Canadá goleó a Qatar, pero la grave fractura de Koné dejó a todos sin aliento
Canadá consiguió la primera victoria mundialista de su historia. Fue 6-0 sobre Qatar en Vancouver, pero la celebración quedó eclipsada por la estremecedora
La noche que debía quedar grabada como una de las más felices en la historia del fútbol canadiense terminó teñida por la preocupación. En el BC Place de Vancouver, Canadá aplastó 6-0 a Qatar y logró su primer triunfo en una Copa del Mundo masculina, pero el resultado pasó a un segundo plano cuando Ismaël Koné sufrió una gravísima lesión que paralizó el estadio y generó escenas de profunda angustia entre compañeros y rivales.
El encuentro ya estaba claramente inclinado a favor de los anfitriones. Jonathan David firmó un triplete, Cyle Larin abrió el marcador, Nathan Saliba aportó otro tanto y un gol en contra de Al-Mannai completó la goleada. Canadá dominó de principio a fin y llegó a cuatro puntos para ubicarse en la cima del Grupo B.
Sin embargo, a los 52 minutos llegó la acción que cambió el clima del partido. Koné fue a disputar una pelota en la mitad de la cancha cuando recibió una fuerte entrada del catarí Assim Madibo. El impacto provocó una fractura en la tibia izquierda del mediocampista canadiense, según informaron posteriormente distintos medios internacionales. La gravedad de la lesión fue evidente de inmediato y las imágenes no tardaron en generar conmoción dentro y fuera del estadio.
Inicialmente el árbitro mostró tarjeta amarilla a Madibo, pero tras la revisión del VAR la sanción fue elevada a roja directa. El futbolista expulsdo abandonó el campo visiblemente afectado por lo sucedido, mientras Koné recibía atención médica durante varios minutos antes de ser retirado en camilla con la pierna inmovilizada y trasladado a un hospital para ser sometido a una intervención quirúrgica.
La reacción de los jugadores canadienses reflejó la magnitud del golpe emocional. Varios se tomaron la cabeza al observar la acción y otros se acercaron de inmediato para acompañar a su compañero. Más tarde, Nathan Saliba, quien ingresó justamente en reemplazo de Koné, convirtió un gol y lo celebró exhibiendo la camiseta número 8 del lesionado, en uno de los momentos más emotivos de la jornada.
El entrenador Jesse Marsch reconoció después del encuentro que la lesión impactó profundamente en el plantel. Según relató, desde el banco de suplentes se percibió la gravedad de la acción apenas ocurrió. También lamentó perder a uno de los futbolistas más importantes de su estructura en plena disputa del Mundial, donde Canadá aspira a avanzar a las rondas eliminatorias.
Cuando el árbitro señaló el final, la goleada histórica ni siquiera generó una ovación. Hubo discusiones entre jugadores y miembros de ambos cuerpos técnicos, alimentadas por la tensión que generó la lesión.