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Provinciales
Diariochaco 18/06/2026 20:11 10 min de lectura

PUEBLO DE MEMORIA FRÁGIL

PUEBLO DE MEMORIA FRÁGIL
Foto: Diariochaco

Qué complejo resulta hacer un examen objetivo de la marcha de la política y economía argentinas. Los diarios digitales no cejan en su empeño en difundir noticias negativas (muchas de ellas no lo son, pero son formuladas como si lo fueran), mientras que los números, las estadísticas de la macroeconomía, son positivos, alentadores.

Puertas adentro, el clima, la sensación que transmiten los "medios", es de zozobra, pesimismo; apuestan, en forma indisimulada, al fracaso de la administración Milei.

En escritos anteriores me referí a la modalidad instalada por el periodismo corporativo nacional, como estrategia para menoscabar al gobierno, consistente en eliminar del flujo informativo datos, estadísticas y números positivos, y difundir, con énfasis o exageración, supuestos dislates en que incurre el gobierno libertario.

La mala fe con que se titulan las noticias y se ordenan las temáticas por su trascendencia; las apreciaciones subjetivas de los columnistas, siempre despreciativas de la labor gubernamental; la manifiesta confabulación del cuarto poder con la oposición kirchnerista en la empresa de arremeter y desestabilizar al oficialismo, son todas circunstancias que condicionan la opinión pública y no hacen sino confundir y desmoralizar a la población.

Menester es traer a colación que la pauta publicitaria que los diarios de alcance nacional recibían de la Nación sobrevive merced a la generosidad del gobernador Kicillof, que destinó aproximadamente cuarenta millones de dólares de las arcas del tesoro de la Provincia de Buenos Aires a pauta publicitaria en favor de diarios provinciales y de CABA, para difundir críticas y malos augurios en perjuicio del gobierno nacional.

Puertas afuera, la visión que tienen los medios internacionales, en general, del gobierno de Milei es, por demás, positiva; dejando de lado las usinas informativas de la izquierda más recalcitrante, en el exterior reconocen los logros, las conquistas del libertario.

Obviamente, inspiran mayor confianza los medios extranjeros que los nacionales, que están embarcados en una guerra sin cuartel con el oficialismo.

Ninguna noticia, absolutamente, puede ser tomada a la ligera, sin una meticulosa ponderación, de diarios como La Nación, Clarín, Infobae, El Economista, IProfesional y Urgente 24.

Su hostilidad es explícita, no andan con vueltas; no les interesa hacer un análisis que vaya más allá de la semana siguiente; lo esencial es ventilar a los cuatro vientos que el plan económico fracasó o fracasará (¿?), pues a ello apuestan.

Es el periodismo que, luego de la derrota de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas bonaerenses del año pasado, afirmó que el gobierno de Javier Milei "estaba acabado", que "no concluiría el mandato", que estaba "huérfano de apoyo popular", que hacía especulaciones con una eventual renuncia del Presidente.

Todos vaticinios que no se cumplieron; es más, la falsa, aviesa, fraudulenta campaña de desestabilización algunos la calificaron de golpe blando se hizo evidente cuando Javier Milei, a quien habían desahuciado, venció al kirchnerismo por amplio margen en las elecciones legislativas nacionales de medio término.

Demostración fehaciente, contundente, de la descomunal campaña de desinformación que pergeñaron los "medios" y que la soberanía popular, canalizada a través del sufragio, supo neutralizar.

En los días que corren, en que las noticias positivas respecto de la marcha de la macroeconomía abundan y no cesan, el periodismo reincide en la táctica desplegada en 2025: mienten descaradamente, difunden encuestas en que asignan mayor intención de voto al peronismo, a personajes sórdidos de ese partido, que al presidente Milei; difunden reportajes en que ignotos periodistas o entrevistados de ocasión aducen que Milei no renovará mandato.

El pueblo argentino pagó caro su adicción al populismo, su inclinación a convalidar con el sufragio a cleptómanos, estafadores, profesionales de la politiquería, encantadores de serpientes. Siempre la dádiva, la prebenda, la canonjía derrotó a la cordura, la prudencia.

Es el pueblo de memoria frágil, que evidencia síntomas de agotamiento por un plan económico que no lleva en ejecución más que dos años, pero que ahora está de moda afirmar que no produce beneficios en el metro cuadrado, en la vida cotidiana de Doña Rosa, en la micro, porque ahora consumimos más pollo que carne de vaca, segundas marcas, frecuentamos menos el cine o la confitería, nos cuesta llegar a fin de mes.

Es el mismo pueblo que jamás evidenció incomodidad cuando Menem, a expensas del plan Bonex o Erman, como quieran nominarlo, confiscó la totalidad de los depósitos en pesos del sistema bancario y los canjeó por bonos de cobro diferido a su valor nominal a diez años en la misma moneda.

En otras palabras, el Estado argentino, conducido a la sazón por el justicialismo, defaulteó (valga el neologismo) a su población en la moneda de curso legal que emite, fenómeno que no se produjo en la historia de la humanidad (si hay algún antecedente, pediré disculpas).

No existían declaraciones de condena, no cundió el temor, ni los medios de aquella época reflejaban pesimismo como lo hacen ahora. ¿Por qué? Era el peronismo el que detentaba el poder, en la convicción colectiva del pueblo argentino, una garantía de buen gobierno y prudencia en el manejo de la cosa pública (por favor, se puede concebir tamaña ingenuidad).

Ahora está escandalizado por el affaire Adorni, clamando sujeción de la política a principios éticos, morales, mientras que esa demanda es tenue, por no decir inexistente o marginal, cuando el peronismo ejerce el poder.

Esta imposibilidad de ejercitar la memoria, al pueblo argentino me refiero, hace que ignore que fue Javier Milei el primer presidente, desde el advenimiento de la democracia en 1983, que dio prioridad a la moral administrativa sobre el curro de "la política".

Es más, fue el único que puntualizó, con énfasis, que cualquier desviación ilegítima o irregular de dinero público es un robo a la ciudadanía. Pareciera, por la amnesia que experimenta, que este principio hubiere estado vigente desde tiempos pretéritos, cuando, en realidad, es una deuda que tenemos (debiéramos agradecer) con Javier Milei, que la adoptó desde que comenzó a gobernar en diciembre de 2023.

Esa fragilidad de la memoria también induce al argentino a suponer que el equilibrio fiscal es un objetivo sencillo de conseguir. En verdad, la clase dirigente argentina nos vendió el camelo de que "el gasto público es inflexible a la baja", lo que permitió a los gobiernos anteriores al actual sancionar, sin excepción, presupuestos con déficit y argumentar que un ajuste de las cuentas públicas no puede exceder en un año un punto porcentual del PBI, so pretexto de generar una crisis social de proporciones.

Fue esta administración la que eliminó el déficit, las pérdidas que generaba Aerolíneas Argentinas, demostrando que el peronismo la empleaba para conchabar militantes, como caja sin control para atender el clientelismo. ¿Cuál es la razón por la que, durante los gobiernos anteriores, por su déficit, debió ser auxiliada con una ingente cantidad de dinero y ahora genera ganancias para el tesoro?

La Ley Bases disolvió múltiples entes administrativos fantasmas (fondos fiduciarios) que no cumplían función alguna, pero eran sufragados generosamente por las arcas del Estado, lo que permitió que la militancia se enriqueciera en forma ilícita y desmedida, succionando el dinero público.

La eliminación de la intermediación de las organizaciones sociales en la asignación de recursos de los planes sociales, medida formidable de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, además de beneficiar a dicho sector social, trajo como auspiciosa derivación la supresión de los piquetes y bloqueos en toda la geografía nacional.

De ello también se olvidó el argentino medio, que se escandaliza con los supuestos ilícitos cometidos por Adorni, pero no valora la baja de la inflación del trescientos por ciento a treinta anual, el impulso al federalismo propiciado por la Ley Bases con el RIGI, la incipiente apertura de la economía que lo tiene como beneficiario directo, la progresiva baja de la presión fiscal.

Los diarios aducen que el consumo está deprimido, que no repunta; sin embargo, está (el consumo bruto) en máximos históricos y sería inexplicable que no aumente si reparamos en que a fin de 2026 se acumularán dos años de incremento del PBI (4,6 % en 2025 y un 3 % estimado para 2026).

¿Es posible que aumente la riqueza y el consumo esté deprimido? Es otra opereta de la corporación periodística. En ningún lugar del planeta existe una desconexión entre aumento de la riqueza, medida en términos de PBI, e incremento del consumo.

Clarín, empresa periodística asociada con la china Huawei (en esta cruzada junto a La Nación), tenía el monopolio del servicio de internet en Argentina, que finalizó cuando Javier Milei autorizó a operar en la totalidad del territorio nacional a Starlink.

Si el gobierno no hubiera abierto el mercado a la competencia, el diario del clarinete hubiera continuado detentando su hegemonía como proveedor de noticias.

Ponderando estas circunstancias, se entiende la "guerra" que le han declarado los medios de referencia a la actual administración, a la que han adherido los "medios" de menor envergadura afectados por la eliminación de la pauta oficial.

La reflexión es la siguiente: el "periodismo" que practican medios como La Nación, TN, Clarín, Infobae, Notiar, IProfesional, El Economista y Urgente 24 (dejo de lado a los diarios tradicionalmente serviles del peronismo y la izquierda), es periodismo militante. ¿Y qué militan estos medios?

Todas las corruptelas que habitualmente señalo en este blog: parcialidad informativa, ocultamiento de datos de dominio público, como estadísticas favorables al gobierno, desinformación, especulaciones sin sentido, pronósticos ridículos desmentidos en forma invariable por los hechos cotidianos, prejuzgamiento y condena anticipada de funcionarios de la administración, etc.

Y, digámoslo sin rodeos, una militancia de tal naturaleza, contra un gobierno que, sin desconocer errores, está conduciendo la nación a un estado de superación cualitativa manifiesto, es procurar el regreso del peronismo, cualquiera sea su rostro, en las elecciones de 2027.

Lo que es más grave, heredará un país saneado, con una economía en progreso, para reiniciar la trampa populista que destruye todo a su paso y delega la reconstrucción en gobiernos sensatos, como los de Macri y Milei.

Si no existiera el riesgo del retorno del populismo, la economía estaría ahora creciendo al ocho o nueve por ciento y el riesgo soberano sería equivalente al de países vecinos.

Pero ha cundido la histeria, estimulada por los "medios", del clamor de mejores salarios, de una superación de los estándares de calidad de vida, de mejores jubilaciones y salarios ya, de crecimiento uniforme, no circunscripto a sectores específicos de la economía como energía, minería y agro.

Es tan abyecto el pueblo de este país, que hace apenas dos años, con una economía al borde de la hiperinflación, estancada, paralizada, sin que a las autoridades de entonces se les hubiera caído una idea para reactivar al moribundo, sin esperanzas de mejora, en tan precarias condiciones, no era tan demandante como en estos días.

Si la ciudadanía quiere peronismo, lo tendrá; eso sí, luego, a bancar el desastre.

Diariochaco Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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