Belalp Hexe: mil esquiadores disfrazados reviven una leyenda alpina - Informe Digital
La carrera suiza mezcla deporte y folclore desde 1983 y este año reunió a más de 1.000 participantes en Valais.
En los Alpes suizos, la región de Valais vuelve cada invierno sobre una historia de brujas, tragedia y fiesta popular. La Belalp Hexe, o descenso de la bruja, convirtió una vieja leyenda local en una carrera de esquí que hoy convoca a más de mil personas entre disfraces, música y competencia.
La tradición se apoya en un relato del siglo XV. Según la leyenda, una mujer acusada de tener poderes sobrenaturales terminó en la hoguera tras ser señalada por la muerte de su esposo, Sepp vom Hegdorn. Con el paso de los siglos, esa historia quedó instalada en la memoria local y en 1983 el Belalp Ski Club la transformó en una celebración deportiva.
Deporte y folclore en la montaña
La prueba principal recorre 12 kilómetros entre Hohstock y Blatten. Cada edición reúne a unos 500 corredores y otros 500 participantes caracterizados como brujas, con rostros pintados de verde, sombreros puntiagudos y escobas. En el trayecto hay paradas para compartir aguardiente de cereza, una referencia directa al personaje que dio origen a la leyenda.
Además de la velocidad, un jurado evalúa los disfraces y premia la mejor caracterización. Este año, Mathias Reber y Nicole Eiholzer se quedaron con los primeros puestos al completar el recorrido en dos minutos y veintiún segundos y dos minutos y treinta y nueve segundos, respectivamente.
Gerold Berchtold, presidente del comité organizador, dijo en declaraciones recogidas por National Geographic que el atractivo del evento está en la combinación entre exigencia deportiva y clima festivo. También destacó que en esa zona de montaña esquiar está en nuestro ADN.
Una cita que ya excede la carrera
La Belalp Hexe sumó este año una Noche de la Bruja, con música en vivo y gastronomía local, y la carrera infantil Mini-Maxi. Eva Zinger, participante habitual, contó que el evento terminó por convertirse en una salida colectiva que mezcla amistad, disfraces y montaña.
Según Lara Andereggen, responsable de marketing de Belalp, más de 1.000 personas participaron en la edición número 44, celebrada el sábado. La funcionaria explicó que la competencia nació para mover la temporada baja de enero y atraer turistas y vecinos, pero con el tiempo se consolidó como una cita fija del invierno suizo.
Entre las novedades de esta edición estuvo la primera carrera vertical, con subida a pie, con raquetas o con esquís de travesía desde Blatten hasta Schönbiel, en un desnivel de más de 1.000 metros. Martin Anthamatten, de 42 años y oriundo de Zermatt, ganó esa prueba en 34 minutos.
Aunque la puesta en escena conserva el misterio de la leyenda, no hubo reportes de fenómenos sobrenaturales. Andereggen sostuvo que el encanto del evento está en los disfraces, las actuaciones y el clima general que rodea a la competencia.