Adorni bajo presión y el Gobierno arma un cerco en el Senado - Informe Digital
En la Casa Rosada niegan una renuncia, pero crecen los rumores y la oposición busca llevar el caso al Congreso.
La tensión por la continuidad de Manuel Adorni volvió a escalar este martes y obligó al Gobierno a montar un operativo político para frenar la avanzada opositora en el Senado. Aunque en la Casa Rosada niegan que el jefe de Gabinete esté pensando en renunciar, el ruido interno y parlamentario ya condiciona la agenda oficial.
Según publicó Infobae, en la última semana se armó un esquema informal de contención integrado por Patricia Bullrich, Diego Santilli, Martín Menem, Eduardo Lule Menem e Ignacio Devitt, con el objetivo de desactivar pedidos de interpelación o una moción de censura contra Adorni en ambas cámaras.
En la Casa Rosada describen a ese grupo como el Grupo de los 5 y le atribuyen la tarea de ganar tiempo hasta el 2 de julio, cuando Adorni tiene previsto presentar su informe de gestión en el Senado. Estuvieron hablando mucho este martes, pero hace tiempo que vienen repartiéndose tareas para poder frenar la embestida, dijo una fuente cercana a los referentes oficialistas.
El problema, admiten en el oficialismo, es que cuanto más se instala el tema, más difícil resulta sacarlo de la agenda. También reconocen que el Gobierno queda atado para anunciar medidas mientras la discusión sobre Adorni siga ocupando el centro de la escena. Nada le gana a la historia del pendrive. Nada es tan denso, resumió una fuente palaciega.
En ese clima, comenzaron a circular versiones en el Senado sobre un eventual mensaje del oficialismo a los alfiles opositores para dejar correr la idea de que Adorni podría dimitir esta semana. Pero cerca del funcionario lo desmintieron de plano: No hay nada de cierto en que esté evaluando dar un paso al costado.
Dentro del Gobierno, las lecturas se cruzan. Algunos apuntan a Bullrich como impulsora de la presión; otros sostienen que el Presidente no quiere habilitar una salida que pueda leerse como una concesión a sectores que empujaron desde afuera. También pesa la interna: Karina Milei ya no lo respalda con la misma firmeza y el sector de Santiago Caputo ve en Adorni un freno a un eventual avance karinista más duro.
Mientras tanto, el oficialismo intenta estirar los tiempos. La jefatura de Gabinete informó el martes por la noche al Senado que Adorni concurrirá el 2 de julio a presentar su informe de gestión. El objetivo inmediato es que fracase la sesión prevista para este jueves en la Cámara alta y que cualquier tratamiento de la moción de censura se dilate casi un mes.
En paralelo, el Gobierno busca sostener la iniciativa política con otros temas y apuesta a que el ruido no opaque el resto de la agenda. Milei, según el entorno que lo rodea, cree que la situación de Adorni no debería alterar el clima si la economía sigue dando señales favorables. En la Casa Rosada, sin embargo, admiten que el escenario sigue abierto y que todo dependerá de cuántos votos consiga la oposición en el Congreso.
Por ahora, nadie en el oficialismo se anima a dar por cerrada la discusión. La combinación de rumores, internas y pulseada parlamentaria dejó a Adorni en el centro de una disputa que ya excede su figura y expone, otra vez, la fragilidad del equilibrio político dentro del Gobierno.
Martín Menem quiere sesionar el 24 de junio para tratar el Súper-RIGI, mientras en el entorno libertario confían en que PRO, UCR y algunos gobernadores no acompañarán una ofensiva que termine fortaleciendo al kirchnerismo. La clave, admiten, estará en la Comisión de Asuntos Constitucionales: sin apoyo del PRO, la oposición no tendría los votos para avanzar con el dictamen de censura.