Argelia y Argentina chocan en la cancha y en la economía - Informe Digital
Con población similar, el país africano depende del petróleo y el gas; Argentina llega con una matriz más diversificada.
Argelia será el primer rival de la Selección argentina en el debut mundialista, pero el cruce expone algo más que fútbol: dos economías con población parecida y realidades muy distintas en riqueza, comercio y desarrollo.
Con más de 2,3 millones de kilómetros cuadrados, Argelia es el país más grande de África en superficie. Gran parte de ese territorio está cubierto por el Sahara, lo que condiciona la densidad poblacional y acota las posibilidades productivas fuera del sector energético. Aun así, el país tiene 47 millones de habitantes, una cifra casi idéntica a la de Argentina.
La diferencia aparece al mirar la riqueza que genera cada economía. El Producto Bruto Interno (PBI) de Argelia ronda los 267.000 millones de dólares, menos de la mitad del argentino. La brecha se amplía todavía más cuando se observa el PBI per cápita y la calidad de vida promedio.
Según explicó la economista Lara López Calvo en Infobae a la Tarde, cuando dividís esa torta de valor agregado sobre una cantidad de habitantes similar, te das cuenta de que el valor agregado que produce Argelia es menos de la mitad del que produce Argentina.
La economía argelina: energía, exportaciones y concentración
El modelo argelino gira sobre una base precisa: la explotación de hidrocarburos. Petróleo y gas explican la mayor parte de las exportaciones y son la principal fuente de divisas del país.
Argelia figura entre los quince mayores exportadores de petróleo y gas del mundo y lidera en África. Ese perfil le permitió acumular reservas internacionales superiores a 57.000 millones de dólares, un monto que supera al argentino.
La contracara de esa bonanza energética es la escasa diversificación productiva. Exportan sobre todo una materia prima en lugar de industrializarla dentro del país, precisó López Calvo.
El resultado es una economía vulnerable a los vaivenes internacionales del precio del crudo y una distribución del ingreso muy desigual. El índice de Gini ubica a Argelia entre los países con mayor desigualdad relativa en la región.
Comercio bilateral: lo que une y separa a Argentina y Argelia
El vínculo comercial entre ambos países refleja esas diferencias. Argentina exporta principalmente maíz, leche en polvo y trigo a Argelia, productos ligados a su potencia agroindustrial.
En sentido inverso, Argelia provee fertilizantes y gas, recursos clave en momentos de restricción energética argentina. Son grandes clientes de la Argentina en maíz y leche en polvo, detalló López Calvo.
Mientras la matriz exportadora de Argelia es estrecha y dependiente de los hidrocarburos, la argentina es mucho más diversificada. A los productos del campo se suman manufacturas, servicios y, desde hace algunos años, energía. Eso le da mayor capacidad de adaptación ante crisis externas.
Inflación, reservas y futuro energético
Otro dato clave de la comparación es la inflación. Argelia mantiene una tasa anual en torno al 4%, muy por debajo del 30% que atraviesa la economía argentina. Esa estabilidad, sumada al fuerte ingreso de divisas por exportaciones de gas y petróleo, refuerza su colchón financiero.
Sin embargo, el mapa energético podría cambiar en los próximos años. El desarrollo de Vaca Muerta y los proyectos de gas natural licuado abren la posibilidad de que Argentina incremente su peso como exportador energético. De cara a 2030 vamos a aumentar mucho nuestras exportaciones y ahí sí nos vamos a acercar, anticipó López Calvo.
Dos caminos productivos, dos realidades sociales
Las diferencias entre Argentina y Argelia no se agotan en los números. El modelo argentino, pese a sus dificultades, se apoya en una matriz productiva mucho más diversificada. Agroindustria, industria manufacturera, servicios y energía conviven en una economía que, aunque afectada por la inflación y la volatilidad, ofrece una mayor variedad de oportunidades.
Argelia, en cambio, concentra riqueza y empleo en torno al sector energético. Cuando los precios internacionales acompañan, el país crece y acumula reservas. Pero la concentración productiva y la falta de industrialización limitan el desarrollo social y la distribución equitativa del ingreso.
Así, el debut mundialista entre Argentina y Argelia pone en la cancha mucho más que dos selecciones: enfrenta dos modos de entender la economía, de distribuir la riqueza y de encarar el desarrollo.