Sánchez: la IA permite trabajar menos horas sin perder productividad - Informe Digital
El economista de la UBA advirtió por energía, pymes y regulación ante el avance de la automatización.
El director del Centro de Estudios Económicos de la UBA, Raúl Sánchez, analizó en Infobae en Vivo el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y en la productividad de las empresas. También puso el foco en el Súper RIGI y en cómo podría incidir sobre el abastecimiento energético.
Sánchez sostuvo que el debate sobre la reducción de la jornada laboral no puede leerse igual en todas las regiones. Dijo que en Europa se discute en un marco distinto al de América Latina, donde las reglas suelen ser más flexibles y las jornadas, más extensas.
En ese contexto, planteó que los avances tecnológicos ya permiten sostener la producción con menos horas de trabajo. No es necesario trabajar tantas horas hoy con los avances tecnológicos y científicos, afirmó.
El economista agregó que hoy podemos trabajar menos horas y producir la misma cantidad de bienes y servicios, aunque marcó dudas sobre una eventual semana laboral de cuatro días.
También advirtió que el impacto de la IA en las pymes debe evaluarse con cuidado, sobre todo por los costos de implementación y su posible traslado a precios. Señaló además que la demanda de energía que genera esta tecnología es un punto central del análisis.
En esa línea, remarcó que los puestos de trabajo vinculados a la industria de la IA son mucho menos numerosos que los que generan sectores como la manufactura y la construcción.
Sánchez insistió en que el abastecimiento energético ocupa un lugar decisivo. Dijo que la inteligencia artificial requiere una gran capacidad de energía y que allí cobra relevancia el Súper RIGI. Según planteó, en escenarios donde la demanda supera a la oferta, las empresas tecnológicas podrían quedar priorizadas por sobre comunidades del interior.
Si una empresa necesita electricidad en un pueblo y no hay suficiente, el pueblo se queda sin insumo antes que la empresa, advirtió.
Sobre la idea de crear un distrito IA en la ciudad de Buenos Aires, expresó escepticismo por el consumo energético que implicaría concentrar empresas tecnológicas en el microcentro. También señaló que esa instalación podría modificar el valor del metro cuadrado y generar efectos sobre la plusvalía urbana.
Por otro lado, alertó que la inteligencia artificial puede tomar decisiones sin consultar al humano. Ese es el peligro, dijo, y planteó la necesidad de un marco regulatorio claro para definir responsabilidades ante eventuales errores o consecuencias negativas.
La discusión, añadió, también alcanza al rol del Estado. En ese punto se refirió al proyecto del Gobierno sobre Sociedades IA, en el marco de cambios a la ley de Sociedades.
Milei propuso en una columna del Financial Times un marco legal que otorgue personalidad jurídica y responsabilidad limitada a sociedades automatizadas y organizaciones autónomas descentralizadas (DAO) que operan mediante inteligencia artificial y blockchain. El proyecto de ley busca fomentar el desarrollo libre de la IA sin regulación previa y establece un régimen fiscal competitivo para estas entidades.
Al respecto, Sánchez sostuvo: Esto va de la mano de una ideología, que es un Estado sin regulación prácticamente.
Con ese diagnóstico, el especialista volvió a poner en el centro la discusión sobre cómo regular la inteligencia artificial sin frenar su desarrollo y sin desatender el impacto sobre el trabajo, la energía y la producción.