y el respaldo de su familia, Marina continúa apostando por el crecimiento de Dulce Morena. Mientras sueña con abrir un local más grande, sigue haciendo lo que más disfruta: transformar harina, azúcar y trabajo en historias que llegan a cada mesa con el sabor inconfundible de lo hecho en casa.
Contactos:
Cel: 2645550699
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