Argentina y Argelia juegan otro partido por US$1100 millones - Informe Digital
El comercio bilateral crece con fuerte superávit para la Argentina y abre una oportunidad clave para el agro.
Más allá del cruce futbolístico que despierta expectativa por el Mundial 2026, Argentina y Argelia disputan desde hace años un partido mucho más concreto: el del comercio exterior. Y en ese tablero, la agroindustria argentina lleva ventaja. Según publicó LA NACION, el intercambio con el país africano superó los US$1100 millones y consolidó a Argelia como uno de los destinos más relevantes para las exportaciones nacionales, sobre todo de alimentos.
Con casi 46 millones de habitantes y una economía en expansión, Argelia se volvió un comprador estratégico para la Argentina. El país lidera las ventas de alimentos hacia ese mercado, de acuerdo con datos relevados por el Grupo de Países Productores del Sur (GPS), que ubican a la Argentina entre los principales proveedores agroalimentarios del norte de África.
En 2025 la Argentina exportó a Argelia por US$1164 millones; había exportado US$1012 millones en 2024, señaló a LA NACION Marcelo Elizondo, presidente del Comité Argentino de la International Chamber of Commerce. El dato confirma una relación comercial en alza y con saldo ampliamente favorable para el país.
Elizondo remarcó además que Argelia está entre los 20 mercados a los que la Argentina vende más de US$1000 millones por año. En 2025 fue el 18° destino de las exportaciones argentinas en el mundo.
La balanza comercial muestra un superávit marcado para la Argentina. Mientras las exportaciones alcanzaron los US$1164 millones el año pasado, las importaciones desde Argelia totalizaron apenas US$118 millones. En 2024, las compras argentinas a ese país habían sumado US$131 millones.
El vínculo está dominado por bienes agroindustriales y alimenticios. El maíz en grano y los productos lácteos, en especial la leche concentrada o en polvo, encabezan la lista de ventas argentinas. El informe de GPS coincide con ese diagnóstico y ubica al maíz como el principal producto enviado a Argelia, seguido por derivados del complejo sojero, leche concentrada, trigo y aceite de soja.
La importancia de Argelia también se explica por su dinámica demográfica y económica. El país depende en buena medida de las importaciones para cubrir parte de su demanda alimentaria y, según el informe, su crecimiento económico supera ampliamente el promedio mundial.
Para Elizondo, allí hay una oportunidad de largo plazo para la producción argentina. Argelia se posiciona históricamente como el principal destino de las exportaciones argentinas hacia África y, además de granos y lácteos, compra carnes, legumbres, frutos secos y pescado congelado. A cambio, exporta a la Argentina combustibles, gas natural y derivados químicos como fertilizantes nitrogenados para el agro.
Las proyecciones del GPS refuerzan esa lectura: la demanda de alimentos en Argelia podría crecer 22% hacia 2050 respecto de los niveles actuales. El mayor aumento se concentraría en productos para consumo humano, con carnes, vegetales y frutas explicando cerca del 71% de la demanda futura.
Pero el acceso a ese mercado todavía enfrenta barreras. Argelia no integra la Organización Mundial del Comercio (OMC) y mantiene una protección arancelaria elevada. Según el informe, casi el 70% de las posiciones arancelarias tienen tasas de entre 25% y 50%, mientras que todos los productos agropecuarios pagan aranceles superiores al 18%, con excepción del algodón. Las carnes figuran entre los rubros más castigados.
De los productos mayormente exportados por el Mercosur, las carnes son las que tienen los aranceles más altos, con un promedio del 27,9%, advierte el informe. Aun así, el documento sostiene que un acuerdo de complementariedad podría ampliar los flujos comerciales, sobre todo en cereales, oleaginosas y carnes.
El análisis también identifica oportunidades concretas para el maíz, la leche concentrada y determinadas hortalizas secas, segmentos en los que la Argentina ya tiene una participación relevante dentro de las importaciones argelinas.
En abril pasado, el embajador argentino en Argelia, Atilio Berardi, se reunió con el ministro de Agricultura argelino, Yacine Mehdi Oualid, para avanzar en la agenda agroindustrial bilateral. En ese encuentro analizaron la habilitación de certificados sanitarios para exportar ovinos y productos lácteos argentinos, además de medidas para facilitar el ingreso de productos nacionales a ese mercado.
Para Elizondo, el margen de expansión sigue abierto. La Argentina podría crecer en ese destino con más productos agroalimentarios, desde granos hasta lácteos, frutas y carnes. Y el límite, según su lectura, no está en la demanda: está en la capacidad de producir más y sostener ese volumen en el tiempo.
En el fondo, el dato que deja la relación con Argelia es claro: mientras el Mundial concentra la atención en la cancha, el verdadero partido para la Argentina se juega en el comercio exterior, donde el agro ya encontró un mercado grande, creciente y todavía lejos de su techo.
Más números
Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Argelia es la cuarta economía más relevante de África, detrás de Nigeria, Sudáfrica y Egipto. El país concentra el 7% del PIB africano y, junto con esos tres mercados, reúne cerca de la mitad de la economía del continente.
La BCR precisó que Argelia recibió en 2025 cerca de 3,2 millones de toneladas de maíz argentino, más del 5% de la última cosecha maicera finalizada en el país. Ese volumen totalizó US$575 millones el año pasado y representó el 50% de las exportaciones argentinas a ese destino. El récord se registró en 2019, cuando se enviaron más de 4 millones de toneladas.
Después del maíz aparece la leche entera en polvo, que concentra prácticamente la totalidad de las exportaciones del complejo lácteo a Argelia. Con más de US$290 millones exportados en 2025, el país africano fue el segundo destino más importante para los lácteos argentinos, solo detrás de Brasil.
En paralelo, el complejo soja exportó más de US$220 millones a Argelia en 2025. El 80% de ese valor correspondió a harina de soja y el resto a aceite. El volumen exportado rondó el millón de toneladas, aunque el máximo se había alcanzado en 2018, con más de 1,8 millones de toneladas despachadas.