Grandes lácteas pujan por la planta de ARSA en Arenaza - Informe Digital
La quiebra de la exfirma de SanCor abrió una disputa por activos clave y reactivó el interés por marcas históricas.
La quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), decretada por la Justicia a fines del año pasado, abrió una disputa por una de las plantas más codiciadas de la industria láctea argentina. En Arenaza, partido bonaerense de Lincoln, la fábrica donde se elaboraban marcas como SanCor Yogs, SanCor Vida, SanCor Shimy, Sublime y Sancorito quedó en la mira de varios grupos que ya se movieron para una eventual compra, según publicó LA NACION.
La planta pertenecía a ARSA, compañía controlada por accionistas de Vicentin Family Group y gerenciada con opción de compra por la empresa venezolana Maralac. Allí se producían algunas de las marcas más reconocidas que años atrás habían sido adquiridas a SanCor por parte de ARSA.
La historia de la empresa terminó abruptamente cuando fracasó el proceso de reestructuración que venía atravesando. Fue entonces cuando el juez Federico Güerri, subrogante del Juzgado Nacional en lo Comercial N°29, resolvió el 31 de octubre pasado declarar la quiebra de la compañía, ordenar la liquidación de los activos y disponer el cierre definitivo de las instalaciones, que ocurrió meses después. En febrero, ARSA cerró sus plantas en Arenaza y en Monte Cristo, Córdoba.
La decisión dejó en suspenso el futuro de una fábrica con peso en el mercado de yogures y postres refrigerados y que llegó a emplear a unas 180 personas. Ahora, el escenario cambió por completo: Hay varios jugadores interesados; es un proceso que está bueno, señalaron fuentes del sector consultadas por LA NACION.
Según explicaron, la industria láctea atraviesa un momento de reconfiguración que está impulsando movimientos empresariales y nuevas inversiones. Hay bastante interés de varias empresas nacionales y extranjeras en ampliarse y, puntualmente, con las plantas de SanCor hay varias compañías interesadas. Cuatro son argentinas y una extranjera que están disputándose las plantas, agregaron.
En ese contexto, la fábrica de Arenaza aparece como uno de los activos más atractivos. Tregar es una de las que disputa la planta de Arenaza, pero también están Grupo Elcor, Punta del Agua, Adecoagro, entre otros, detallaron las fuentes.
Más allá de los nombres que comenzaron a circular, en la actividad consideraron que difícilmente una sola empresa termine quedándose con todos los activos que alguna vez integraron el entramado industrial de SanCor. No se las va a quedar una sola empresa, sino que más bien se van a dividir, lo que también está bueno, indicaron.
La expectativa en el sector es que el proceso permita reactivar instalaciones que durante años permanecieron con bajos niveles de actividad o directamente paralizadas. SanCor pudo terminar con ese estado vegetativo eterno que tuvo y, claramente, cuando aparecieron interesados es cuando el juez decidió liquidar la empresa para que se pueda vender, sostuvieron en relación con la quiebra.
La disputa por Arenaza se da además en un contexto de transformación dentro de la industria láctea argentina. De acuerdo con el ranking 2024/2025 elaborado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), Punta de Agua procesa unos 1,3 millones de litros diarios; Adecoagro, que compró dos plantas a SanCor, 936.078 litros por día; y Tregar, 868.111 litros diarios. Por delante se ubicaban Saputo, Mastellone Hermanos (La Serenísima) y Savencia Argentina.
Para Alejandro Sammartino, especialista en el sector lácteo, el fenómeno responde a un proceso más amplio de reorganización empresarial. La dinámica actual de la industria láctea en la Argentina expone un giro previsible y necesario en su estructura, afirmó.
A su entender, la menor intervención estatal y una mayor apertura económica están acelerando cambios que se venían gestando desde hace tiempo. Sin duda, la transición desde un modelo de fuerte intervencionismo hacia un escenario de desregulación y menores trabas al comercio está acelerando la concentración de plantas, señaló.
El especialista consideró que las compañías con mayores dificultades financieras tendrán cada vez más problemas para sostenerse. Las empresas con balances desfinanciados o estructuras ineficientes darán paso a la consolidación de jugadores con mayor espalda de capital, indicó. Sin embargo, destacó que existe un aspecto positivo detrás de este proceso. La verdadera buena noticia radica en la vigencia del interés internacional, sostuvo.
Para Sammartino, la aparición de potenciales compradores demuestra que el negocio lácteo argentino sigue despertando expectativas. El desembarco de capitales globales demuestra que el mundo ve a la Argentina como un proveedor estratégico y altamente competitivo, afirmó.
Bajo esta lógica, la concentración no necesariamente implica una retracción de la actividad. No debe leerse como un repliegue, sino como la plataforma de escala que el sector necesita para abastecer de manera eficiente tanto el consumo regional como las demandas globales, concluyó.
En este escenario, avanza el proceso judicial y se define el mecanismo de venta de los activos de ARSA, entre ellos la planta de Arenaza. Consultado por LA NACION, Ramiro García, uno de los dueños de Tregar, prefirió no hacer declaraciones sobre que la empresa haya pedido autorización para revisar la planta industrial que tenía esa firma. No estoy autorizado a dar información. Ni estoy en capacidad para dar información, dijo.