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Provinciales
Ahora 19/06/2026 10:23 2 min de lectura

Una mirada desde la alcantarilla. Me mandó, dicen las tías - AHORA Entre Ríos

Vivimos y captamos. Desesperadamente capturamos recortecitos lindos, hegemónicos que parecen quedar bien con nuestra estética. Subimos fotos de comida sospechosamente bien presentada, de momentos aparentemente felices, de lecturas que prometen ser in

Una mirada desde la alcantarilla. Me mandó, dicen las tías - AHORA Entre Ríos
Foto: Ahora

Me mandó

Me mandó su festejo, ví la foto que me mandó tal en instagram o en facebook, vi lo que me mandaste en tu whatsapp. Me gusta esa forma asertiva de creer en la comunicación que tiene, especialmente, la gente que no es nativa digital. Ni milenial, ni centennial, ni generación cristal: la gente grande que comandó el teléfono fijo y sostuvo con calambres el tubo para contarse cosas. Durante muchos minutos ponerse al tanto de la vida de alguien más y compartir sus minucias. Recordar el tono de voz, ponerle cuerpo a la distancia, visualizar los paisajes no vistos a través de la fe en el relato. Una voz y otra preguntándose y contándose cosas. El teléfono con números para discar en círculo o apretar, el tono para pedirle a una telefonista que nos haga el contacto o la espera para que atienda la persona indicada.

Esta gente no es tonta, es gente que cree que cuando abre su perfil social, los otros le mandan. Son mujeres y hombres que piensan que las cosas tienen un destinatario y no que se envían a un algo para nada.

Cuando estas tías me cuentan lo que le mandaron y puedo captar enseguida que se refieren a lo que otros subieron a sus estados o stories o muros pienso en que estaría bien que, en vez de jactancia, la posibilidad de la red social fuese la de estar en contacto con un otro.

Repaso los días en imágenes y recupero recuerdos gracias a la sección que permite que la memoria esté disponible de forma ordenada. Hay algo que es ficticio de todas maneras, un calendario que impone un momento con fecha y hora y no la salvaje inconsciencia que presenta de manera caótica gracias a objetos, música, perfumes, movimientos que no entendemos pero que recuperan un tiempo y su forma.

Vivimos y captamos. Desesperadamente capturamos recortecitos lindos, hegemónicos que parecen quedar bien con nuestra estética. Subimos fotos de comida sospechosamente bien presentada, de momentos aparentemente felices, de lecturas que prometen ser interesantes, de actividades que nos honran en demasía, de propuestas laborales donde nosotros somos siempre protagonistas. Un ombligo al aire con piercing y el reflejo de la luz que hace arcoiris. Yo yo yo yo a mí. No juzgo, me incluyo en ese monólogo que asumimos impuesto por la época, pero descalzo el gesto de la burla.

Siempre caemos en reirnos de las tías y tíos que usan redes y no entienden.

Será que no entienden o que hay una involuntaria ironía en esto de no aceptar que se sube a una burbuja de aire un fragmento de la vida para no compartirla con nadie.

Ahora Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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