Crece la indignación en Gualeguaychú: otra prisión domiciliaria vulnerada y van
Un hombre de 31 años, imputado por narcomenudeo, fue atrapado en la calle violando la medida judicial. Vecinos y especialistas advierten que los controles son insuficientes y el beneficio ya es una 'puerta giratoria'. GUALEGUAYCHÚ. La historia se rep
Un hombre de 31 años, imputado por narcomenudeo, fue atrapado en la calle violando la medida judicial. Vecinos y especialistas advierten que los controles son insuficientes y el beneficio ya es una puerta giratoria.
GUALEGUAYCHÚ.
La historia se repite con una frecuencia que ya dejó de sorprender para transformarse en indignación. En las últimas horas, la ciudad sumó un nuevo capítulo a una saga que parece no tener fin: el flagrante incumplimiento de los arrestos domiciliarios. Una medida judicial que, a la luz de los hechos que se acumulan semana a semana, demuestra ser absolutamente insuficiente para garantizar la seguridad de los vecinos y el debido proceso.
El último episodio ocurrió en horas de la mañana, cuando personal de la Comisaría Tercera procedió a la aprehensión de un hombre de 31 años de edad. El sujeto se encuentra imputado en el marco de una causa vinculada a la presunta infracción a la Ley Provincial de Narcomenudeo.
Según informaron fuentes policiales, la detención fue dispuesta por la autoridad judicial interviniente luego de constatarse, de forma reiterada, que el acusado no se encontraba en la vivienda fijada para cumplir su detención.
Capturado en la calle.
El procedimiento que dejó en evidencia la fragilidad del sistema tuvo lugar en las inmediaciones de las calles Bolivia y Clavarino. Allí, efectivos policiales que realizaban tareas de prevención y control divisaron al individuo en la vía pública, a sabiendas de que debía estar encerrado en su casa.
Tras ser identificado y confirmar que pesaba sobre él una orden de captura por haber violado el beneficio, se dio cumplimiento a la orden de aprehensión. El hombre fue trasladado de inmediato a las dependencias de la Jefatura Departamental, donde quedó nuevamente a disposición de la Justicia.
Un sistema que acumula fallas.
Este hecho no es un caso aislado, sino el síntoma de una problemática estructural en Gualeguaychú. La concesión de arrestos domiciliarios a personas vinculadas a delitos complejos como la venta de estupefacientes al menudeo viene siendo duramente cuestionada.
Falta de control real: Las fuerzas policiales, muchas veces desbordadas en sus tareas de prevención del delito, no cuentan con los recursos humanos ni tecnológicos (como tobilleras electrónicas suficientes) para custodiar las 24 horas a cada procesado en su hogar.
Sensación de impunidad: Para la comunidad, la sensación de que los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra se acrecienta. La domiciliaria parece un premio, no una pena, reclaman con frecuencia los vecinos de las zonas afectadas.
Reincidencia: El incumplimiento sistemático demuestra que la medida no disuade a los imputados, quienes muchas veces continúan regenteando sus actividades ilícitas desde sus propios domicilios o, como en este caso, caminando por el barrio con total impunidad.
La pregunta que resuena con fuerza en las calles de Gualeguaychú es hasta cuándo la Justicia seguirá apostando por una herramienta que, en la práctica, ha demostrado ser ineficaz. Mientras las causas se siguen acumulando, la paciencia social se agota.
Redacción: Nova Comunicaciones.